evitar la diarrea del viajero
evitar la diarrea del viajero

Consejos para viajar sin contratiempos

Antes de embarcarte en ese viaje que llevas tiempo preparando, asegúrate de incluir en tu botiquín todo lo necesario para prevenir y hacer frente a una posible "diarrea del viajero", sobre todo si tu destino es un país subtropical.

África y el sudeste asiático se han convertido en dos destinos «top» de los recién casados y los amantes de la naturaleza, y también dos de los más proclives a desencadenar lo que se conoce como «diarrea del viajero», que se ceba sobre todo en turistas procedentes de países desarrollados.

A estos lugares de riesgo se suman América Central y del Sur, y en menor medida el Caribe y Europa del Este, sobre todo en verano.

También llamada diarrea del turista o gripe estacional, existe una relación directamente proporcional entre la pobreza del país de destino elegido y la incidencia de este trastorno, que en no pocas ocasiones ha ocasionado un cambio de planes y ha obligado a los viajeros a permanecer en cama durante más de dos días.

Los colectivos de riesgo para padecerla son fundamentalmente niños, adultos jóvenes entre 15-30 años, ancianos, mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas (diabéticos, VIH), personas con enfermedad inflamatoria intestinal, en tratamiento con antiácidos o que hayan sido sometidas a cirugías gástricas (gastrectomizados).

¿Qué es la diarrea del viajero?

Una bacteria, un virus o un parásito son los desencadenantes del cuadro infeccioso que se caracteriza, según los expertos de la Federación Española del Aparato Digestivo, por la «aparición de cuatro o más evacuaciones sueltas en 24 horas, o tres o más en un periodo de 8 horas, acompañado de al menos uno de los siguientes síntomas: náuseas, vómitos, calambres o dolores abdominales, fiebre, urgencia o dolor en la defecación«.

Agentes causantes

Entre los microorganismos que más frecuentemente provocan estos cuadros están, dependiendo del país al que viajemos, la Echerichia coli, Shigela, Salmonella, Campylobacter, Rotavirus y Giardia Lamblia. En España, los agentes infecciosos más frecuentes son la Salmonella, Staphylococcus o Campylobacter, sobre todo en la estación veraniega.

Cómo se transmite

La infección se adquiere por vía oral mediante el consumo de alimentos o bebidas contaminadas con estos microorganismos, sustancias tóxicas como la toxina botulínica, que puede encontrarse en algunos alimentos en conserva, o alimentos que estén caducados o estropeados.

Comer o adquirir alimentos en puestos ambulantes conlleva un alto riesgo, sobre todo tratándose de alimentos como los moluscos, mariscos, frutas no lavadas o peladas, ensaladas, mayonesa y alimentos que la contienen, leche y sus derivados, postres dulces, quesos y embutidos.

Es preferible que durante el tiempo que dure el viaje, consumamos preferentemente pan y derivados, alimentos que estén muy calientes, carnes y pescados bien cocinados, verduras hervidas y pastas sin huevo y recién hervida.

Síntomas y cuándo acudir al médico

La diarrea del viajero suele dar la cara con heces sueltas e intermitentes acompañadas de pérdida de peso, flatulencia, debilidad y a veces febrícula.

Aunque lo más frecuente es que se produzcan menos de 6 deposiciones al día, en los casos más graves (hasta el 20%) pueden llegar hasta las 20 deposiciones. En ocasiones puede producirse diarrea con sangre (disentería), acompañada de fiebre, escalofríos, sudoración profusa e intensa debilidad. En estos casos, el origen suele estar en infecciones invasivas de la pared intestinal provocadas por Shigellosis, fiebre tifoidea o Campylobacter.

Si existe fiebre alta y sangre o moco en las heces hay que acudir rápidamente al médico, ya que son criterios de gravedad. También hay que acudir al médico si hay signos de deshidratación (sequedad de piel y boca, sed intensa, orinas muy oscuras y en poca cantidad, ausencia de lágrimas en un niño que llora, etc.), náuseas, vómitos y dolor abdominal persistentes y si la diarrea dura más de cinco días tras el inicio del tratamiento dietético (entre 1-3% de los viajeros padecerá diarrea crónica que dura más de 1 mes que puede prolongarse incluso después del viaje).

¿Se puede prevenir?

