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Anticoagulantes orales: cómo tomarlos, riesgos y precauciones

por Teresa Martin Buendía

“Mi marido ha sufrido recientemente un ictus y le han puesto un tratamiento con anticoagulantes orales. En mi farmacia, mi farmacéutico me ha preguntado si era la primera vez que tomaba anticoagulantes. Y mi pregunta es, ¿son seguros?” Nos escribe… María B. (Castellón)

Los anticoagulantes son medicamentos que previenen la formación de trombos sanguíneos, ya que impiden la coagulación de la sangre. Son utilizados como tratamiento ante diversas indicaciones, como la fibrilación auricular, el tromboembolismo venoso, y para prevenir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Aunque son generalmente efectivos y seguros cuando se usan correctamente, su uso debe ser monitoreado de cerca debido a algunos riesgos asociados. Respondiendo a su pregunta, sí, cuando se usan correctamente y bajo la supervisión de un profesional de la salud, los anticoagulantes pueden ser muy seguros y efectivos. Sin embargo, es esencial que los pacientes sigan las indicaciones médicas, se sometan a las pruebas de control necesarias y notifiquen cualquier síntoma inusual (como sangrados en la nariz o en las encías, hematomas excesivos, orina de color marrón o rojo, etc.) para evitar complicaciones. Cada paciente debe recibir una educación personalizada según el tipo de anticoagulante que use.

De dos tipos 

Existen anticoagulantes orales e inyectables y en ambos casos es fundamental que el paciente sea consciente de la importancia de la toma correcta de estos fármacos, cumplimentando las dosis y horario prescrito, ya que un mal uso aumentará el riesgo de sufrir un ictus o una hemorragia.

  1. Entre los anticoagulantes orales, tenemos los antagonistas de la vitamina K, especialmente el acenocumarol, más conocido como Sintrom, aunque también está disponible la warfarina (Aldocumar). Estos fármacos actúan sobre la vitamina K, necesaria para que funcione todo el mecanismo de la coagulación. Se utilizan para la prevención a largo plazo de diversas complicaciones tromboembólicas. En cardiología su uso más frecuente es en la fibrilación auricular y en las valvulopatías tras las prótesis valvulares. Debido al lugar de acción de este, presenta gran variabilidad de respuesta por lo que siempre es necesario un control estricto del nivel de anticoagulación (mediante el INR).
  2. Otros anticoagulantes son los llamados anticoagulantes orales de acción directa (ACODS), entre los que se incluye rivaroxaban, dabigatran, apixaban y edoxaban, son fármacos con un mecanismo de acción distinto al acenocumarol y Aldocumar, bloqueando el sistema de la coagulación en un punto determinado. Esto permite usar estos fármacos a una dosis fija, una o dos veces al día, sin necesidad de realizar los controles estrictos de hemostasia (o coagulación) habituales realizados con acenocumarol, dado que las concentraciones del fármaco en sangre son más previsibles y estables.
  3. Entre los anticoagulantes inyectables está la heparina, que puede inyectarse en un músculo o en el torrente sanguíneo para prevenir los coágulos de sangre o deshacerlos. Están indicados en el tratamiento del síndrome coronario agudo como infartos y anginas de pecho, en pacientes que han sido intervenidos y necesitan reposo y como terapia puente hasta la prescripción de anticoagulantes orales.

Uso, riesgos y precauciones

  1. Respecto a las tomas del medicamento, hay que tener en cuenta la dosis y el momento de la ingesta, que debe ser fijo: hay que tomarlo a la misma hora todos los días para mantener niveles estables en sangre. No se puede suspender ni modificar la dosis sin indicación médica. 
  2. En lo que se refiere al monitoreo y a los controles médicos, si se está tomando warfarina es obligatorio realizar controles frecuentes del INR (índice de coagulación) para ajustar la dosis. Si se toma anticoagulantes directos, generalmente no se requieren controles frecuentes, pero sí seguimiento médico.
  3. También hay que tomar precauciones con la alimentación (especialmente para la warfarina) siguiendo una dieta estable en vitamina K y evitando el alcohol en exceso.
  4. En caso de estar tomando alguna otra medicación, hay que informar al médico y evitar los AINES (Antiinflamatorios No Esteroideos), ya que pueden interactuar con otros medicamentos. También hay que advertir que se está tomando un anticoagulante ante intervenciones quirúrgicas o procesos invasivos (intervenciones dentales, pruebas diagnósticas…) que puedan aumentar el riesgo de sangrado.

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