La mayoría de los fármacos pueden excretarse a través de la leche materna. Aunque no todos implican un riesgo relevante para el bebé, es importante saber que, por ejemplo, los corticoides, la aspirina y los descongestivos nasales están especialmente desaconsejados durante la lactancia.
La mayoría de los fármacos pueden excretarse a través de la leche materna, aunque no todos implican un riesgo relevante para el bebé. Así lo recalcan desde el Consejo General del Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), quienes insisten en la conveniencia de consultar al farmacéutico o al médico antes de tomar un medicamento durante la lactancia y de conservar el prospecto por la información relevante que aporta.
Así lo explica Pablo Caballero Portero, técnico del Área de Divulgación Científica del CGCOF, quien insiste en “la importancia de extremar la precaución con la administración de medicamentos durante los primeros meses de vida del bebé, ya que en ellos los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción de los medicamentos presentan características diferentes a las de la edad adulta”. Este experto nos recuerda además, que una dosis errónea puede producir efectos tóxicos con facilidad, siendo fundamental consultar al farmacéutico las dosis adecuadas, que habitualmente dependerán del peso del bebé.
Beneficios para la madre y el bebé
Mantener la lactancia materna durante el mayor tiempo posible es lo ideal, pero si tenemos que acotar el tiempo en un periodo ideal, la recomendación general mantenerla como único alimento, siempre que sea posible, hasta, al menos, los 6 meses de edad. Esto es así porque la leche materna aporta todos los nutrientes que el lactante necesita y proporciona beneficios adicionales tanto para la salud del bebé (por ejemplo, un menor riesgo de sufrir sobrepeso o diabetes) como de la madre, pues se ha evidenciado un menor riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario en las mujeres que lactan.
Durante la lactancia son seguros el paracetamol y algunos antibióticos, como la amoxicilina.
“Ser precavido vale por dos”
- Los farmacéuticos recuerdan que hay que tener precaución con corticoides como la betametasona, dexametasona o prednisona, que siempre necesitan receta y que deben administrarse únicamente cuando se considere imprescindible, pues se excretan a través de la leche materna y, dependiendo de la dosis, pueden llegar a interferir en la producción endógena de glucocorticoides.
- En cuanto al ácido acetilsalicílico, se excreta a través de la leche materna y puede provocar efectos adversos en los bebés.
- También se desaconseja el uso de descongestivos nasales, como oximetazolina o tramazolina, no pudiéndose descartar la existencia de riesgos para el recién nacido.
- A esta lista de medicamentos desaconsejados para la madre lactante, se unen algunos anticonvulsivantes, como el ácido valproico. En estos casos, se debe interrumpir la lactancia o evitar el tratamiento valorando tanto los beneficios de la lactancia para el niño como los beneficios del tratamiento para la mujer.
- También apuntan los farmacéuticos hacia muchos fármacos empleados en tratamientos de quimioterapia oncológica, como el cisplatino, la capecitabina o el docetaxel, por poner solo algunos ejemplos, ya que se excretan o se sospecha que se pueden excretar a través de la leche materna. Dado que se trata de fármacos asociados con una fuerte toxicidad, se recomienda evitar la lactancia durante el tratamiento.
- Asimismo, algunos tratamientos hormonales usados en determinados tipos de cáncer, como el tamoxifeno o el letrozol, están contraindicados durante la lactancia porque su excreción en la leche materna podría provocar alteraciones en el bebé.





