Con motivo del Día Mundial del Farmacéutico, que se celebra el 25 de septiembre bajo el lema “Fortaleciendo la salud con el farmacéutico”, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) ha querido poner en valor el papel de estos profesionales ante un nuevo perfil de paciente ambulatorio y un escenario farmacoterapéutico cada vez más complejo y cambiante.
La cronicidad, la multimorbilidad y el aumento de la supervivencia han transformado al paciente actual, que puede mantener de forma simultánea tratamientos iniciados desde Atención Primaria, consultas hospitalarias, urgencias o tras un ingreso. Esta realidad obliga a coordinar mejor la medicación y a reforzar el conocimiento especializado sobre su uso.
“La complejidad clínica tiene así una dimensión farmacoterapéutica cada vez mayor”, sostiene Mercedes Pereira, presidenta de SEFAP.
En este contexto, la organización destaca que el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027 ya reconoce expresamente la necesidad de desarrollar las capacidades del farmacéutico de Atención Primaria en áreas como la optimización de tratamientos, la resolución de consultas farmacoterapéuticas y la coordinación entre niveles asistenciales.
“Esta vertiente clínica será probablemente una de las áreas de mayor desarrollo durante los próximos años y permitirá que el conocimiento especializado sobre medicamentos esté cada vez más próximo al momento en el que el equipo y el paciente lo necesitan”, subraya Pereira.
Una farmacoterapia que cambia a gran velocidad
SEFAP también pone el foco en la rápida evolución de la terapéutica, marcada por la biotecnología, las terapias dirigidas, la farmacogenómica, la medicina de precisión, los nuevos sistemas de administración, la monitorización remota, el análisis de datos clínicos o la inteligencia artificial.
Este avance abre nuevas posibilidades para tratar mejor a los pacientes, pero exige al mismo tiempo una mayor especialización de los profesionales.
“La innovación nos permite tratar mejor, pero también exige más conocimiento, porque la innovación terapéutica no termina cuando aparece un nuevo medicamento. Se completa cuando ese avance consigue mejorar de forma segura la vida real de una persona”, reflexiona Pereira.
Para SEFAP, este es precisamente uno de los grandes ámbitos de desarrollo futuro del farmacéutico dentro del sistema sanitario: aportar conocimiento sobre medicamentos allí donde pueda mejorar la seguridad, la efectividad y los resultados en salud.
Fortalecer la salud también significa utilizar mejor los medicamentos
El lema elegido este año para el Día Mundial del Farmacéutico resulta, según la presidenta de SEFAP, especialmente oportuno. A su juicio, fortalecer la salud no consiste únicamente en disponer de tratamientos innovadores, sino también en garantizar que se utilizan correctamente.
“Fortalecer la salud significa investigación e innovación, pero también acceso, seguridad, seguimiento, prevención y continuidad. Significa, en definitiva, disponer de profesionales capacitados para convertir el conocimiento sobre medicamentos en mejores resultados para las personas”, subraya.
Desde SEFAP insisten, por tanto, en la importancia de reforzar la formación de los farmacéuticos de Atención Primaria, especialmente ante la incorporación de nuevas funciones y herramientas.
La organización considera que no se pueden exigir nuevas responsabilidades sin proporcionar antes las competencias necesarias para asumirlas, y recuerda que la actualización normativa de la formación farmacéutica ya incorpora ámbitos como farmacia clínica, genética y farmacogenómica, farmacoepidemiología, colaboración multidisciplinar y tecnologías digitales.
“El RD 325/2026, que actualiza los requisitos mínimos de formación farmacéutica, incorpora materias como farmacia clínica, atención farmacéutica, genética y farmacogenómica, farmacoepidemiología, colaboración interdisciplinar y multidisciplinar o tecnologías digitales. Un reflejo de hacia dónde va nuestra profesión y también una responsabilidad para las sociedades científicas”, afirma Pereira.
Un profesional cada vez más integrado en la asistencia
SEFAP plantea como uno de sus objetivos avanzar desde los mapas de competencias hacia itinerarios formativos completos y progresivos, que acompañen al farmacéutico desde su incorporación a Atención Primaria hasta niveles más avanzados de capacitación.
“El momento actual resulta extraordinariamente estimulante: mejores medicamentos, más información, nuevas tecnologías y posibilidades de personalización que hasta ayer parecían ciencia ficción. Por eso necesitamos un profesional preparado, integrado en los procesos asistenciales y capaz de aportar su conocimiento allí donde la medicación forme parte del problema o de la solución. Porque por mucho que cambien los medicamentos, la tecnología o el lugar desde el que prestamos atención, fortalecer la farmacia solo tendrá verdadero sentido si sirve para fortalecer la salud de las personas”, concluye.
