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Home Enfermedades La resistencia a los antibióticos, la “pandemia silenciosa” que amenaza con triplicar las muertes para 2050

La resistencia a los antibióticos, la “pandemia silenciosa” que amenaza con triplicar las muertes para 2050

por Redacción Consejos
antibióticos

La resistencia a los antibióticos se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Coincidiendo con el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, el microbiólogo y director de Funditec Health, Domingo Gargallo, advierte de que las bacterias multirresistentes avanzan de forma silenciosa y podrían provocar hasta 10 millones de muertes anuales en 2050 si no se desarrollan nuevos tratamientos y se mejora el uso de los antibióticos.

El problema no se limita a las prescripciones médicas. Los antibióticos se utilizan también de forma intensiva en la producción de alimentos, explotaciones ganaderas, piscifactorías e incluso cultivos hidropónicos, aumentando los entornos en los que las bacterias pueden entrar en contacto con estos fármacos y desarrollar mecanismos de resistencia.

A ello se suma otro foco especialmente sensible: los residuos procedentes de hospitales y residencias de mayores. En sus sistemas de evacuación coinciden grandes concentraciones de microorganismos y restos de antibióticos, unas condiciones que pueden favorecer la aparición y propagación de cepas multirresistentes.

Una amenaza que permanece fuera de los titulares

La resistencia antimicrobiana suele describirse como una “pandemia silenciosa” porque buena parte de sus víctimas son pacientes especialmente vulnerables, como personas inmunosuprimidas, trasplantadas, en tratamiento oncológico o sometidas a intervenciones quirúrgicas complejas.

En muchos casos, las muertes terminan atribuyéndose a la enfermedad de base, aunque la infección resistente haya sido un factor decisivo. Al producirse principalmente en el ámbito hospitalario, el impacto del problema resulta además menos visible para la sociedad.

Gargallo recuerda que la resistencia a los antibióticos no es un fenómeno reciente y lleva décadas presente en las agendas de organismos internacionales como Naciones Unidas, la Unión Europea, el G7 y el G20. Lo que sí ha avanzado en los últimos años es la concienciación ciudadana.

En España, iniciativas como el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos han contribuido a mejorar el conocimiento sobre su utilización. Según el experto, los estudios europeos muestran además una relación clara entre una mayor educación sobre el uso de estos medicamentos y unas menores tasas de resistencia.

Usar el antibiótico adecuado, solo cuando es necesario

Para Gargallo, la educación es uno de los pilares de la seguridad del paciente. La prioridad pasa por utilizar antibióticos únicamente cuando son necesarios y hacerlo de manera correcta.

Uno de los principales retos continúa siendo disponer de herramientas diagnósticas rápidas y asequibles que permitan identificar con precisión el origen de una infección. Esta necesidad resulta especialmente importante en atención primaria, donde en muchos casos el tratamiento sigue comenzando de manera empírica.

El experto destaca, no obstante, una evolución positiva: cada vez existe una mayor capacidad para diferenciar las infecciones bacterianas, frente a las que los antibióticos pueden ser eficaces, de las infecciones provocadas por virus.

La rapidez del diagnóstico puede resultar determinante en los cuadros más graves. Cuando una infección severa se trata con un antibiótico que no funciona, el retraso en encontrar una terapia eficaz puede elevar rápidamente el riesgo para el paciente.

Superbacterias con muy pocas opciones de tratamiento

El escenario más preocupante aparece con las llamadas superbacterias, microorganismos resistentes a prácticamente todas las familias de antibióticos disponibles.

En estas situaciones, las alternativas terapéuticas pueden quedar reducidas a combinaciones de varios antibióticos a dosis elevadas y, en algunos casos, a la cirugía.

El riesgo afecta especialmente a pacientes en los que el sistema sanitario ha invertido importantes recursos para superar enfermedades graves, trasplantes o intervenciones complejas, pero que posteriormente pueden enfrentarse a una infección para la que ya no existen medicamentos eficaces.

La lección de la pandemia de COVID-19

La pandemia de COVID-19 evidenció también los riesgos asociados al uso intensivo de antibióticos. Aunque el coronavirus provocaba una infección viral, estos medicamentos se administraron con frecuencia de manera preventiva o ante la posibilidad de infecciones bacterianas secundarias en pacientes en estado grave.

Gargallo considera comprensible este empleo en un contexto de emergencia sanitaria, aunque recuerda que existe una relación directa entre un mayor consumo de antibióticos y la selección de bacterias resistentes.

El desafío para los próximos años pasa, por tanto, por combinar concienciación social, mejores sistemas de diagnóstico, vigilancia de las resistencias, investigación de nuevos tratamientos y un uso responsable de los antibióticos. Un conjunto de medidas imprescindible para evitar que medicamentos que han salvado millones de vidas pierdan progresivamente su eficacia.

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