?De este año no pasa?. Es la firme resolución que cada
1 de enero adopta un número importante de fumadores. Descubre cómo plantar cara
a los principales obstáculos y, por si aún no estás decidido, conoce los
resultados de las últimas investigaciones sobre los efectos del cigarrillo en
el organismo
El hecho de que una actriz de
la talla de Nicole Kidman
sea criticada por fumar en público significa que algo se está moviendo en la
sociedad respecto a los efectos nocivos de este hábito. Sin alcanzar esas cotas
de glamour, pero con la misma finalidad, en nuestro país se está preparando un
amplio paquete de medidas destinadas a concienciar a la población sobre los
riesgos de este hábito, que se vienen a unir a iniciativas recientes como
incluir un recordatorio de sus efectos nocivos en las cajetillas. El anteproyecto de ley de prevención del
tabaquismo que prepara el Gobierno contempla la imposición de sanciones de
hasta un millón de euros por facilitar tabaco a menores de edad, una medida que
ya está vigente en Cataluña, donde la venta de tabaco a menores está prohibida.
Además, la futura ley de prevención del
tabaquismo vetará fumar en centros de trabajo situados en locales cerrados, en medios
de transporte colectivos o en los espacios privados en los que se ejerza alguna
actividad comercial, así como la prohibición de vender tabaco en
establecimientos distintos a los estancos o máquinas expendedoras.
En países como Gran Bretaña
las medidas van más allá y así, por ejemplo, se está contemplando la
posibilidad de que los profesionales de la enfermería se nieguen a visitar a un
fumador en su domicilio en caso de que este no cuente con habitaciones libres
de humos.
Primer Convenio Internacional contra el Tabaquismo
Una de las iniciativas que
demuestra hasta qué punto este ?revuelo antitabaco? tiene carácter mundial es
la próxima puesta en marcha del primer convenio internacional contra el
tabaquismo, en el que, entre otras medidas, se establece la prohibición total
de cualquier forma de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, así como de
determinadas denominaciones tendentes a persuadir a los fumadores de que cierto
tipo de cigarrillos es menos dañino que otros. Según el doctor Carlos Núñez, experto en Tabaquismo y responsable del método
Sintabacodiet
en el clínica Manclinic, de Madrid, lo que sí es
importante es que con todas estas iniciativas se garantiza la protección a los
fumadores pasivos y, sobre todo, se evita que nadie pueda decir que ha empezado
a fumar sin saber que este hábito es perjudicial para la salud?.
Seis
nuevas razones para decidirse
-
Evitarás que tus hijos fumen. Un estudio llevado a cabo por expertos del
Centro Fred Hutchinson
de Investigación de Cáncer, de Seattle (EEUU) ha
demostrado que si los padres dejan de fumar antes de que los hijos cumplan
10 años, éstos son menos propensos a iniciarse en el hábito. Esto es
debido a que, según los autores del estudio, la ventana de vulnerabilidad
al tabaco se abre en torno a los 8 años y se cierra sobre los 20. ?Si uno
de los padres deja de fumar antes de que su hijo llegue a los 10 años, el
riesgo de que éste sea fumador a los 18 se reduce en un 25 por ciento. Y
este afecto es aún mayor si ambos padres abandonan el hábito: las
posibilidades de que el hijo fume se reducen en un 40 por ciento?, explica
el doctor Jonathan Bricker, director del
estudio. -
Te librarás del cáncer oral. El 90 por ciento de las personas que padecen
cáncer de cavidad oral son fumadores, tal y como ha explicado el doctor Santiago Llorente, del Servicio
de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital
Central de Asturias durante la charla Prevención del Cáncer Oral,
que tuvo lugar durante la celebración de la Feria Internacional de la
Salud (Fisalud). Según el experto, aunque este
tipo de cáncer es más frecuente en el sexo masculino, la incidencia en las
mujeres va en aumento, debido a la mayor prevalencia
de mujeres fumadoras. -
Aliviarás tus ardores de estómago. Un estudio realizado en el Hospital Karolinska, de Estocolmo, en Suecia, ha demostrado que
es el tabaquismo, combinado con una dieta alta en sal, el culpable del
aumento significativo de las posibilidades de padecer esta dolencia, un
trastorno digestivo muy común cuyos síntomas incluyen ardor de estómago,
molestias digestivas e incluso problemas respiratorios. -
Si eres mujer, reducirás tu riesgo de EPOC. Las últimas investigaciones han anunciado que
durante los próximos años, el número de mujeres que sufrirán Enfermedad
Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) aumentará, e incluso llegará a superar
las cifras masculinas. ¿La razón? Las mujeres son mucho más sensibles a
los componentes del tabaco. -
Si tomas la píldora evitarás problemas
cardiovasculares asociados. En
el séptimo Congreso de la Sociedad Española de Contracepción, celebrado el
pasado mes de octubre, se incidió en el hecho de que el principal
desencadenante de problemas cardiovasculares en mujeres que utilizan
anticonceptivos hormonales es el tabaco. -
Tendrás mejor dentadura y mejor piel. Las investigaciones tanto en el campo de la
cosmética como en el científico han demostrado el deterioro que el tabaco
produce en el aspecto físico: aspecto demacrado, arrugas profundas,
dientes amarillos… Y es que, entre otros efectos, el tabaco disminuye la
aportación de oxígeno a los tejidos y la absorción de la vitamina A,
altera el colágeno y la elastina y disminuye los estrógenos, lo que se
traduce en sequedad y atrofia cutánea en el caso de las mujeres.
