Ácidos grasos Omega 3 DHA, fundamentales en el desarrollo cerebral y de retina en recién nacidos

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Es fundamental que durante el embarazo y lactancia se mejore la ingesta de estos nutrientes

La alimentación durante el embarazo, y en especial el aporte de ácidos grasos Omega 3 DHA, está directamente relacionada con el desarrollo cerebral y de la retina de los recién nacidos. Es por esta razón que la alimentación de la madre en el embarazo y lactancia resulta vital para lograr un mejor coeficiente intelectual para el pequeño y para preservar al máximo su capacidad de aprendizaje y memoria.

Esta ha sido una de las principales conclusiones obtenidas de la ponencia ‘Omega 3 y DHA. Impacto en función cognitiva en las primeras etapas de la vida’, impartida por la Dra. Rosa María Ortega Anta, Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, en el marco del XV Seminario de Nutrición ‘Avances en nutrición y su impacto sanitario y social’, que se celebra en la sede conquense de la UIMP entre el 2 y 3 de octubre de 2014.

Durante su intervención, la Dra. Ortega ha subrayado la importancia fundamental de los ácidos grasos Omega 3 DHA en la construcción de estructuras del sistema nervioso y de la retina del niño durante el embarazo y primeras etapas de su vida. Es por esta razón que la alimentación de la madre en el embarazo y lactancia resulta vital, para aportar al niño estos ácidos grasos en cantidad suficiente.

Tal y como ha indicado la propia Dra. Ortega, “un aporte insuficiente de ácidos grasos Omega3 DHA puede dar lugar a secuelas irreversibles” un dato a su juicio “muy relevante” dado que “un elevado porcentaje de la población tiene ingesta insuficiente de estos ácidos grasos”.

En concreto, la Dra. Ortega se ha referido a un estudio realizado entre mujeres españolas, en donde se puso de relieve que un 79.5% de las estudiadas tenían una insuficiente ingesta de ácidos grasos Omega 3. Tal y como ha señalado la Dra. “el riesgo de asumir un embarazo, y posterior lactancia, con situación algo inadecuada en relación con los ácidos grasos Omega 3, y con el DHA en concreto es bastante frecuente” un hecho que “resulta preocupante” dado que “el desarrollo cerebral y de la retina de los recién nacidos podría ser mejor si el aporte de estos ácidos grasos fuera el óptimo”.

De este modo, la Dra. Ortega ha manifestado que “es necesario mejorar la ingesta de ácidos grasos omega-3 y DHA en la población en general, pero muy especialmente en embarazo, lactancia y primeras etapas de la vida del niño” de manera que “se logre un mejor coeficiente intelectual para el pequeño y para preservar al máximo su capacidad de aprendizaje y memoria”. “Aumentar el consumo de pescado y lácteos hasta el consumo aconsejado y utilizar alimentos enriquecidos con estos ácidos grasos parece útil en la mejora sanitaria y funcional de los niños”, ha concluido.

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