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Presoterapia en casa: riesgos y contraindicaciones

por Redacción Consejos
presoterapia en casa

El uso incorrecto de la presoterapia puede conllevar riesgos. Este riesgo aumenta en el ámbito doméstico, donde a menudo los usuarios la utilizan indiscriminadamente y sin supervisión, en un claro desconocimiento de sus contraindicaciones.

La presoterapia es una técnica que utiliza aire a presión para estimular la circulación venosa y linfática. Se usa mucho en estética para tratar la retención de líquidos o para la celulitis, además de con otros fines terapéuticos. Consiste en aplicar compresiones neumáticas intermitentes para movilizar la linfa y mejorar el retorno venoso con máquinas o botas de compresión.

“Fisiológicamente, un equipo de calidad puede facilitar el desplazamiento de los líquidos acumulados en los tejidos, generando una sensación de alivio y una reducción de la hinchazón a corto plazo”, explica Sara Mogedano, profesora adjunta del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Europea.

Sin embargo, aunque es muy útil en casos de retención de líquidos o edemas leves, según advierte Carlos Romero, catedrático del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Europea, «la aplicación de presión externa puede empeorar condiciones como trombosis venosa profunda, infecciones activas o trastornos cardiovasculares descompensados». Por ello, explica, su aplicación doméstica debe hacerse bajo riguroso control, eligiendo dispositivos homologados, siguiendo siempre las instrucciones y empezando con presiones bajas, siempre con supervisión médica y más aún cuando hay algunas patologías de tipo circulatorio. 

¿Cuáles son sus riesgos? 

  1. El riesgo de trombosis venosa profunda, infecciones activas o trastornos cardiovasculares descompensados aumenta en el ámbito doméstico, donde los usuarios a menudo desconocen las contraindicaciones. Su uso está desaconsejado o requiere control médico en casos como insuficiencia cardíaca; problemas renales; infecciones o heridas en la piel; cáncer activo y/o hipertensión no controlada.
  2. También, al utilizar estos aparatos en casa es fácil que se pueda aplicar una presión demasiado alta o durante un tiempo excesivo, lo cual puede derivar en hematomas, inflamación y sensación de hormigueo o adormecimiento. Por lo tanto, la presoterapia doméstica sin supervisión puede provocar y agravar problemas circulatorios: si se aplica una presión inadecuada, puede dificultar el retorno venoso, empeorar varices y provocar molestias o dolor.
  3. Entre los problemas más serios está el riesgo de trombos: en personas con tendencia a trombosis, la presoterapia puede movilizar un coágulo, lo que puede derivar en complicaciones graves (como una embolia). Por eso está contraindicada en algunos casos.
  4. Uno de los principales reclamos de estos productos es su supuesto impacto estético, su efecto relajante al disminuir la fatiga muscular en deportistas o personas que pasan muchas horas de pie y la mejora del rendimiento deportivo. Sin embargo, Mogedano es clara al respecto en lo que se refiere al ámbito estético: “la reducción de volumen que a veces se observa está relacionada con la movilización de líquidos y no con una disminución del tejido graso”. Explica que, aunque el drenaje puede dar una apariencia más uniforme a la piel, «la presoterapia no modifica las causas subyacentes de la celulitis, como los factores hormonales o genéticos, por lo que los cambios no se perpetúan en el tiempo».

Realizar la presoterapia en un entorno profesional no sólo mejora los resultados, sino que garantiza seguridad y un tratamiento personalizado en el que el profesional adapta la presión, el ritmo y la duración en función de cada problema y estado del paciente. Los equipos profesionales que se encuentran en hospitales o clínicas de fisioterapia permiten un control preciso de parámetros como la presión, la duración de los ciclos o el patrón de inflado, adaptando el tratamiento a cada paciente. Además, cuentan con programas específicos (linfático, circulatorio, deportivo…) y una mejor distribución del aire por zonas, con lo que el resultado es mucho más profundo y eficaz.

Cuidado con los fake

«Los creadores de contenido deben tomar responsabilidad para que la información que llega al público sea rigurosa y segura», subraya Carlos Romero, catedrático del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Europea. Además, «la promoción en redes sociales frecuentemente aparece asociada a rutinas de recuperación o cuidado estético, sin especificar adecuadamente sus indicaciones reales», señala Carlos Romero.  

Ambos profesores coinciden en que “no debe considerarse una solución para trastornos circulatorios ni un tratamiento estético definitivo. Su uso debe basarse siempre en expectativas realistas y, a ser posible, en un criterio clínico informado”.

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