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Trombosis del viajero: el peligro de los viajes largos

por Paula Rivero
síndrome de la clase turista

Lejos de lo que creemos, el riesgo de trombosis venosa profunda asociado a trayectos largos de más de 4 horas, continúa días o incluso semanas después del viaje, aunque también hay casos en los que aparece inmediatamente. Los atletas deben tener especial cuidado, según los expertos de la SETH.

La Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) advierte del riesgo de trombosis venosa profunda (TVP) asociado a los trayectos prolongados, lo que se conoce como “trombosis del viajero” o “síndrome de la clase turista”. Se caracteriza por la formación de coágulos en las venas de las piernas que pueden desplazarse y que puede ser mortal si un coágulo se desplaza a los pulmones y provoca una embolia pulmonar (EP). “La falta de movimiento durante el viaje puede ralentizar el flujo sanguíneo y aumentar el riesgo de formación de coágulos”, explica el presidente de la SETH, el doctor Joan Carles Reverter. Aunque este síndrome es más común en vuelos, también puede ocurrir en otros medios de transporte como autobuses y coches. “La formación del coágulo en las venas de las piernas puede hacer que este se desprenda con dirección a la circulación pulmonar, derivando en enfermedades con mayor riesgo”, señala Reverter. Y recuerda que deben tener especial precaución quienes presenten factores de riesgo como edad avanzada, antecedentes de trombosis, cirugías recientes, embarazo, uso de anticonceptivos orales, obesidad, cáncer o predisposición genética.

También en atletas

Los atletas, a pesar de su condición física superior, no son inmunes a este riesgo. Es el caso reciente de Fernando Morientes, exdelantero del Real Madrid y del Valencia, cuya embolia pulmonar diagnosticada hace unos meses estaba relacionada con los distintos vuelos que tuvo que realizar durante un determinado período de tiempo. Hay que tener en cuenta que los atletas a menudo mantienen una dieta estricta y un programa de hidratación, pero el aire seco de los aviones puede provocar deshidratación, espesando la sangre y aumentando el riesgo de coágulos. También las lesiones previas, particularmente en las piernas, pueden hacer que sean más susceptibles a sufrir una trombosis.

En avión, más grave

En el caso de los aviones, la disminución de los niveles de oxígeno y la presión atmosférica reducida pueden agravar el problema, además de la inmovilización prolongada a la que el viajero se ve sometido. Por último, no hidratarse correctamente también puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos. Entre las recomendaciones de la SETH figuran:

  1. A los viajeros sin factores de riesgo: evitar ropa ajustada y optar por ropa holgada para evitar la compresión de las venas en las piernas, mantenerse hidratados y realizar ejercicios regulares, como pasear o hacer ejercicios de contracción y extensión de las piernas, girar los tobillos y levantar las rodillas, evitando cruzar las piernas. En el caso de viajes en coche, hacer paradas frecuentes para caminar y estirar las piernas
  2. A los viajeros con factores de riesgo: valorar el uso de medias de compresión graduada que ayuden a mejorar la circulación sanguínea en las piernas, o medicamentos anticoagulantes en caso de antecedentes médicos, edad avanzada, o enfermedades preexistentes.
  3. A todos, y especialmente a los atletas: la SETH recomienda evitar el consumo excesivo de alcohol y cafeína (que pueden contribuir a la deshidratación) y optar por comidas ligeras y saludables

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