En el marco del 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) 2026, celebrado en Maspalomas (Las Palmas) del 20 al 23 de mayo, los especialistas han puesto el foco en un cambio de paradigma en torno a la piel y su relación con la salud global. Durante el simposio “El dermatólogo como especialista en longevidad: ciencia, evidencia y práctica clínica del envejecimiento saludable”, los expertos defendieron que la piel va mucho más allá de su función estética y se consolida como un órgano clave en los procesos de envejecimiento y longevidad.
Según explicó el Dr. Jorge Soto, dermatólogo de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián, “el envejecimiento de la piel reproduce los mismos mecanismos biológicos que ocurren en el resto del organismo”, convirtiéndola en una auténtica ventana para observar fenómenos como la inestabilidad genética, el acortamiento de los telómeros o las alteraciones del microbioma.
La piel influye en el envejecimiento del organismo
Los especialistas subrayaron que la relación entre la piel y el resto del cuerpo no es únicamente reflejo de lo que sucede internamente, sino que también puede influir activamente en el envejecimiento sistémico.
En este sentido, el Dr. Soto señaló que “el deterioro cutáneo puede generar sustancias proinflamatorias que pasan al organismo y afectan a órganos como el cerebro o los huesos”, dentro del fenómeno conocido como “inflammaging”, una inflamación crónica de bajo grado vinculada al envejecimiento y a múltiples enfermedades relacionadas con la edad.
Incluso intervenciones aparentemente sencillas, como mantener una correcta hidratación de la piel, podrían contribuir a reducir esta inflamación sistémica y favorecer un envejecimiento más saludable.
“Existe una vinculación absoluta entre la salud cutánea y la salud global”, remarcó el especialista, quien insistió en que la piel debe entenderse como un marcador visible, pero también como un actor activo en la salud del organismo.
La Dermatología integrativa gana protagonismo
Otro de los grandes ejes abordados durante el encuentro fue el auge de la Dermatología integrativa, un enfoque que incorpora factores como la alimentación, el sueño, el estrés o la salud intestinal dentro del abordaje dermatológico.
La Dra. Almudena Nuño, dermatóloga especializada en Dermatología Integrativa y Longevidad y directora del Instituto de Medicina y Dermatología Avanzada (IMDA) de Madrid, afirmó que “la piel no puede entenderse de forma aislada, sino como un reflejo del estado global del organismo”.
La evidencia científica muestra que dormir menos de siete horas, mantener altos niveles de estrés o seguir una dieta rica en ultraprocesados favorece la inflamación, altera la función barrera de la piel y acelera el envejecimiento cutáneo.
Por ello, este abordaje integrativo busca complementar la dermatología convencional incorporando estrategias relacionadas con la nutrición, la microbiota intestinal o la gestión del estrés. “El objetivo no es solo tratar los síntomas, sino actuar sobre las causas que los perpetúan”, añadió la Dra. Nuño.
Microbiota intestinal y piel: una relación cada vez más evidente
Uno de los campos con mayor crecimiento científico es el del eje intestino-piel. Los especialistas destacaron que la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la regulación inmunológica y en los procesos inflamatorios que afectan a la piel.
La Dra. Nuño explicó que “la microbiota intestinal modula el sistema inmune y puede favorecer o reducir procesos inflamatorios que se manifiestan en la piel”, mientras que la Dra. Inés Escandell, dermatóloga del Hospital Vega Baja y Clínica Belaneve de Alicante, recordó que “la microbiota digestiva produce metabolitos con efecto antiinflamatorio y regula el sistema inmune, influyendo directamente en la salud cutánea”.
Los expertos señalaron que alteraciones como la disbiosis intestinal se han relacionado con patologías dermatológicas como el acné, la rosácea o la dermatitis atópica.
En el caso del acné, por ejemplo, se ha observado una menor diversidad de microbiota intestinal, mientras que en pacientes con rosácea existe una mayor prevalencia de SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado), cuya erradicación puede asociarse a una mejoría de los síntomas cutáneos.
Dieta mediterránea, ejercicio y protección solar: pilares de la longevidad cutánea
La alimentación también ocupó un lugar destacado durante el simposio. Los especialistas defendieron el valor de la dieta mediterránea como herramienta preventiva frente al envejecimiento y la inflamación.
“La dieta es una estrategia preventiva fundamental en la modulación del metabolismo y la inflamación”, destacó la Dra. Escandell, quien recordó que alimentos como verduras, frutos rojos o té verde pueden contribuir a reducir el estrés oxidativo, mientras que los ultraprocesados o las carnes procesadas favorecen el envejecimiento celular.
Junto a la alimentación, los expertos coincidieron en señalar que la protección solar, la hidratación cutánea, el ejercicio físico, el descanso adecuado y el control del estrés constituyen los pilares básicos para promover un envejecimiento saludable.
En relación con el ejercicio físico, el Dr. Soto destacó que “la actividad física mejora la estructura de la piel, aumenta la elasticidad y estimula la síntesis de colágeno”, con beneficios comparables a los que produce en otros órganos del cuerpo.
De “antiaging” a geroprotección
Durante el encuentro también se abordó el cambio conceptual que está experimentando la Medicina del envejecimiento. Frente al tradicional término “antiaging”, cada vez cobra más fuerza el concepto de geroprotección, centrado no en frenar el envejecimiento, sino en optimizarlo y prevenir enfermedades asociadas a la edad.
“Debemos empezar a cuidar el envejecimiento mucho antes, no solo cuando aparecen los problemas”, concluyó el Dr. Jorge Soto.
Con este enfoque, la Dermatología refuerza su papel dentro de la Medicina preventiva y de la longevidad, integrando conocimientos sobre inflamación, microbiota, hábitos de vida y biología del envejecimiento para mejorar tanto la salud cutánea como la salud global.




