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Tripa cervecera, su relación con el cortisol

por Redacción Consejos
cortisol belly

El “michelín” o la “tripa cervecera” de toda la vida ha derivado en el cortisol belly, un fenómeno que arrasa en redes con millones de visualizaciones y que alude a la permanencia del exceso abdominal a pesar de seguir todas las recomendaciones en lo que respecta a dieta, patrones de sueño y ejercicio, para eliminarlo.

La inflamación no es patrimonio exclusivo del rostro, sino que está presente en otras zonas corporales, siendo la abdominal la más evidente y, con frecuencia, también la más difícil de eliminar. Así lo explica la farmacéutica Lucía Garriz-Santamarina, de la farmacia Schultz 79, de Gijón y colaboradora de Naturadika,

Para la farmacéutica, la razón de esta “reticencia” tiene nombre de hormona: el cortisol, que el organismo produce cuando detecta una “amenaza” de cualquier tipo. “Hay que tener en cuenta que el cuerpo no distingue entre un peligro real y, por ejemplo, el estado en el que nos deja un lunes agotador. Si percibe una amenaza constante, activa su protocolo de supervivencia: moviliza glucosa, frena el gasto energético y almacena grasa alrededor de los órganos vitales”, explica. 

Mismo problema, distinta localización

Esta grasa se denomina visceral y tiene un comportamiento que la distingue de cualquier otra: es metabólicamente activa, produce sustancias inflamatorias y, a diferencia de otro tipo de grasa, como la subcutánea, no se elimina haciendo abdominales.

En este contexto, la inflamación forma parte de un círculo vicioso difícil de romper y que analiza la experta: “La inflamación generada por la grasa visceral no es inocua, sino que altera la sensibilidad a la insulina, dificulta la gestión energética del organismo y hace que perder peso sea más difícil. Y es que, en estos casos, aumentar la intensidad del ejercicio o ayunar puede resultar incluso contraproducente, ya que cuando el cuerpo está estresado, interpreta la actividad física extrema como amenaza y el ayuno como escasez. El resultado: más cortisol, más retención, más grasa visceral y más inflamación”.

Ante esta evidencia biológica, Garriz-Santamarina propone “bajar de revoluciones” y tener en cuenta que en estos casos, menos es más: caminar, hacer yoga y dormir las horas necesarias tiene un mayor efecto quemagrasas que un entrenamiento de alta intensidad”.

Masajes y suplementos que añaden “calma”

  • Como complemento a esta ralentización del ritmo vital, la farmacéutica aconseja recurrir a la ayuda de suplementos con ingredientes que actúan sobre la inflamación sistémica, apoyan la función digestiva y ayudan al metabolismo lipídico a reactivarse. “Por ejemplo, la cúrcuma, la piperina y el jengibre son tres activos que, combinados, permiten actuar en estos tres frentes”, explica la farmacéutica. 
  • Otra estrategia que puede ayudar en esta lucha contra el cortisol belly son los masajes. Los expertos de Somatoline aconsejan una modalidad específica: los brasileños, y aclaran el porqué de esta recomendación: “Este tipo de masajes antiinflamatorios son técnicas manuales, originarias de Brasil, que buscan drenar y moldear el cuerpo a la vez que reducen la grasa localizada. La clave para combatir la inflamación en esta zona del cuerpo está en combinar el clásico drenaje linfático con un masaje moldeador/reductor”, apuntan. Activan la circulación sanguínea, aceleran la oxigenación de los tejidos y descargan la tensión. “Aunque lo ideal es que los realice un profesional en un centro especializado, también se pueden practicar en casa. Para ello, hay que realizar movimientos enérgicos, intensos y localizados en la zona del vientre y las caderas, un gesto que ayuda a eliminar desechos y moldear la figura. Lo más recomendable es utilizar en el masaje una crema reductora, específicamente formulada para trabajar sobre la adiposidad localizada en la zona abdominal”, comentan los especialistas de Somatoline.

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