La Fundación Asefarma reunió el pasado 16 de septiembre en el Auditorio Asefarma a Wilson e Yves, dos jóvenes estudiantes de Medicina en Chad, para conocer de primera mano su historia, sus retos y el impacto que el programa de apadrinamiento está teniendo en su formación y en sus perspectivas de futuro.
Durante el encuentro, ambos estudiantes acercaron a los asistentes la realidad de estudiar Medicina en un país en el que las dificultades económicas, las distancias y la falta de recursos condicionan el acceso a la universidad.
“Vivir en Chad es difícil”
Wilson e Yves explicaron, por ejemplo, que algunos estudiantes pueden tardar hasta cinco horas en desplazarse desde sus hogares hasta la Facultad en Yamena. La residencia universitaria supone una alternativa, aunque su coste queda fuera del alcance de muchas familias.
Más allá de las dificultades, sus testimonios estuvieron marcados por el esfuerzo, la perseverancia y el agradecimiento. Ambos reivindicaron también una mirada diferente sobre Chad, un país al que con frecuencia se califica únicamente por su pobreza, pero que, como destacaron, cuenta con una enorme riqueza en recursos y, especialmente, en personas que trabajan cada día por construir un futuro mejor.
El encuentro permitió además establecer un diálogo directo con los asistentes, que pudieron preguntarles por cuestiones como la presencia de mujeres en los estudios de Medicina, las alternativas de transporte para los universitarios o cómo es el día a día de los jóvenes en Chad.
La formación como oportunidad de futuro
El apadrinamiento de estudiantes de Medicina, Enfermería y Farmacia constituye una de las principales líneas de actuación de la Fundación Asefarma. A través de estos programas, la Fundación contribuye a que jóvenes con vocación sanitaria puedan continuar sus estudios y acceder a nuevas oportunidades profesionales.
Las historias de Wilson e Yves muestran el resultado tangible de este apoyo: detrás de cada apadrinamiento hay una persona, una trayectoria y un futuro que puede empezar a transformarse gracias a la educación.