Cómo dejarlo con éxito: El plan que sí
funciona
Éstas son las pautas más
importantes que te ayudarán a abandonar el hábito tabáquico
de la manera menos traumática posible y, sobre todo, evitando las recaídas:
-
Ante todo, mucha determinación. ?La premisa fundamental para dejar de fumar es
tenerlo claro, porque si uno no tiene un propósito más o menos firme, se
dan todas las circunstancias para recaer?, explica el doctor Carlos Núñez.
Para ello, es importante contar con una motivación lo suficientemente
fuerte: mejorar la salud y la forma física, aumentar la autoestima,
ahorrar dinero, favorecer la imagen, consideración hacia los demás (hijos,
compañeros de trabajo…). -
Ponte en manos de un profesional. La automotivación es
la más poderosa de las razones para dejar de fumar, pero necesita
refuerzos. ?Hay un 10 por ciento de pacientes que, al no padecer un síndrome
de abstinencia físico, no tienen ningún problema, y su propia fuerza de
voluntad les basta. Pero el 90 por ciento restante necesita la ayuda de un
profesional, porque lo cierto es que la dependencia tabáquica
es muy fuerte?, señala Núñez. -
Sigue las pautas del experto. Hay que disciplinarse y seguir al pie de la
letra las recomendaciones que haga el profesional. ?Éste debe aplicar un
tratamiento que abarque todos los aspectos involucrados en el tabaquismo:
físico, psicológico y social. Un experto en tabaquismo no debe limitarse a
recetar un fármaco, sino que debe abordar un tratamiento integral. Situaciones
como el entorno laboral o el salir de copas con los amigos están
íntimamente asociadas al hábito tabáquico, y
para afrontarlas con éxito se necesitan una serie de pautas establecidas
por los expertos?, comenta el doctor Núñez. -
Establece nuevos hábitos. El 40 por ciento de las recaídas tabáquicas se producen por estados emocionales
negativos de la persona, y el 20 por ciento se debe a las presiones sociales
a fumar. De ahí que sea tan importante establecer nuevas rutinas y
desarrollar nuevos puntos de interés que nos mantengan alejados de la idea
de fumar. En este sentido, resulta muy útil, por ejemplo, dejar de
elucubrar excusas y responder un sencillo ?No, gracias; no fumo? cuando
alguien te ofrezca un cigarrillo. -
No bajes la guardia. Los expertos recomiendan mantenerse alerta
durante el primer año después de haber dado la ?última calada? ya que, si
bien la adicción física se supera en 2-3 meses, las tentaciones
psicológicas suelen ser culpables de las recaídas. Evita actitudes del
tipo ?Por uno que fume, no pasa nada?.
Métodos
y ayudas: el que mejor te va
Según el doctor Carlos Núñez,
la combinación de apoyo profesional y métodos que faciliten la deshabituación
ha demostrado ser efectiva en un porcentaje muy elevado.
Para aliviar el síndrome de
abstinencia de la nicotina (no hay que olvidar que se trata de una sustancia
sumamente adictiva) se recurre a terapias de reemplazo consistentes en
suministrar al organismo dosis pequeñas y continuadas de esta sustancia hasta
conseguir la deshabituación:
-
Chicles de nicotina: Al masticarlos, se libera la nicotina al
torrente sanguíneo, aunque la absorción es más lenta que al fumar. El 90
por ciento de la nicotina se libera durante los primeros minutos, de ahí
la importancia de masticarlos lentamente. Son efectivos durante los
primeros meses de la deshabituación, y hay que dejarlos paulatinamente. No
están indicados para personas con problemas dentales, reflujo gastroesofágico, ni durante el embarazo y la
lactancia. -
Parches:
Se suministra la nicotina al organismo a través de la piel. Se puede
escoger entre los de 16 o 24 horas de liberación (según los expertos,
éstos resultan más efectivos, sobre todo para combatir la ansiedad en las
primeras horas del día) y la cantidad de miligramos de nicotina dependerá
del grado de adicción y el momento del proceso en el que se encuentre.
Están contraindicados en personas con problemas de piel y durante el
embarazo. -
Tratamiento con fármacos: existen medicamentos que deben ser recetados
por un médico y que han demostrado ser eficaces para lograr la
deshabituación tabáquica y para controlar la
ansiedad y el apetito derivados del síndrome de abstinencia. Además, actualmente
se investiga un nuevo fármaco, que al actuar sobre la actividad de un
sistema del cerebro natural y fisiológico, conseguiría varios efectos:
regular el peso corporal, el metabolismo de los lípidos (reducir el
colesterol ?malo?) y la dependencia tabáquica.
