Home Enfermedades Diabetes 1 y 2: prevenir sus complicaciones

Diabetes 1 y 2: prevenir sus complicaciones

por Sofía Azcona
tipos y tratamientos de diabetes

La diabetes forma parte de la vida diaria de millones de personas y, sin embargo, sigue rodeada de dudas. ¿Por qué sube el azúcar? ¿Qué papel juega realmente la insulina? ¿Por qué algunas personas necesitan medicación y otras no? ¿Y hasta qué punto influyen la alimentación, el ejercicio o el peso? Más allá de las cifras de una analítica, entender qué ocurre en el organismo ayuda a vivir la enfermedad con más información y menos miedo.

Por Sofía Azcona

La diabetes no consiste solo en “tener el azúcar alto”: es una enfermedad metabólica en la que la glucosa permanece elevada porque el organismo no produce suficiente insulina, no responde bien a ella o combina ambos problemas. Si no se controla adecuadamente, puede repercutir con el tiempo en órganos como el corazón, los riñones, los ojos o los nervios. La buena noticia es que hoy disponemos de más herramientas que nunca para prevenir complicaciones y adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona.

La glucosa y la insulina: así se comportan

Después de comer, parte de los hidratos de carbono llega a la sangre en forma de glucosa. El páncreas responde liberando insulina, una hormona que facilita la entrada de glucosa en los tejidos y reduce su producción por el hígado.

Entre comidas ocurre lo contrario: disminuye la insulina y aumenta el glucagón, permitiendo que el hígado libere glucosa para mantener un aporte estable de energía.

¿Es lo mismo índice glucémico que carga glucémica?

Pero cuando hablamos de alimentación y glucosa, no solo importa qué comemos, sino también cuánto comemos y con qué acompañamos ese alimento. Dos alimentos pueden contener hidratos de carbono y, sin embargo, provocar una respuesta muy diferente en la glucemia según la cantidad ingerida, su composición o el resto de la comida. Por eso conviene distinguir entre dos conceptos que a menudo se confunden: el índice glucémico y la carga glucémica. El índice glucémico indica la rapidez con la que un alimento con hidratos eleva la glucosa. La carga glucémica tiene en cuenta además la cantidad consumida. En cualquier caso, importan también la cantidad total, la composición de la comida y la calidad global de la dieta. Para una respuesta glucémica más gradual, es recomendable ajustar la cantidad de hidratos a las necesidades individuales; combinarlos con verduras, proteínas y grasas saludables; priorizar alimentos poco procesados y ricos en fibra; elegir agua como bebida habitual y mantener actividad física regular.

Qué falla en cada tipo de diabetes

  1. Diabetes tipo 1: Es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas. Como consecuencia, existe una falta marcada de insulina y su administración resulta imprescindible. Sin insulina pueden acumularse cuerpos cetónicos y aparecer una cetoacidosis diabética, una urgencia médica.
  2. Diabetes tipo 2: Suele comenzar con resistencia a la insulina: músculo, hígado y tejido adiposo responden peor a su acción. Al principio el páncreas compensa produciendo más, pero con el tiempo esta producción puede resultar insuficiente. El exceso de grasa visceral aumenta el riesgo, aunque también influyen la genética, la edad, los antecedentes familiares, la actividad física, el sueño y determinados medicamentos.
  3. Otros tipos: La diabetes gestacional aparece durante el embarazo. También existen formas secundarias a enfermedades del páncreas, alteraciones endocrinas, determinados fármacos o formas autoinmunitarias de inicio adulto como la LADA (Diabetes Autoinmune Latente del Adulto, una forma de diabetes autoinmunitaria que aparece en la edad adulta).

Señales que no conviene ignorar

Entre los síntomas más habituales están orinar con frecuencia, tenermucha sed, cansancio, visión borrosa, hambre aumentada, pérdida de peso no buscada, infecciones repetidas, hormigueo en manos o pies y heridas que tardan en curar.

En la diabetes tipo 1 pueden aparecer rápidamente, mientras que en la tipo 2, estos síntomas suelen ser más progresivos e incluso pueden pasar desapercibidos durante años.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de laboratorio. En ausencia de una hiperglucemia inequívoca, un resultado alterado suele confirmarse con otra prueba.

PruebaUmbral compatible con diabetes
Glucosa plasmática en ayunas126 mg/dl o más
HbA1c*6,5 % o más
Glucosa a las 2 horas tras 75 g de glucosa200 mg/dl o más
Glucosa al azar con síntomas clásicos200 mg/dl o más

*La HbA1c refleja aproximadamente la glucemia media de los últimos dos o tres meses.

Por qué la hiperglucemia mantenida causa daño

El exceso persistente de glucosa puede dañar los vasos sanguíneos, los nervios y otros tejidos. Entre las principales complicaciones se encuentran la retinopatía, la enfermedad renal, la neuropatía, la cardiopatía coronaria, el ictus y la enfermedad arterial periférica. Un diagnóstico precoz y el control de la glucemia, la presión arterial y el colesterol ayudan a reducir estos riesgos.

Un tratamiento moderno y personalizado

El tratamiento actual busca no solo reducir la glucosa, sino también proteger el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y los vasos sanguíneos.

En la diabetes tipo 1, la insulina es esencial. En la tipo 2, el abordaje puede combinar alimentación, actividad física, control del peso y medicamentos como metformina, agonistas del receptor GLP-1, inhibidores de SGLT2, otros fármacos o insulina. La elección debe adaptarse a cada paciente y cualquier cambio de tratamiento requiere valoración sanitaria.

La idea esencial

La diabetes es compleja, pero puede tratarse y controlarse. Reconocer los síntomas y cuidar conjuntamente glucemia, presión arterial, colesterol y hábitos permite prevenir o retrasar muchas complicaciones. Ante sed intensa, micción frecuente, pérdida de peso inexplicada, vómitos, respiración rápida, somnolencia o empeoramiento brusco, debe buscarse atención médica.

ARTICULOS RELACIONADOS: Laura Sánchez: “Para los que padecemos diabetes, los farmacéuticos son nuestros pies y nuestras manos. En muchos momentos son nuestros ángeles”

También te puede gustar