Aunque septiembre sigue dejando temperaturas propias del verano, los virus respiratorios ya han empezado a ganar terreno. La gripe comienza a aparecer antes de lo habitual y, para las personas con enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas, prevenirla mediante la vacunación, que en comunidades como la de Andalucía arranca la última semana de septiembre, puede evitar no solo la infección grave, sino también descompensaciones, ingresos hospitalarios y complicaciones cardiovasculares.
Todavía hace calor, pero la gripe parece no querer esperar al invierno. Médicos de familia están constatando este mes de septiembre un aumento de las consultas por gripe, COVID-19 y otros procesos respiratorios, coincidiendo con la vuelta a las aulas, al trabajo y a las rutinas habituales.
La incidencia gripal sigue siendo baja y lejos de los niveles propios de una epidemia, pero su circulación está siendo más temprana de lo habitual. Los últimos datos de vigilancia recogidos por RTVE muestran, de hecho, que la presencia del virus de la gripe en las muestras analizadas este septiembre es casi tres veces superior a la registrada en las mismas fechas de 2025.
La mayor movilidad después de las vacaciones, el aumento del contacto entre personas en colegios y lugares de trabajo y los bruscos contrastes de temperatura entre el día y la noche son algunos de los factores que los profesionales relacionan con esta circulación temprana. Una situación llamativa en un septiembre especialmente caluroso que pone ya sobre la mesa una cuestión fundamental: prepararse para la campaña de vacunación antes de que llegue la mayor circulación del virus.
Cuando la gripe es mucho más que “un resfriado fuerte”
Para la mayoría de las personas sanas, la gripe suele resolverse sin complicaciones. Sin embargo, no ocurre lo mismo en pacientes con determinadas enfermedades crónicas.
El Dr. Antoni Trilla, médico epidemiólogo del Hospital Clínic de Barcelona y decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, recuerda que la vacunación antigripal en estos pacientes contribuye a evitar que la enfermedad evolucione hacia formas que precisen hospitalización.
Y es que la gripe no afecta únicamente al aparato respiratorio. La infección provoca una respuesta inflamatoria intensa en el organismo que puede favorecer la descompensación de enfermedades previas y desencadenar complicaciones graves.
“Muchos ingresos no son por la gripe sino por la descompensación de la enfermedad que esta conlleva”, explica el Dr. Trilla.
Gripe y corazón: una relación que no debe infravalorarse
Esta prevención adquiere especial importancia en las personas con enfermedades cardiovasculares.
La respuesta inflamatoria provocada por la infección gripal puede favorecer la aparición de acontecimientos cardiovasculares como un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. De ahí que prevenir la gripe tenga especial relevancia en pacientes que ya presentan una cardiopatía o antecedentes vasculares.
El Ministerio de Sanidad incluye entre los grupos para los que recomienda la vacunación frente a la gripe a las personas con enfermedades cardiovasculares crónicas, junto a otros colectivos con condiciones que incrementan el riesgo de complicaciones.
Para el Dr. Trilla, la vacunación antigripal en estos pacientes no debe entenderse únicamente como una forma de evitar unos días de fiebre, tos y malestar: también constituye una herramienta para reducir el riesgo de que la infección termine agravando la enfermedad de base.
¿Quién debe prestar especial atención a la vacunación?
Además de quienes padecen una enfermedad cardiovascular o han sufrido un ictus, la vacunación frente a la gripe está especialmente indicada en personas con determinadas enfermedades crónicas o situaciones de riesgo.
Entre ellas se encuentran las enfermedades respiratorias crónicas (como EPOC o asma), diabetes mellitus, enfermedad renal o hepática crónica, obesidad mórbida, inmunosupresión y determinadas patologías neurológicas, entre otras. Las recomendaciones oficiales para la temporada 2026-2027 mantienen la vacunación como una de las principales medidas para prevenir la gripe y sus complicaciones en los grupos de riesgo.
Vacunarse para evitar las complicaciones
Uno de los principales problemas sigue siendo la baja percepción del riesgo. La gripe continúa asociándose con frecuencia a la idea de un catarro especialmente fuerte, algo que, según el especialista, puede hacer que determinadas personas con enfermedades crónicas resten importancia a la vacunación.
“Muchas personas identifican la gripe con un ‘resfriado fuerte’. Nada que ver con la gripe, que es una enfermedad potencialmente grave y que puede complicarse”, insiste el Dr. Trilla.
A ello se suma cierta fatiga vacunal, especialmente después de los años de pandemia, que puede influir en una menor aceptación de las campañas de inmunización.
Para el epidemiólogo, precisamente ahí se encuentra uno de los principales desafíos: “El reto principal es mejorar la información y la comunicación: la gripe en pacientes con enfermedades crónicas es un factor desencadenante de eventos graves y la vacunación es una herramienta clave para prevenirlos”.
Más vacunación, menos oportunidades para el virus
La protección no afecta únicamente a quien recibe la vacuna. Cuantas más personas susceptibles están protegidas, menos oportunidades encuentra el virus para circular y alcanzar a quienes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones.
Este efecto resulta especialmente importante en lugares donde la transmisión puede ser más fácil, como hogares, residencias o centros sanitarios. Aun así, el Dr. Trilla advierte de que en el caso de la gripe resulta muy difícil alcanzar una verdadera inmunidad de grupo en la población general, razón por la que cada invierno se producen nuevas epidemias estacionales.
Por ello, insiste en mejorar las coberturas vacunales, especialmente entre los pacientes con enfermedades crónicas.
Con los virus respiratorios empezando a circular cuando el calendario apenas acaba de estrenar el otoño, el mensaje cobra este año especial importancia: no hace falta esperar a que llegue el frío para recordar que la gripe puede tener consecuencias que van mucho más allá de unos días en cama.
“Vacunarse sigue siendo la medida más eficaz para prevenir complicaciones graves e ingresos hospitalarios en personas con enfermedades crónicas”, concluye el Dr. Trilla.