Aunque aún son necesarios más estudios que demuestren su efectividad a
largo plazo, las perspectivas son muy prometedoras. -
Otros métodos: Las terapias de grupo, la acupuntura o los distintos métodos de
relajación pueden ser de gran ayuda, sobre todo para paliar la ansiedad y
nerviosismo que suele acompañar a la deshabituación tabáquica.
Fumadores
pasivos: las verdaderas víctimas
Según un estudio realizado
recientemente por el Instituto Catalán de Oncología, el 60 por ciento de los
españoles es fumador pasivo y cerca de 3.000 personas mueren al año en nuestro
país por esta causa. Los riesgos a los que están expuestos los hacen proclives
a enfermedades como las que se detallan a continuación:
-
Cáncer: la Agencia Internacional de Investigación para
el Cáncer (IARC) señala que existen suficientes evidencias para afirmar
que ser fumador pasivo predispone al cáncer de pulmón en no fumadores.
Este riesgo se incrementa en un 20 por ciento en las mujeres y en un 30
por ciento en el caso de los hombres. -
Enfermedades
respiratorias: el humo del
tabaco puede ser una causa del desarrollo de enfisema y EPOC en adultos no
fumadores, mientras que en el caso de los niños, aquellos que están
expuestos al humo del tabaco poseen un riesgo mayor de padecer
enfermedades respiratorias graves. -
Enfermedades
cardiovasculares: ya se sabía
que la exposición al humo está frecuentemente asociada con enfermedades
coronarias, pero ahora un nuevo estudio realizado por expertos del St George Medical School, en Londres, acaba de demostrar que el riesgo
de sufrir una angina de pecho o un infarto de miocardio aumenta entre un
50 y un 60 por ciento entre aquellos no fumadores que soportan a diario a
personas fumadoras a su lado. De hecho, cuanto más humo ambiental, mayor
probabilidad de sufrir una cardiopatía. -
Otros
efectos: un grupo de
investigadores de la Universidad de California, en Estados Unidos, ha
analizado los efectos del humo en los fibroblastos (que desempeñan un
papel importante en la curación de heridas), y han llegado a la conclusión
de que el hecho de estar expuesto durante 6 meses al humo del tabaco
produce alteraciones en la cicatrización de heridas. - En cuanto a los
niños, una investigación llevada a cabo en la Universidad de Oslo
(Noruega) ha revelado que aquellas personas que durante su infancia
conviven con padres fumadores tienen más probabilidades de padecer dolores
de cuello y espalda cuando son adultas. Irritación de ojos y de las vías
respiratorias, otitis o aumento del riesgo de muerte súbita del lactante
son otras de las consecuencias de ser fumador pasivo.
En el embarazo, fuera
humos
El hábito tabáquico
está directamente relacionado con la salud reproductiva de la mujer y los
problemas de desarrollo fetal. Fumar más de 10 cigarrillos diarios reduce la
fertilidad como resultado de factores cervicales y tubáricos,
y se estima que la suspensión del consumo de cigarrillos durante el embarazo
podría prevenir en un 10 por ciento la mortalidad perinatal,
el 35 por ciento de los nacimientos con bajo peso y el 15 por ciento de los
partos prematuros. ?El feto es muy sensible a las variaciones de la cantidad de
oxígeno que le entra, y la forma que tiene que responder es la velocidad a la
que se le contrae el corazón. Cuando algún elemento (como ocurre con los
compuestos tóxicos que inhala su madre al fumar, los cuales pasan a la
circulación sanguínea y de ahí llegan a la placenta) ?agrede?
al corazón, se altera su frecuencia cardiaca, haciendo que ésta diminuya (lo
que, en el caso del feto, es más peligroso que una aceleración)?, explica el
doctor Núñez.
El tabaquismo en cifras
- Aproximadamente 4.500 sustancias, la mayor parte
de ellas tóxicas para la salud, han sido descritas en el humo del tabaco. - Según datos de la OMS, el 60 por ciento de los
jóvenes ha probado el tabaco a la edad de 15 años y casi la tercera parte
de todos ellos son fumadores activos antes de cumplir los 18. - Un fumador pasivo inhala más de 4.000 partículas
cancerígenas sin ni siquiera encender un cigarrillo. - Aunque en España se aprecia una mayor prevalencia del hábito tabáquico
en hombres, mientras en estos en los últimos años se ha experimentado una
reducción del porcentaje, en el caso de las mujeres éste ha ido en
aumento, acortándose la distancia entre ambos sexos. - Un 58 por ciento de las españolas fuma al
comienzo del embarazo, y solo la tercera parte de las mujeres abandona el
hábito durante la gestación.
