La endometriosis constituye una enfermedad global de gran magnitud, pero su prevalencia real podría estar subestimada debido a limitaciones diagnósticas en varios países. En España, se calcula que entre el 10 y el 15 % de las mujeres en edad fértil conviven con esta patología, muchas de ellas durante años antes de recibir un diagnóstico definitivo. La ausencia de pruebas no invasivas fiables y la gran variabilidad de síntomas contribuyen a esta demora.
El dolor menstrual intenso y persistente se asocia con deterioro de la calidad de vida, mayor riesgo de ansiedad y depresión y, tradicionalmente, con la normalización cultural del dolor menstrual, lo que ha invisibilizado la enfermedad y generado estigmas sociales.
Papel del farmacéutico en la detección y manejo
El monográfico del Consejo General de Colegios Farmacéuticos destaca que la farmacia es a menudo el primer punto de contacto con el sistema sanitario. Esto permite:
- Identificar patrones sugestivos de endometriosis, como dolor menstrual incapacitante, absentismo laboral o académico y dolor durante las relaciones sexuales.
- Detectar automedicación repetida o uso inadecuado de analgésicos, ofreciendo orientación sobre riesgos gastrointestinales, cardiovasculares o renales por uso prolongado de AINEs.
- Fomentar el cumplimiento terapéutico, revisando intervalos entre retiradas de medicamentos hormonales, como anticonceptivos o progestágenos, para detectar posibles incumplimientos.
“La orientación del farmacéutico sobre el uso racional de los medicamentos y la información sobre los tratamientos indicados es crucial para garantizar adherencia y eficacia, especialmente porque muchos tratamientos son prolongados y algunas mujeres los interrumpen por percibir resultados insuficientes”, destaca el informe.
Tratamientos y medidas complementarias
El abordaje integral de la endometriosis incluye:
- Tratamientos farmacológicos: analgésicos, antiinflamatorios y terapia hormonal.
- Intervención quirúrgica cuando procede.
- Apoyo psicosocial y estrategias de manejo del dolor.
Además, existen medidas no farmacológicas que pueden ayudar a complementar el tratamiento:
- Actividad física moderada y fuerza: puede modular la inflamación, mejorar el dolor y reducir la fatiga, además de favorecer el estado de ánimo.
- Alimentación: la dieta mediterránea y la reducción de alimentos ultraprocesados podrían tener efectos antiinflamatorios y mejorar la percepción del dolor.
Aunque la evidencia actual sobre estos enfoques complementarios es heterogénea, se considera que pueden contribuir positivamente al bienestar de las pacientes.





