Un estudio sobre degeneración celular en pacientes crónicos confirma que el confinamiento ha provocado un importante deterioro

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La cuarentena y la sensación de intranquilidad y angustia generado por la Covid-19 intensifican estados como la ansiedad y el estrés. Tales factores son la causa directa de inflamaciones de diversa índole y degeneración neuronal que aceleran el envejecimiento celular y dolencias prematuras.

No hay duda de que este verano no se parece a ningún otro. Psicológicamente hablando, al hecho de venir de estar confinados durante tres meses se unen sensaciones de incertidumbre, miedo a viajar y a que surja un nuevo rebrote.

Un estudio realizado en 2020 por la empresa de investigaciones médicas, Milltons en la Universidad de Cambridge, ha demostrado que durante el confinamiento el nivel de ansiedad ha sido el triple de intenso que en condiciones normales, lo que acelera el deterioro de la salud provocando inflamaciones diversas. Estas inflamaciones son tanto un desencadenante como un acelerador de la degeneración celular.

Según el Estudio Internacional de Degeneración Celular en Pacientes Crónicos el verdadero problema causado por la COVID-19 no es sólo el alto nivel de estrés y la inflamación que causa, sino su permanencia en el tiempo, lo que provoca una aceleración grave del proceso celular degenerativo que se evidencia desde el ámbito puramente estético hasta complicaciones más graves no perceptibles inicialmente como pueden ser el aumento de la fatiga y del estrés oxidativo y el deterioro de la función cognitiva, lo que aumentan las posibilidades de sufrir enfermedades crónicas.

Aunque ahora mismo hemos vuelto a una mejor situación, todavía no estamos en plena forma “El desajuste físico debido al sedentarismo y la inactividad propias del confinamiento pueden provocar síntomas de fatiga, cansancio, apatía…”, comenta el doctor José Luis Marín, Presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia. La incertidumbre laboral, los estados de ansiedad y el miedo, son sentimientos que siguen latentes tras el confinamiento y que, según el Dr. Marín “no se pueden prevenir, son respuestas absolutamente normales en este tipo de situaciones. Podemos estar mejor preparados para afrontarlas, física y psíquicamente, pero no podremos evitarlas”.

En este sentido, ahora que ya sabemos lo que es un confinamiento, llega el momento de aprender a cuidarnos mejor y de “convertir la experiencia en aprendizaje. Los nutracéuticos nos pueden ayudar aumentando la capacidad de respuesta del organismo en todos sus aspectos, incluido el mental. Hay que recordar que las funciones mentales asientan una parte del cuerpo, el cerebro que debe estar en las mejores condiciones posibles para adaptarse a las situaciones de estrés, con frecuencia inevitables como ha sido el caso de la COVID-19”, aconseja el Dr. Marín.

No hay duda que uno de los miedos a los que ahora nos enfrentamos es la posibilidad de un rebrote de la pandemia, lo que nos puede afectar a nivel neurológico “agravando la situación previa con la expectativa de la falta de salida y la ausencia de control personal, lo que se traduce en un mayor abandono. Psicológicamente, la sintomatología ansiosa y depresiva será más frecuente y más intensa”, asegura José Luis Marín.

El estrés y la ansiedad generados por el confinamiento son la causa directa de diferentes patologías que pueden aparecer en el cuerpo. Dichas patologías aceleran la degeneración celular dando paso a dolores e inflamaciones articulares; aumento de escamas en la piel (sobre todo si hay eccemas o psoriasis); problemas en el aparato digestivo; degeneración celular y propensión a enfermedades crónicas como la diabetes o incluso problemas de salud cardiovascular.

AORA Día ha demostrado, mediante estudios clínicos, su eficacia en este tipo de situaciones; gracias al complejo AORA Mood (a base de una mezcla exclusiva de moléculas contenidas en el Azafrán, la Witania y la Rodiola) que inhibe la recaptación de serotonina, tiene efecto antioxidante y estimula el sistema endocrino e inmunológico.

Estos estudios, aleatorizados, con doble ciego y frente a placebo, también han evidenciado una mejora en la energía, la vitalidad y en la función cognitiva (memoria y fluidez verbal) de las personas que siguieron el tratamiento de AORA Día.

El estrés oxidativo acelera el envejecimiento celular, reduce la capacidad inmunológica de nuestro organismo y precipita enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares. A simple vista se aprecia, por ejemplo, en la aparición de arrugas, manchas en la piel o canas, entre muchos otros síntomas menos visibles y más graves.

Las recomendaciones habituales para luchar contra el estrés oxidativo son reducir la exposición solar, la contaminación, el alcohol, el tabaco, realizar ejercicio físico moderado y disfrutar de una dieta variada rica en diferentes tipos de antioxidantes, que ayuden a obtener una protección más completa.

AORA Día y AORA Noche, contienen un complejo (ORA AOX) de diferentes moléculas antioxidantes que no sólo tienen una alta capacidad antioxidante sino que su mecanismo de acción protector es sinérgico y diferenciado.

La pérdida de sueño ha sido otro de los problemas más acusados por la población durante la pandemia. Eso unido a la falta de un descanso adecuado influye sobre el equilibrio de nuestro sistema inmunológico y actúa negativamente en nuestra respuesta al estrés.

AORA Noche ha evidenciado también en estudios clínicos sus positivos efectos ayudando a conciliar y regular el sueño, obteniendo, además, un sueño profundo y un descanso reparador.

“Los nutracéuticos son de gran ayuda complementando la dieta, cuando no está bien ordenada o si la situación de tensión desborda los límites de la capacidad de la persona. Yo aconsejo además complementarlos con una dieta equilibrada y fresca”, comenta el Dr. Marín. Y concluye: “Para aprovechar al máximo el descanso y levantarnos cargados de energía también es importante aumentar las actividades intelectuales (leer, aprender una nueva actividad, cine…)”.

AORA Día y AORA Noche son grandes aliados frente a estas situaciones de incertidumbre, ayudando a nuestro sistema inmunológico y a que nuestro cuerpo esté mejor preparado y en óptima disposición de afrontar los tiempos que vivimos y fortaleciendo nuestra respuesta ante las situación de estrés y ansiedad.

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