Un estudio evaluará la incidencia de inducción del parto en España

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mujeres con artritis

La inducción del parto (IDP) es uno de los procedimientos más frecuentes en Obstetricia. En los últimos años, la práctica de este método ha incrementado alrededor de un 14% en todo el mundo.

Las IDP, en embarazos a término precoz (37-38 semanas), ha pasado de un 2 a un 8%, en parte,  debido a causas ajenas a criterios médicos. La necesidad clínica para realizar una IDP se debe a diversas circunstancias en las que se considera que el resultado del embarazo será mejor si se interrumpe artificialmente en lugar de dejar que siga su evolución natural.

“En España la tasa de partos inducidos varía desde el 9,5% hasta el 33,7% anualmente. La IDP en embarazos a término precoz, ha pasado de un 2% a un 8% gracias al diagnóstico temprano de la patología fetal y materna”, explica el profesor Juan Mario Troyano Luque, tesorero de la SEGO y jefe clínico de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Tenerife, coordinador del proyecto. Además, el especialista relaciona esta práctica con la edad de las gestantes (cada vez más mayores) y que “unido a la significativa tasa de patologías maternas, los casos de infertilidad y la aplicación de técnicas de reproducción asistida han contribuido a incrementar los casos”, explica.

Teniendo en cuenta estos datos, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), en colaboración con BIAL, ha puesto en marcha un estudio Delphi sobre la IDP en la actualidad. Asimismo, este proyecto pretende dar a conocer el estado actual de la IDP en España y trabajar en recomendaciones para la mejora del procedimiento ya que “no solo tiene implicaciones médicas maternas y/o fetales, sino que afecta también a toda la estructura asistencial implicando una sobrecarga en las salas de parto con respecto a los partos de inicio espontaneo.”

Iñigo Pagoaga, Director General de BIAL en España, afirma que “Bial tiene como objetivo consolidar los aspectos relacionados con la formación e información en torno a las necesidades de la salud de la mujer y en concreto, apoyar la investigación y trabajos que arrojen nuevos datos de la mano de los mejores profesionales sanitarios”.

Además de conocer la problemática relacionada con la IDP, a través de una extensa encuesta entre centros y especialistas representativos, “el objetivo primordial de este proyecto es saber en qué puede influir respecto al aumento, en las tasas de cesáreas en nuestro país, sobre todo cuando las condiciones de madurez cervical no son las adecuadas. “Probablemente, de todas las indicaciones de cesáreas, el fracaso de inducción represente alrededor de un 15% de las mismas”, apunta el profesor Troyano Luque.

Cuando existen indicaciones y teniendo en cuenta los mayores riesgos maternos asociados a la cesárea, la IDP muestra ciertos beneficios en comparación a la espera de un parto espontáneo, aunque esto no implica  claros beneficios para la madre y el feto de forma estadísticamente significativa.

Según el profesor Troyano Luque, “en menores ocasiones se establecen criterios para la inducción sin aparente indicación médica, -inducciones electivas-, cuando por lejanía geográfica a un centro de referencia, y ante situación obstétrica favorable, se plantea una inducción por encima de la  semana 39 y con garantías de buen resultado perinatal y puerperal”.

El aumento de casos de IDP se relaciona con el diagnóstico que hace el especialista sobre el estado fetal, tanto en gestaciones de alto riego materna-fetal, como en aquellos casos donde se detecta una determinada e inesperada anomalía del estado fetal o irrupción de patología materna en el transcurso de una gestación inicialmente de bajo riesgo.

Según el profesor Troyano Luque destaca las siguientes causas para la realización de un IDP: trastornos hipertensivos del embarazo; rotura prematura de membranas con o sin riesgo de amnionitis; corioamnionitis; restricción del crecimiento intrauterino; isoinmunización; complicaciones medicas maternas; muerte fetal intrauterina; embarazo prolongado; edad gestacional por encima de 41 semanas demostrable objetivamente o con certeza cronológica; así como diabetes, enfermedades renales o pulmonares maternas.

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