Alcohol y medicamentos, una combinacion ¿peligrosa?

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“Estos días de tantas comidas y celebraciones… ¿me podría tomar una copa si estoy con medicación?” Nos escribe… Lorena (Badajoz)

El alcohol es una droga y como tal, tras ingresar en el tubo digestivo, pasa a la sangre, que lo traslada a las distintas partes del organismo, generando efectos perniciosos, principalmente en el cerebro: euforia, desinhibición, cierta analgesia, somnolencia y relajación. Además, sus efectos incluyen hipertensión, taquicardia, enrojecimiento o sudoración, consecuencias todas tan serias como para considerar perniciosa de por sí la “mezcla” con medicamentos.

“Horas extra” en el hígado

Pero además, la razón por la que no debemos mezclar alcohol y medicamentos estriba en que la mayoría de los medicamentos se metabolizan en el hígado, al igual que el alcohol y eso trae como consecuencia que no eliminemos los primeros, lo segundo o los dos a la vez adecuadamente. Para eliminar el alcohol, el hígado lo transforma en metabolitos, primero acetaldehído (tóxico) y luego acetato (no tóxico) que se descompondrá finalmente en dióxido de carbono y agua. Para el hígado no es fácil transformar el acetaldehído en acetato, así que mientras “se esfuerza” por hacerlo, tenemos al acetaldehído, un metabolito tóxico y cancerígeno, circulando en sangre (es el principal responsable de la resaca y de los efectos desagradables del alcohol) y al hígado sobrecargado de trabajo. Si encima le damos “horas extra” con el consumo de medicamentos, el sobreesfuerzo está servido.

Razones para no mezclar con alcohol

  • Las benzodiacepinas se prescriben para la ansiedad o para dormir. Aumentan la concentración de alcohol y del medicamento en sangre, lo cual puede producir depresión del Sistema Nervioso Central. 
  • Antipsicóticos, antiepilépticos o sulpirida(este último para vértigos y ruidos). Pueden producir problemas de coordinación, lentitud de reacción, pérdida de memoria, rigidez, temblor, espasmos. 
  • Antidepresivos. Se producen más alteraciones psicomotoras (contracciones involuntarias de los músculos, espasmos, tics, muecas e incluso alteraciones cerebrales). 
  • Ranitidina (para úlceras digestivas y reflujo). Puede producir una intoxicación etílica porque aumenta los niveles de alcohol en sangre.
  • Codeína (para la tos o el dolor). Puede producir depresión respiratoria. 
  • Acitretina(para la psoriasis). Potencia uno de sus efectos secundarios, la capacidad de producir malformaciones fetales. 
  • Bromocriptina (para suprimir la lactancia materna). Potencia llamativamente los efectos secundarios del medicamento.
  • El tacrólimus, usado en crema para la dermatitis atópica, puede producir una intolerancia al alcohol transitoria, con calor facial, erupción cutánea y enrojecimiento.
  • Los anticoagulantes orales (warfarina y acenocumarol) también interaccionan con el alcohol a altas dosis o con un consumo continuado.
  • Algunos medicamentos combinados con alcohol lesionan el hígado, como es el caso de antibióticos como la isoniazida, o inmunosupresores, como la leflunomida, el metotrexato o la ciclosporina, este último tiene registrado en concreto interacción con el vino tinto.
  • Un medicamento que consumimos con mucha frecuencia (a más dosis de la necesaria en muchos casos) y que combinado con alcohol puede producir daño hepático grave es el paracetamol.

Es importante tener en cuenta que una misma cantidad de alcohol ingerida puede afectar a dos personas de forma diferente, ya que factores como el sexo, el peso, deficiencias de ciertas enzimas, determinados medicamentos o la edad, pueden condicionar la mejor o peor eliminación del alcohol. En cualquier caso, para cualquier duda sobre medicamentos consulta a tu médico o farmacéutico.

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