Aunque los hoteles “pet friendly” y muchos alojamientos turísticos aceptan mascotas, lo cierto es que cuando llega el verano, no todo el mundo quiere -o puede- viajar con animales. Es entonces cuando llega la gran pregunta: ¿a quién dejarlo y qué requisitos debe reunir una buena guardería canina o felina? Te damos pistas sobre las preguntas que debes hacer antes de decidirte por una kennel u otra.
Para muchas personas, dejar a su perro o gato en una residencia durante las vacaciones supone una fuente de inquietud. Más allá de las fotografías atractivas o de las opiniones en internet, existe una serie de criterios objetivos relacionados con la salud, la seguridad y el bienestar animal que pueden ayudar a identificar una residencia u hotel canino de calidad.
Atención al espacio
Un centro que permite visitar las instalaciones antes de contratar sus servicios suele transmitir mayor transparencia y confianza. Cuando vayas a visitarla, asegúrate de que haya espacio suficiente para cada animal, cuente con zonas de descanso cómodas y tenga acceso permanente a agua limpia. Además, es importante que dispongan de zonas protegidas del calor, especialmente durante los meses de verano, cuando las altas temperaturas pueden representar un riesgo importante para la salud, así como de cerramientos seguros y sistemas para evitar fugas. También debe seguir una gestión adecuada de residuos y una buena ventilación.
Los gatos suelen requerir espacios verticales y menos expuestos al ruido, además de una separación visual de otros animales, para ellos la posibilidad de esconderse y mantener cierto control sobre su entorno es clave para reducir la ansiedad. Los perros en cambio necesitan más espacio para hacer ejercicio diario y para la interacción social. El aburrimiento y la falta de actividad pueden favorecer la aparición de estrés o problemas de conducta.
Aspectos que debe reunir un buen centro
Un buen centro debe reunir unas condiciones higiénico-sanitarias mínimas: debe contar con instalaciones limpias y mantenidas; cumplir con los protocolos de desinfección y control de parásitos. En cuanto a sus “vecinos caninos”, los centros responsables deben exigir que los animales estén correctamente identificados mediante microchip, vacunados y desparasitados antes de ingresar. Además, deberían disponer de protocolos claros para actuar ante la aparición de síntomas compatibles con enfermedades contagiosas, incluyendo zonas de aislamiento y acceso rápido a atención veterinaria. Cuando un centro no solicita documentación sanitaria actualizada, debería considerarse una señal de alerta.
Por último, es muy importante atender al factor humano: las mejores instalaciones pierden gran parte de su valor si no cuentan con personal cualificado.
Las preguntas que siempre hay que hacer
- ¿Puedo visitar las instalaciones antes de contratar?
- ¿Qué ratio cuidador/animal tienen?
- ¿Hay veterinario de referencia?
- ¿Cómo actúan ante una urgencia?
- ¿Con qué frecuencia la supervisan?
- ¿Aceptan animales sin vacunas o sin identificación?
- ¿Tienen cerramientos seguros y sistemas de seguridad para evitar fugas?
- ¿Qué rutinas de ejercicio o enriquecimiento ofrecen?
- ¿Pueden administrar medicación si fuera necesario?
- ¿Cómo gestionan el estrés o la adaptación de animales nerviosos?
El bolsillo también influye
- El precio de una guardería de día para perros suele oscilar entre los 10-20 € por día, mientras que una residencia canina estándar está en 15-30 € por noche.
- Una residencia felina suele cobrar 10-25 € por noche.
- Algunos establecimientos cobran por servicios adicionales (paseos extra, peluquería, administración de medicación, etc.), unos 5-20 € adicionales.
El precio suele incluir alojamiento, alimentación básica, limpieza diaria y supervisión. Algunos centros ofrecen descuentos para estancias largas o para varios animales de la misma familia.
