La alopecia es el nombre que damos a la pérdida de cabello, ya sea parcial o total. Es algo muy habitual y puede generar preocupación, pero es importante saber que no todas las caídas del cabello son iguales. Identificar qué tipo de alopecia tenemos es el primer paso para poder actuar de forma adecuada y obtener buenos resultados.
Por Miguel Montero Moneo, vocal de Dermofarmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza.
Cada vez son más las farmacias que ofrecen un servicio de consulta capilar, un espacio donde el paciente puede recibir una primera valoración profesional, resolver dudas sobre la caída del cabello y obtener orientación personalizada. Este servicio permite detectar de forma precoz muchos tipos de alopecia, recomendar cuidados adecuados y acompañar al paciente durante todo el proceso. Además, cuando se identifica un problema capilar más grave o que requiere un estudio médico, desde la farmacia se realiza la derivación al dermatólogo, garantizando una atención completa, segura y coordinada.
Caída en múltiples versiones
- La alopecia androgenética es la más frecuente entre todas las alopecias que existen, tanto en hombres como en mujeres. Tiene un componente hereditario y hormonal y se produce porque, con el paso del tiempo, el folículo piloso se va debilitando y haciéndose más pequeño, lo que provoca que el cabello crezca cada vez más fino hasta que deja de crecer en algunas zonas. Suele aparecer de forma progresiva y requiere un cuidado continuado.
- Otro tipo de alopecia es la alopecia areata, que suele aparecer de manera repentina y se manifiesta como pequeñas zonas redondeadas sin cabello o “calvas”. Se produce porque el propio sistema inmunológico ataca al folículo piloso. En muchos casos está relacionada con situaciones de estrés intenso o con determinadas enfermedades autoinmunes. La buena noticia es que, en muchos pacientes, el cabello puede volver a crecer con el tratamiento adecuado.
- El efluvio telógeno es una caída del cabello generalizada y brusca. Muchas personas lo notan al ver más pelo de lo habitual en la ducha, en la almohada o en el cepillo. Suele aparecer tras periodos de estrés prolongado, cambios hormonales, enfermedades, cirugías o por déficits de vitaminas y minerales. En la mayoría de los casos, cuando se corrige la causa que lo provoca, el cabello se recupera de forma progresiva.
- La alopecia cicatricial es menos frecuente, pero más seria. En este tipo de alopecia el folículo piloso se daña de forma permanente debido a procesos inflamatorios o infecciosos, por lo que el cabello no vuelve a crecer en esas zonas. Por este motivo, es muy importante detectarla a tiempo y acudir al dermatólogo para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
- Por último, la alopecia por tracción está causada por la tensión continua sobre el cabello, como ocurre con peinados muy tirantes, coletas, trenzas o extensiones. Si se detecta a tiempo y se modifican estos hábitos, suele ser reversible y el cabello puede recuperarse.
¿Por qué acudir a una consulta capilar en la farmacia?
Una consulta capilar es el lugar habilitado en la farmacia desde el que se da una atención personalizada que te ayuda a entender por qué se cae tu cabello y qué puedes hacer para cuidarlo mejor. No se trata solo de recomendar productos, sino de analizar cada caso de forma global. Habitualmente, este servicio se realiza en cuatro pasos sencillos:
- Entrevista en profundidad: conocer tu historia capilar. El primer paso es una conversación tranquila y detallada. Se habla sobre cuándo empezó la caída, si ha sido progresiva o repentina, si existen antecedentes familiares, cómo es la alimentación, el nivel de estrés, si ha habido cambios hormonales, la toma de medicación o la presencia de enfermedades recientes. Toda esta información es clave, ya que muchas caídas del cabello tienen su origen en factores internos y no solo en el cuero cabelludo.
- Dermograma: observar el cuero cabelludo y el cabello. A continuación, se realiza el dermograma, que consiste en observar el cuero cabelludo y el cabello con ayuda de una microcámara. En esta exploración se analiza el estado de la piel, la presencia de grasa, descamación o sensibilidad, el grosor del cabello, la densidad capilar y si existe renovación del cabello. También permite detectar patrones específicos de caída y valorar la salud del folículo piloso.
- Tricograma: conocer el ciclo del cabello. El tricograma es una prueba que permite estudiar el ciclo de vida del cabello. Gracias a este análisis se puede saber cuántos cabellos están en fase de crecimiento y cuántos en fase de caída. Esta información es muy útil para diferenciar una caída puntual, como el efluvio telógeno, de otros tipos de alopecia, y para valorar si el folículo sigue activo y con capacidad de regeneración.
Recomendaciones personalizadas: hábitos y principios activos
Con toda la información recopilada, se realiza una valoración global y se ofrecen recomendaciones personalizadas. Estas incluyen consejos sobre hábitos saludables, como mejorar la alimentación, reducir el estrés, evitar peinados tirantes o el uso excesivo de calor. Además, se recomiendan productos adecuados a cada caso, como champús específicos, lociones o sérums de aplicación directa en el cuero cabelludo, mascarillas fortalecedoras y, cuando es necesario, complementos nutricionales. Los principios activos más comunes son:
- Minoxidil. Es uno de los tratamientos más utilizados contra la alopecia. Se aplica directamente en el cuero cabelludo y ayuda a fortalecer el folículo y a prolongar la fase de crecimiento del cabello. Para que sea eficaz, debe usarse de forma constante y continuada.
- Inhibidores de la 5 alfa reductasa. En la alopecia androgenética, una hormona llamada DHT debilita progresivamente el folículo piloso. Existen activos naturales, de origen vegetal, que ayudan a frenar este proceso de forma suave y pueden recomendarse desde la farmacia como apoyo o prevención. También hay tratamientos farmacológicos más potentes que bloquean esta hormona. Estos medicamentos solo pueden utilizarse bajo prescripción médica y siempre tras valoración del dermatólogo, ya que no están indicados para todas las personas.
- Cafeína y estimulantes capilares. Presentes en muchos champús y lociones, ayudan a activar el folículo y a mejorar la vitalidad del cabello, especialmente en fases iniciales de caída.
- Vitaminas y minerales. La falta de ciertos nutrientes puede favorecer la caída del cabello. Los más importantes son la biotina, el zinc, el hierro, las vitaminas del grupo B y la vitamina D. Desde la farmacia se pueden recomendar complementos adecuados cuando existe déficit.
- Alimentación y prevención. Una dieta equilibrada ayuda a mantener el cabello sano. Pescado azul, frutos secos, huevos, legumbres, verduras y frutas aportan los nutrientes necesarios para fortalecer el cabello desde el interior.
El trasplante capilar se valora solo en casos concretos de alopecia avanzada y estabilizada, cuando otros tratamientos no son suficientes. Siempre debe ser indicado y valorado por un dermatólogo.





