Los expertos advierten que una subida brusca de las temperaturas puede provocar diversas consecuencias en nuestra salud, no sólo física, sino también psíquica.
El primer síntoma puede ser la irritabilidad o el nerviosismo. Ante esta posibilidad, se recomienda el autocontrol.
En algunos casos este estado puede llegar hasta otros extremos: un tercio de las separaciones que se registran en España se formalizan en el mes de Septiembre.
El organismo tarda al menos 7 días en adaptarse al aumento de la temperatura. Según los psicólogos, este proceso depende tanto de nuestro cerebro como de nuestro cuerpo.
Los efectos negativos afectan más a los niños y a los ancianos, a los enfermos con patologías crónicas y a quienes se medican.
La Organización Mundial de la Salud sitía en los 20 grados el límite para un descanso adecuado.
Las subidas bruscas de temperatura propias del verano afectan también a nuestra salud psíquica
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