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Mononucleosis: ¡cuidado con los besos!

por Paula Rivero
enfermedad del beso

La mononucleosis se transmite principalmente por contacto directo con la saliva de una persona infectada, de ahí el pseudónimo popular de “Enfermedad del beso”. Este trastorno infeccioso agudo, que afecta cada año a más de 25.000 españoles, sobre todo adolescentes y adultos jóvenes, se manifiesta sobre todo con fiebre, inflamación de los ganglios cervicales y faringitis con dolor de garganta.

Cada año, 25.000 españoles se contagian de mononucleosis infecciosa o “enfermedad del beso”, cifra que puede no representar el impacto epidemiológico real, ya que muchos casos no se diagnostican o pueden confundirse con otros procesos virales autolimitados. Provocada por dos virus, se ceba especialmente con adultos jóvenes y adolescentes. Aunque resulta muy difícil prevenir el contagio, las recomendaciones preventivas son lavado frecuente de manos con agua y jabón o taparse la boca con un pañuelo o con el brazo al toser o estornudar

Dos virus muy “besucones”

Según explican desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la práctica totalidad de los casos de mononucleosis infecciosa tienen un origen viral. En concreto, hasta más del 90 % de los casos se deben al virus de Epstein-Barr (VEB) y entre el 5 y el 7 %, al citomegalovirus (CMV).  

  1. “Las personas con mononucleosis por VEB (mayoritariamente de entre 15 y 24 años) manifiestan síntomas como fiebre, dolor de garganta con o sin la deglución e inflamación de los ganglios, sobre todo del cuello en su parte posterior, que suelen desaparecer tras 2 o 3 semanas o, como mucho, tras 1 o 2 meses. Ahora bien, la sensación de cansancio suele alargarse en el tiempo, resolviéndose en un máximo de 3 meses”, explican desde el CGCOF. 
  2. En individuos inmunocompetentes, la mononucleosis causada por CMV “suele ser asintomática o mostrarse como un cuadro vírico inespecífico o un síndrome leve similar a la mononucleosis y, en general, la evolución es benigna y autolimitada”, aclaran. 
  3. En ambos casos es importante vigilar las complicaciones que puedan darse entre la población inmunodeprimida.  

El farmacéutico, garante del tratamiento

  1. El abordaje de la mononucleosis infecciosa, ya sea causada por VEB o por CMV, es sobre todo sintomático con analgésicos y antipiréticos, como el paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno), y solo las complicaciones precisarán de un tratamiento específico. En cuanto a las contraindicaciones, los farmacéuticos inciden en que el paracetamol está contraindicado en pacientes con enfermedad hepática activa y grave, mientras que con el ibuprofeno hay que tener especial precaución si se usa de forma simultánea con fármacos anticoagulantes por el posible aumento del riesgo de hemorragias, con antihipertensivos de tipo IECA (enalapril y similares), por el riesgo de falta de control de la tensión arterial, o con el ácido acetilsalicílico, pues podría aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares, como infarto de miocardio.
  2. En cuanto a los corticosteroides, no existen evidencias sólidas para su uso como tratamiento sintomático para las formas no complicadas.
  3. Respecto a las vacunas, es cierto que hay investigaciones en marcha, la mayoría en fases preclínicas y clínicas, pero hasta la fecha no se dispone de ninguna autorizada.   
  4. Si hablamos de la infección por CMV, en personas sanas, la terapia antiviral específica no se indica regularmente, salvo en infección primaria por CMV durante el embarazo. Dentro de los agentes antivirales frente al CMV destacan ganciclovir, valganciclovir, cidofovir, foscarnet y otros dos aprobados recientemente, maribavir (2024) y letermovir (2021).
  5. Además de recurrir al tratamiento farmacológico sintomático, se recomienda mantener un reposo relativo durante 15-20 días tras un cuadro agudo de mononucleosis.    

Dos de los bulos ampliamente extendidos y sin fundamento científico asociados a la mononucleosis son: que el virus de Epstein Barr sea causa directa de esclerosis múltiple y que los antibióticos sean útiles para tratar la mononucleosis infecciosa.

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