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Menopausia e hipertensión: ¿por qué sube la tensión en esta etapa?

por Redacción Consejos

“Tengo 52 años y llevo más de un año con la menopausia. En la última revisión médica me dijeron que tenía la tensión alta, a pesar de que siempre he tenido cifras normales y me extrañó, porque no tengo síntomas. ¿Puede la menopausia estar influyendo en este cambio? ¿Qué medidas puedo tomar para controlar la tensión?” Nos escribe… Laura M. (Oviedo)

La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer que conlleva una serie de cambios hormonales, físicos y emocionales. Aunque muchas mujeres no lo saben, en esta etapa, la probabilidad de desarrollar presión arterial elevada se incrementa de forma significativa, convirtiéndose en un factor clave para la salud cardiovascular. 

El principal motivo de este aumento está relacionado con la disminución de los estrógenos, hormonas que hasta ese momento ejercían un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. Los estrógenos ayudan a mantener los vasos sanguíneos flexibles y favorecen una buena circulación, pero cuando sus niveles descienden, las arterias pueden volverse más rígidas, lo que provoca que el corazón tenga que ejercer mayor fuerza para bombear la sangre, elevando así la presión arterial. Otra función esencial que se pierde con la disminución de estrógenos es la capacidad que estos tienen de proteger contra el colesterol malo o LDL, lo que también contribuye a elevar las cifras de tensión arterial. 

Otros cambios

A estos cambios hormonales obedecen también el aumento de peso, especialmente a nivel abdominal, propio de esta etapa, así como alteraciones del metabolismo, del descanso nocturno y del estado de ánimo. Y a ello se unen el estrés, la ansiedad y la reducción de la actividad física, factores todos que repercuten en la elevación de las cifras de presión arterial, que en la mayoría de los casos no produce síntomas evidentes, de ahí que se la conozca como la “enfermedad silenciosa”.

Qué hábitos debes adquirir

  1. Mide tu tensión de forma periódica, tanto en la farmacia como en el centro de salud. Ello permite detectar alteraciones de manera precoz y actuar antes de que aparezcan complicaciones. Una presión arterial normal debe estar por debajo de 120/80 mm Hg (siendo el primero número la presión en las arterias cuando el corazón late (presión sistólica), y el segundo la presión en las arterias entre los latidos del corazón (presión diastólica). La detección temprana de la hipertensión es clave para prevenir problemas cardiovasculares como el infarto de miocardio, el ictus o la insuficiencia cardíaca.
  2. Sigue una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado, y baja en sal y alimentos ultra procesados, ayuda a mantener una presión arterial adecuada. 
  3. Practica ejercicio físico de manera regular: caminar, nadar o realizar actividades de fuerza moderada contribuye a mejorar la salud del corazón y de los vasos sanguíneos.
  4. Controla el estrés y la ansiedad.
  5. Deja el tabaco y el alcohol.
  6. Procura dormir bien y descansar al menos 6-7 horas al día.
  7. En algunos casos, cuando estas medidas no son suficientes, puede ser necesario el tratamiento farmacológico. Es fundamental seguir siempre las indicaciones del profesional sanitario y no abandonar la medicación sin consultar. 

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