La caída del pelo suele generar dudas y conceptos que no siempre se corresponden con la realidad. ¿Es normal perder tanto pelo al lavarlo? ¿La alopecia hereditaria afecta solo a los hombres? ¿Los suplementos vitamínicos pueden solucionar cualquier caída? ¿El minoxidil crea dependencia? Repasamos algunos de los mitos más habituales y los contrastamos con la evidencia.
En lo que se refiere a la caída del pelo, no todas las alopecias tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento. Factores como la genética, los cambios hormonales, el estrés, determinadas enfermedades, la alimentación o incluso la tensión repetida sobre el cabello pueden influir en su ciclo de crecimiento. Siempre que tengas dudas, tu farmacéutico te ayudará a entender qué situaciones pueden considerarse normales, cuándo debemos prestar atención y por qué es importante identificar la causa antes de buscar una solución.
7 mitos con y sin fundamento
- Mito 1: Al lavarme el pelo noto que se me cae muchísimo. ¿Será el champú que utilizo?
La realidad: El lavado desprende sólo los cabellos que estaban en su fase de caída. Como referencia podemos considerar normal una caída de 50-100 cabellos al día. En lugar de hacer un recuento, resulta más útil prestar atención a posibles cambios como entradas nuevas, ensanchamiento de la raya, zonas sin pelo o una caída más intensa que se mantiene durante 2 o 3 meses. Una forma de llevar el control es tomando fotografías con la misma luz y posición en distintos momentos y compararlas.
- Mito 2: La alopecia hereditaria afecta solo a los hombres.
La realidad: La alopecia androgenética es frecuente en ambos sexos. Se produce por una combinación de predisposición genética y una sensibilidad de algunos folículos a los andrógenos (a la dihidrotestosterona). No significa necesariamente que se tengan más hormonas masculinas sino que los folículos son más sensibles a ellas. En hombres suele manifestarse con entradas y pérdida en la coronilla, y en mujeres es frecuente un adelgazamiento progresivo en la parte superior del cuero cabelludo.
- Mito 3: Todas las caídas del pelo son por déficit vitamínicos.
La realidad: Tomar biotina no siempre es la solución. Además, dosis elevadas pueden interferir con pruebas analíticas. Por ello es vital informar al médico si nos estamos realizando pruebas de daño cardiaco o de tiroides. La mala nutrición y la pérdida significativa de peso sí se reconocen como factores asociados a la caída.
- Mito 4: El minoxidil produce dependencia.
La realidad: El minoxidilo es uno de los tratamientos con más evidencia para frenar la caída. No produce adicción sino que su efecto solamente se mantiene mientras se utiliza. Hay que saber que durante las primeras semanas puede intensificarse la caída, lo cual se debe al recambio de cabellos en fase de reposo. Hay que tener precaución si el producto administrado por vía tópica entra en contacto con zonas de la cara porque podría producir aumento del vello. El minoxidil tiene evidencia científica para mantener el cabello y frenar la caída mientras se utiliza, aunque no se puede decir que cure la alopecia.
- Mito 5: Los peinados tirantes y las coletas provocan alopecia.
La realidad: Sí, determinados peinados pueden favorecer la caída del cabello cuando ejercen una tensión excesiva y de forma repetida sobre los folículos. Es lo que conocemos como alopecia por tracción. Coletas muy tirantes, moños apretados, trenzas, extensiones o rastas pueden someter al cabello a una tensión mantenida, especialmente cuando se utilizan a diario o durante periodos prolongados. Con el tiempo, esta tracción puede provocar inflamación y daño en el folículo, dando lugar inicialmente a una caída reversible. Si la tensión se mantiene durante mucho tiempo, el daño puede llegar a ser permanente. Las primeras señales pueden aparecer en las zonas donde existe mayor tensión, como la línea frontal, las sienes o los laterales del cuero cabelludo. También podemos notar dolor, sensibilidad, picor, enrojecimiento o pequeños granitos después de llevar un peinado demasiado tirante. Por eso, una regla sencilla es que un peinado no debería doler ni producir sensación de tirantez. La buena noticia es que, si se detecta a tiempo y se elimina la causa, la caída por tracción puede mejorar y el cabello puede volver a crecer.
- Mito 6: Tras una pérdida importante ya no recuperas el pelo.
La realidad: Una caída intensa de pelo no significa necesariamente que el cabello se haya perdido de forma permanente. Uno de los ejemplos más frecuentes es el efluvio telógeno, una alteración temporal del ciclo del cabello que puede aparecer unas semanas o meses después de situaciones como un periodo de estrés importante, el parto, una enfermedad, una intervención quirúrgica o una pérdida significativa de peso. En estos casos, un mayor número de cabellos entra de forma simultánea en la fase de reposo y posteriormente se desprende, por lo que podemos notar una caída mucho más abundante de lo habitual, especialmente al ducharnos, cepillarnos o lavarnos el pelo. La buena noticia es que el efluvio telógeno suele ser reversible. Una vez que se identifica y se corrige el factor desencadenante, el ciclo del cabello suele recuperarse progresivamente y el pelo vuelve a crecer. Sin embargo, la recuperación no es inmediata: pueden ser necesarios varios meses para notar una mejoría clara en la densidad.
- Mito 7: En otoño se produce una mayor pérdida de cabello.
La realidad: Sí, suele haber una caída estacional después del verano y algo menos en primavera. Se trata de un fenómeno conocido como caída estacional y está relacionado con el ciclo natural del cabello. El pelo no crece de manera continua: cada folículo pasa por diferentes fases, incluida una fase de crecimiento y otra de reposo, tras la cual el cabello termina desprendiéndose. En determinados momentos del año puede aumentar de forma temporal el número de cabellos que entran en esta fase de reposo, por lo que la caída puede hacerse más evidente, especialmente después del verano. En la mayoría de los casos, esta caída estacional es temporal y no significa que estemos desarrollando una alopecia. El cabello que se desprende forma parte de su ciclo natural y los folículos continúan produciendo nuevos cabellos. Aun así, no debemos atribuir automáticamente toda caída al cambio de estación.
Sea cual sea la causa de la alopecia, si la caída se mantiene durante varios meses, aparecen zonas con menor densidad o no se observa recuperación, es recomendable consultar con un dermatólogo para realizar una valoración adecuada.
