La terapia ocupacional permite máxima independencia al paciente con parkinson

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Según la Sociedad Española de Neurología, el Parkinson afecta a entre 120.000 y 150.000 españoles, y cada año se detectan unos 10.000 casos nuevos. Esto hace que esta patología sea ya el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente. Unas cifras que podrían llegar a triplicarse en 2050 debido al envejecimiento progresivo de la población.

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que progresa lentamente en la mayoría de las personas. Lo que significa que los que la padecen vivirán con ella durante veinte años o más, según señala el doctor Luis Gangoiti, director médico del Instituto de Rehabilitación Neurológica NeuroMadrid. El Dr. Gangoiti afirma que debido a este motivo “es importante tener en consideración aspectos de los síntomas motores de la enfermedad y llevar a cabo una serie de prácticas en el quehacer diario para obtener una mejor calidad de vida”.

El Parkinson afecta a estructuras del cerebro que son responsables del control y coordinación del movimiento, del tono muscular y de la postura, siendo las alteraciones motoras más importantes el temblor, la rigidez muscular, el enlentecimiento del movimiento, la dificultad para comenzar el movimiento, los movimientos involuntarios, el trastorno del equilibrio y la disminución de la expresividad de la cara. Según el Dr. Gangoiti, estas alteraciones motoras dificultan la realización de actividades cotidianas, por lo que “es importante trabajar con una terapia ocupacional que permita mantener la máxima independencia posible del paciente”. Además, considera relevante y complementaria la fisioterapia adaptada a las condiciones específicas de cada individuo para ayudarle a mejorar su movilidad, y, “debido a que la enfermedad afecta a las habilidades de comunicación del paciente, es vital trabajar este aspecto con las personas que la padecen y con sus cuidadores”. También destaca que hay que poner especial atención a los problemas que se pueden presentar relacionados con la alimentación, que van desde la falta de equilibrio y coordinación hasta la manipulación de la comida en la boca o alteraciones en el paso de los alimentos a la faringe y el estómago.

Terapia ocupacional
El Dr. Gangoiti ha hecho hincapié en la utilización de la terapia ocupacional, cuya finalidad es la reeducación y readaptación del paciente y su entorno familiar para la realización funcional de las actividades de la vida cotidiana (AVD). Actualmente sólo se utiliza de forma especializada en un 10-15% de pacientes, si bien debieran tener acceso a dicha terapia el 100% de los pacientes parkinsonianos afectados de limitación funcional en la realización de las AVD, básicas e instrumentales.

Señala que “se busca mantener la independencia en las actividades funcionales y así conseguir evitar limitaciones que vengan derivadas de la rigidez o el temblor. Además, se pretende lograr mantener el movimiento articular y una coordinación en los movimientos”. Agrega, también, que esta terapia tiene técnicas destinadas a conseguir que “el paciente pueda realizar movimientos rítmicos y mejorar tanto la escritura como las habilidades cognitivas y manuales”. Para este experto, se debe trabajar en los trastornos de la coordinación motora gruesa y fina.

La terapia ocupacional es uno de los pilares del tratamiento del Parkinson, pero el Dr. Gangoiti asegura que se debe abordar esta enfermedad desde un punto de vista integral, con el fin de frenar su impacto en la calidad de vida de los pacientes. “Gracias a la apuesta por un tratamiento en el que se combinan los métodos tradicionales con las nuevas tecnologías aplicadas de forma simultánea, logramos un proceso continuo y sin interrupción que debe alcanzar una respuesta óptima en el menor tiempo posible”, añade.

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