La vejiga hiperactiva es una patología frecuente que afecta aproximadamente al 30% de la población entre los 50 y los 60 años. Sin embargo, muchas personas tardan en reconocer que la padecen o no consultan con un profesional sanitario, a pesar del impacto que puede tener en su vida diaria.
Con motivo del Día Mundial de la Incontinencia Urinaria, que se celebra el 14 de marzo, los laboratorios Pierre Fabre destacan la importancia de que el paciente cuente con información adecuada, con el acompañamiento de profesionales especializados durante todo el proceso asistencial, como elementos clave para mejorar su calidad de vida. En este contexto, la compañía ha colaborado en la campaña de sensibilización impulsada por la Asociación para la Incontinencia (ASIA).
La vejiga hiperactiva se produce cuando los músculos de la vejiga se contraen de forma involuntaria incluso cuando no está llena, Según el doctor Oriol Porta, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitari Mútua de Terrassa, esto provoca síntomas como urgencia miccional, aumento de la frecuencia urinaria y, en algunos casos, episodios de incontinencia.
Según explican los expertos, el envejecimiento es uno de los factores que favorece su aparición, ya que puede provocar una contracción precoz del músculo vesical y una menor capacidad de llenado de la vejiga. No obstante, también puede estar relacionada con otras condiciones, como infecciones urinarias, prolapso de órganos pélvicos o algunas enfermedades neurológicas.
Fuera estigmas
A pesar de ser un problema común, muchas personas tardan en consultar debido a la vergüenza o al desconocimiento. Durante ese tiempo, los síntomas pueden ir condicionando progresivamente su vida social, laboral y personal. Desde la Asociación para la Incontinencia (ASIA) recuerdan que es habitual pensar que no existe solución, cuando en realidad existen diferentes alternativas que pueden ayudar a mejorar los síntomas.
Los especialistas señalan que el primer paso en el tratamiento suele ser conductual, con medidas dirigidas a modificar hábitos y a mejorar el control vesical. Entre ellas se encuentra el entrenamiento de la vejiga, el registro de los hábitos urinarios mediante un diario miccional o la adaptación de la ingesta de líquidos. También se recomienda evitar algunos alimentos y bebidas que pueden irritar la vejiga, como el alcohol o el café.
Además, el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico puede contribuir a mejorar el control urinario y reducir los episodios de urgencia o incontinencia. En aquellos casos en los que la vejiga hiperactiva esté relacionada con otras patologías, el tratamiento se orientará a abordar la causa subyacente.
Los expertos insisten en la importancia de la toma de decisiones compartida entre el paciente y el profesional sanitario, con el objetivo de elegir la opción terapéutica que mejor se adapte a las necesidades y al estilo de vida de cada persona.
Reconocer los síntomas y consultar con un especialista puede ser clave para mejorar el bienestar y evitar que esta patología condicione la vida cotidiana.





