Monitorizar los niveles de hidratación ayudaría a detectar enfermedades

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La monitorización de los niveles de hidratación del cuerpo humano podrá ayudar a anticipar estados de enfermedad y detectar problemas de salud graves. Ésta fue una de las conclusiones de un nuevo estudio presentado durante el panel “Hidratación y composición corporal: salud, función y modelos”; iniciativa integrada en el 10th International Symposium on Body Composition organizado por la Facultad de Motricidad Humana (FMH) de la Universidad de Lisboa este verano en Cascais, Portugal.

Según el profesor Henry C. Lukaski, investigador del Departamento de Kinesiología y Educación de Salud Pública de la Universidad de Dakota del Norte, “la bioimpedancia es capaz de monitorizar cambios en la hidratación de pacientes sometidos a diálisis y anticipar futuras complicaciones. También puede identificar individuos con retención de líquidos y dificultades respiratorias. En otros casos podrá ayudar a detectar individuos con exceso de hidratación asociado a una insuficiencia cardíaca aguda”.

El experto también apunta que “otros usos positivos de la bioimpedancia pueden conducir a una identificación adecuada de las alteraciones en la hidratación entre las poblaciones más vulnerables. A través de este método es posible identificar individuos que tienen una hidratación inadecuada y que pueden estar en riesgo en términos de función mental o sufrir complicaciones con determinadas dosis de medicamento”.

El método de bioimpedancia evalúa el porcentaje de grasa, materia magra e hidratación en el cuerpo humano y permite calcular la franja ideal de peso para el individuo según su sexo y edad. “El futuro de la bioimpedancia en la clasificación de hidratación es prometedor. Numerosas aplicaciones en la medicina y la detección de posibles grupos de riesgo como los ancianos y los niños pueden ser objetivos de una mayor investigación”, concluye el investigador.

Además del profesor Henry C. Lukaski, el Simposio “Hidratación y composición corporal: salud, función y modelos” contó con las intervenciones del profesor Dale Schoeller de la Universidad de Wisconsin y de la doctora Diana Thomas de la Universidad del Estado de Montclair, Nueva Jersey. Cada uno abordó, dentro de sus especialidades, las tendencias actuales en la investigación teniendo en cuenta su aplicación a la salud pública y a la práctica clínica.

El doctor Dale Schoeller presentó los resultados de su investigación sobre la adecuación de la ecuación del balance energético. Según el experto, “determinar la relación entre el peso corporal y la cantidad de alimentos que consumimos es fundamental para comprender el exceso de aumento de peso a medida que envejecemos, así como las pérdidas durante el tratamiento de la obesidad. Esta relación es complicada, porque nuestro cuerpo se divide en dos componentes principales: masa libre de grasa, que está compuesta principalmente por agua, más proteína y algunos componentes menores, y la masa grasa, que es íntegramente grasa.”.

Según el mismo experto, “el agua es el nutriente más importante para la vida y constituye casi de la mitad a dos tercios del peso del cuerpo. Realizar la medición de los cambios corporales no es fácil. Aún es reciente el desarrollo de métodos para medir el agua del cuerpo y sus dos principales componentes intra y extracelulares que permiten sus mediciones en situaciones clínicas generales”.

En conclusión, el doctor Schoeller destaca que un mejor conocimiento de la cantidad de energía que hay en un kg de masa libre de grasa permite estimar mejor las cantidades relativas de masa libre de grasa y la grasa que debe perderse en períodos de balance energético negativo (dieta).

El 10th International Symposium on Body Composition reunió a un conjunto de científicos, médicos y políticos nacionales e internacionales interesados en la investigación de la composición corporal y el racionamiento del peso corporal. Actualmente, la evaluación de la composición corporal es extremadamente importante en la medida en que se trata de un diagnóstico sobre el estado nutricional del individuo y así se consigue elegir las mejores conductas clínico-nutricionales.

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