Home FarmaciaActualidad La falta de medicamentos en farmacias, uno de los principales retos del sector farmacéutico en España

La falta de medicamentos en farmacias, uno de los principales retos del sector farmacéutico en España

Antidiabéticos, antibacterianos de uso sistémico y antidepresivos lideran la falta en las farmacias.

por Redacción Consejos
III Informe Luda Desabastecimientos farmacias

La escasez de fármacos continúa siendo uno de los desafíos más relevantes para el sistema farmacéutico en España. Así lo refleja el III Informe sobre desabastecimientos elaborado por LUDA Partners, que sitúa en 5.397 la media trimestral de presentaciones con problemas de suministro registradas en 2025 en farmacias comunitarias. La cifra supone un aumento del 8 % respecto al ejercicio anterior.

El documento fue presentado en un acto público en el que se abordó el carácter estructural del problema, una situación que trasciende el ámbito nacional y afecta a numerosos países. Durante la sesión se expusieron los datos obtenidos a través de la red tecnológica de LUDA, implantada en más de 3.700 farmacias españolas. Según la compañía, esta herramienta ha permitido que más de 600.000 pacientes puedan acceder a su medicación y evitar interrupciones en sus tratamientos.

Antidiabéticos, antibióticos y antidepresivos, entre los más afectados por falta de suministro

En el ámbito de la diabetes, Ozempic volvió a figurar entre los medicamentos con mayor número de problemas de suministro, impulsado en parte por el aumento de la demanda vinculada a su uso en el control del peso. También destacó Novorapid, insulina de acción rápida ampliamente utilizada.

El análisis por grupos terapéuticos revela que los antidiabéticos concentraron el mayor volumen de incidencias, representando el 7 % del total de faltas detectadas. A continuación se sitúan los antibacterianos de uso sistémico (6 %) y los antidepresivos (5 %).

En el grupo de antibióticos sistémicos, Cefixima, Furantoína y Duracef registraron incidencias significativas a lo largo del año. En cuanto a los tratamientos antidepresivos, Anafranil acumuló el mayor número de faltas, especialmente durante los meses estivales, periodo en el que la situación tuvo notable repercusión mediática. Otros fármacos como Semonic también experimentaron dificultades de abastecimiento.

El 82 % restante de las incidencias se distribuye entre múltiples áreas terapéuticas. Entre ellas, los antitrombóticos —con problemas asociados principalmente a la enoxaparina— y los psicoestimulantes indicados en el tratamiento del TDAH, donde Concerta presentó un volumen relevante de faltas.

Un fenómeno cambiante y no vinculado a un único medicamento

El informe subraya que el desabastecimiento no puede atribuirse exclusivamente a picos puntuales de demanda ni a un fármaco concreto. Aunque Ozempic se ha convertido en uno de los símbolos de esta problemática en los últimos años, la evolución histórica demuestra que el liderazgo en incidencias varía según el momento.

Así, en 2024 fue Concerta el medicamento con mayor número de problemas de suministro, especialmente coincidiendo con el inicio del curso escolar. En 2025, Anafranil encabezó el ranking durante el verano. Y en el arranque de 2026, Lenzetto —indicado para el tratamiento de los síntomas asociados a la deficiencia de estrógenos tras la menopausia— se ha situado como el fármaco con más incidencias registradas.

Tecnología y coordinación como vías de mitigación

Durante la presentación, el cofundador de LUDA Partners, Luis Martín Lázaro, ha defendido la necesidad de adoptar medidas que, sin constituir soluciones definitivas, contribuyan a reducir el impacto del desabastecimiento en pacientes y profesionales sanitarios. En este sentido, destacó el papel de la tecnología como herramienta de apoyo para mejorar la localización de existencias y facilitar la continuidad terapéutica.

Luis Martín Lázaro: «La farmacia es la máxima garante para el paciente ante los desabastecimientos»

Las conclusiones del informe apuntan a que ningún ámbito terapéutico está completamente a salvo de sufrir tensiones en el suministro. Esta realidad refuerza la importancia de implementar estrategias ágiles y coordinadas que permitan minimizar las consecuencias para los pacientes, especialmente en tratamientos crónicos o de especial sensibilidad clínica. Una cuestión que adquiere mayor relevancia si se considera que en otros países el desabastecimiento ha llegado a provocar situaciones de especial gravedad.

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