En general, no existe una vacuna para los microorganismos que causan las diarreas del viajero, pero el médico puede valorar la conveniencia de la profilaxis, según el país al que viajemos, con vacunas para la hepatitis A, el tifus y el cólera (esta última únicamente recomendada en caso de viajar a zonas de epidemia). En los niños, vacunarse del rotavirus también puede reducir la incidencia de una posible diarrea del viajero.

A la hora de prevenir una diarrea del viajero, es conveniente prestar mucha atención a lo que comemos y bebemos, así como a la higiene de los establecimientos que visitamos. Es muy importante lavarse las manos a menudo con jabón, sobre todo antes de comer y después de ir al baño, ya que una de las vías de transmisión es de las heces a la mano y de ahí a la boca. Otras normas que no debemos descuidar bajo ningún concepto son:

  1. Lavar las frutas y verduras a conciencia, si puede ser diluyendo unas gotas de lejía en el agua, y nunca consumirlos crudos ni pelados o cortados por otras personas. La desinfección se consigue con lejía común (3 gotas de lejía de 12º por litro de agua), con productos que liberan cloro (una pastilla por litro de agua) y con sales de plata o yodo (10 gotas de tintura de yodo por litro de agua).
  2. Cocinar siempre los alimentos que vayamos a consumir.
  3. Nunca beber agua que no esté embotellada ni consumir hielo con las bebidas. El hielo no asegura que se haya fabricado a partir de agua embotellada ni esterilizada.
  4. Evitar helados, natillas, flanes, cremas y derivados lácteos no pasteurizados.
  5. Si no hay acceso al agua embotellada, esterilizarla como el medio más seguro de obtener agua potable. Para ello hay que hervirla durante 10 minutos (en zonas de gran altitud ha de aumentarse este tiempo) y filtrarla (filtro de porcelana) previamente si está turbia.
Diarrea del viajero

Tratamiento y medicamentos

A la hora de tratar una diarrea del viajero, lo más importante es evitar una posible deshidratación, por lo que desde el minuto uno en el que empieza la diarrea hay que aumentar la ingesta de líquidos para reponer las sales electrolíticas perdidas.

En caso de prolongarse más allá de las 24 horas, se deben añadir al agua sobres de sales rehidratación oral (1 sobre en 1 litro de agua) o, en caso de no tenerlos, hacer una preparación casera con 1 litro de agua al que se añaden 6 cucharaditas rasas de azúcar y 1 cucharadita rasa de sal.

También se debe, en la medida de lo posible, comer con normalidad, evitando los lácteos y dando preferencia al arroz hervido, tostadas de pan, sopas y galletas saladas.

En los niños menores de 2 años se debe tomar hasta medio vaso de sales de rehidratación oral (50-100 ml) después de cada deposición; en los mayores de 2-10 años hasta un vaso (100-200 ml) después de cada deposición; y en adolescentes y adultos sin límite.

Tratamientos con antidiarreicos y/o antibióticos

En el botiquín de viaje, además de las sales de rehidratación oral que puede ayudarnos a elegir el farmacéutico, siempre deben incluirse medicamentos antidiarreicos y antibióticos, que pueden ser difíciles de prescribir y encontrar en el país de destino.

Entre los antidiarreicos destacan la loperamida, que ayuda a disminuir la motilidad, pero no deben administrase a los niños menores de 2 años, y sobre todo en caso de diarrea con sangre o fiebre alta. Las diarreas leves se tratan sólo con antidiarreicos.

Entre los antibióticos, los más eficaces son las flouroquinolonas (ciprofloxacina, levofloxacina). También se puede emplear rifaximina, y en niños y embarazadas se prefiere azitromicina o trimetoprim-sulfametoxazol.

Eso sí, para evitar posibles resistencias antimicrobianas, los antibióticos debe prescribirlos siempre un médico y sólo están indicados en caso de diarreas moderadas y graves. El médico es quien debe pautar la dosis y el tiempo de tratamiento, no debiendo bajo ningún concepto saltarse ninguna toma.


Apúntate a nuestra newsletter

* La newsletter para farmacéuticos es para uso exclusivo de profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, farmacéuticos) involucrados en la prescripción o dispensación de medicamentos, así como profesionales de la industria farmacéutica y la política sanitaria. Publicitario Farmacéutico SL no se hace responsable del uso de esta newsletter por parte de profesionales no cualificados.

Avatar

Paula Rivero

Soy de la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94, estudios que completé con los de Historia Contemporánea, licenciándome en...