Si has notado que en primavera el pelo se te cae “a manojos”, no te alarmes. Es normal hasta cierto punto y se debe a la fase de parada completa de crecimiento, y por lo tanto de caída, llamada defluvio telógeno. Eso sí, si notas que pasados 3 meses no has recuperado el esplendor de tu cabellera, debes ir a tu dermatólogo.

En primavera es normal que el pelo se nos caiga con más insistencia que en otras épocas del año. Ello se debe al llamado DEFLUVIO TELÓGENO, fase de parada completa de crecimiento, y por lo tanto, de caída, en la que los pelos están reducidos de tamaño y desconectados de sus bulbos. Esto no quiere decir que estemos al principio de una alopecia, sino ante un proceso de renovación capilar natural, ya que tras la fase de caída se inicia una fase de renovación, la fase anágena, en la que los cabellos nuevos sustituyen a los perdidos.

Señales de una pérdida anormal

Un adulto pierde de media entre 100 y 150 pelos diariamente. Si notamos una caída superior a esos 100-150 cabellos al día quiere decir que el ciclo del pelo está en la fase telógena, algo fácil de comprobar por los pelos que dejamos en la almohada, en la ducha y en el cepillo al peinarnos. “Este periodo, que tiene lugar en primavera, tiene una duración aproximada máxima de 3 meses. Pasado este tiempo, el cabello se recupera y vuelve a tener la densidad y fortaleza habitual”, explica el doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral y coordinador del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV.

Hasta ahí, todo normal. El problema viene cuando la pérdida capilar lleva a apreciar en las mujeres una coleta menos gruesa y en los hombres un flequillo más “pobre”; cuando el cuero cabelludo “clarea” sobre todo en entradas, coronilla y en la parte superior de la cabeza; o si se produce mayor picor, se genera más grasa y/o se manifiesta una mayor sensibilidad en el cuero cabelludo, todo lo cual induce a una mayor caída del cabello.

Si durante los tres meses que dura la fase telógena notamos algunas de estas señales y, por supuesto, si las notamos pasado este tiempo y/o observamos que la densidad y fortaleza del cabello no son las habituales, hay que acudir al especialista en Dermatología Capilar para que haga un estudio tricológico, ya que detrás de un defluvio telógeno que no cesa puede esconderse una alopecia androgenética incipiente o un defluvio telógeno crónico.

Alopecia androgenética o defluvio telógeno crónico

La alopecia androgenética tiene un gran componente genético y es más común en los hombres entre 30-40 años. En el caso de las mujeres, un factor de riesgo añadido para padecer alopecia androgenética es el aumento de las hormonas masculinas (andrógenos) durante la menopausia o la presencia de un desajuste hormonal, como ocurre en algunas patologías bastante habituales, como es el ovario poliquístico, que puede desarrollarse a cualquier edad.

El defluvio telógeno crónico se asocia a enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto, tener problemas de tiroides, tumorales, anemia, trastornos autoinmunes e, incluso, problemas relacionados con el estrés y ansiedad.

Estudio tricológico: para salir de dudas

El estudio tricológico comprende un estudio microscópico de la raíz y tallo del cabello (tricograma), además de las zonas afectadas por la caída, lo que permite saber el estado del cuero cabelludo, la densidad del cabello, el grado de miniaturización y las posibles lesiones que puedan existir tanto en el folículo piloso como en el tallo. Esta prueba va acompañada de un análisis clínico para detectar diferentes problemas como falta de vitaminas, minerales (especialmente el hierro) y hormonales. Y por supuesto, la historia clínica es fundamental al aportar datos sobre familiares con problemas capilares, patologías asociadas y trastornos de estrés o ansiedad.

Cómo detenerlo

  • Con fármacos administrados vía oral, tópica o mediante microinfiltraciones directamente en las zonas afectadas.
  • Con microinyecciones capilares: esta técnica permite administrar vitaminas y minerales junto con fármacos, si es necesario, para estimular el crecimiento de los folículos pilosos, ayuda a la regeneración capilar y fortalece el cabello.
  • Con plasma rico en plaquetas: se aíslan los factores de crecimiento presentes en el plasma del propio paciente, por lo que no existe riesgo de rechazo. Esta solución aumenta la vascularización del folículo piloso y potencia la regeneración capilar.

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Paula Rivero

Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...