Medicinas alternativas, ¿poco fiables?

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Acupuntura, tratamientos a base de hierbas medicinales o quiromasajes son algunas de las técnicas a las que una parte de la población decide acudir con el fin de aliviar dolores, un síntoma que puede llegar a limitar la vida cotidiana de los pacientes y que si no es tratado, incluso a cronificarse.

Patologías reumáticas como la lumbalgia, la cervicalgia o la artrosis, llevan asociadas un componente importante de dolor que puede incrementarse con el avance de la enfermedad, pero que el especialista logra controlar la mayoría de las veces gracias al arsenal terapéutico existente, en el que se encuentran entre otros los antiinflamatorios.

A pesar de que ya son algo habitual en nuestra sociedad, “este tipo de terapias alternativas no tiene la evidencia científica suficiente que respalde de forma robusta su eficacia, por lo que no ha de recurrirse a ellas dejando de lado la opción médica y farmacológica habitual y siempre con mucha precaución”. Así lo afirma la Dra. Estíbaliz Loza, de la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología, que ha participado en el Congreso EULAR (Liga Europea Contra las Enfermedades Reumáticas), celebrado recientemente en Roma.

“Para que los especialistas o los médicos de atención primaria pudiéramos recomendar este tipo de terapias, sería necesario realizar más estudios con un nivel de fiabilidad mayor”, apunta la Dra. Loza. “Con los datos que hay hasta el momento, no podemos hacer otra cosa que mostrarnos escépticos ante los resultados que puedan tener las medicinas alternativas”.

Tal y como han demostrado varios expertos a lo largo de la celebración de EULAR, tanto las manipulaciones espinales, como la acupuntura o las hierbas medicinales son técnicas cuya eficacia no ha sido demostrada en el dolor lumbar crónico, así como tampoco en los dolores  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoscervicales o artrosis. Lo único que un análisis exhaustivo de los estudios realizados hasta el momento ha podido sacar en claro es que podrían tener un pequeño beneficio, al menos a corto plazo y siempre y cuando sean un complemento –y no una alternativa- a los tratamientos farmacológicos actuales.

“El hecho de no acudir al especialista ante un dolor de estas características, pero sí hacer uso de este tipo de terapia, puede conducir a una cronificación de la enfermedad por no haberse podido realizar un abordaje temprano”, indica la Dra. Loza.

Un reciente estudio realizado en Francia y presentado en este congreso europeo ha concluido que el tratamiento durante tres años con aceite a base de sustancias insaponificables de soja y aguacate para la artrosis de cadera podría tener un efecto ligeramente beneficioso frente a los pacientes a los que se les administró placebo. “Los resultados del estudio en cuanto al beneficio de esta sustancia natural no son para nada sustentables, por lo que para ver su potencial efecto modificador de la enfermedad habría que seguir analizando”, comenta la experta.

Aunque en países en vías de desarrollo las medicinas alternativas –que se amplían hasta la superchería y curandería incluso- son muy utilizadas, en zonas desarrolladas, como es el caso de España, cada vez están más dejadas de lado, al menos como primera opción de tratamiento. “Los pacientes cada vez se informan más sobre todo tipo de terapias y aunque suelen preguntar sobre ellas al médico, siempre recurren como primera opción al especialista”.

¿Cómo pueden cambiar los resultados nuestras expectativas?
Cabe destacar también la importancia del llamado ‘efecto placebo’ a la hora de administrar tratamientos para reducir el dolor. Se trata de un fenómeno en el que el paciente muestra síntomas de mejoría y alivio del dolor a causa de la administración de una sustancia sin efectos relacionados con él. “Las expectativas que los pacientes llegan a generar ante una nueva terapia  pueden ser tan altas que incluso pueden sentir mejorías, al menos a corto plazo”, indica la Dra. Loza.

De hecho, estas falsas mejorías pueden llegar incluso a condicionar o invalidar el resultado de ensayos clínicos en los que se estudia una nueva terapia frente a placebo, “puesto que puede llegar a parecer que la nueva molécula en estudio tiene un efecto beneficioso muy similar al que puede darse sin su administración”, concluye la Dra. Loza.