Muchas mujeres describen, tras el embarazo, sensación de debilidad abdominal, un vientre prominente o un bulto que sobresale. Detrás de estos síntomas puede encontrarse la diástasis abdominal, una alteración frecuente que, además de afectar a la imagen corporal, puede tener consecuencias funcionales importantes.
La diástasis abdominal consiste en la separación de los músculos rectos del abdomen debido a una distensión de la línea alba, el tejido que une ambas bandas musculares en la parte central del abdomen. Se estima que afecta a más del 45% de las mujeres después del embarazo, aunque también puede aparecer en hombres y mujeres por otras causas.
Los músculos abdominales desempeñan un papel fundamental en la estabilidad del tronco, la postura y la protección de las vísceras abdominales, y la pérdida de tensión y firmeza acaba por favorecer la aparición de abultamientos y sensación de debilidad.
LAS CAUSAS…
Aunque el embarazo es uno más habituales, no es el único desencadenante. El sobrepeso, el estreñimiento crónico, la tos persistente o la realización repetida e incorrecta de ejercicios abdominales también pueden favorecer la separación muscular.
… Y LOS SÍNTOMAS
Las señales más frecuentes incluyen un abdomen redondeado y prominente, sensación de flacidez, la aparición de una especie de “cresta” o bulto y la pérdida de fuerza en la zona central del cuerpo. En casos más severos, pueden aparecer molestias lumbares, pesadez, dificultad funcional e incluso alteración del suelo pélvico y de la postura corporal.
Cuándo operar
Desde la Agrupación Española de Diástasis Abdominal (AEDA) insisten en que no todos los casos requieren cirugía. En muchas ocasiones, especialmente cuando la separación es leve o moderada, la fisioterapia especializada puede ofrecer resultados muy satisfactorios. Para ello se trabaja la activación del músculo transverso abdominal, la coordinación con el suelo pélvico, el control de la presión intraabdominal y la reeducación del movimiento. Los ejercicios hipopresivos, dirigidos por fisioterapeutas, suelen formar parte de este abordaje.
Sin embargo, si la separación muscular es muy marcada, existen hernias asociadas, hay dolor persistente o limitaciones funcionales importantes, la intervención quirúrgica es la opción más adecuada. En estos casos, explica el Dr. Manuel Felices, director de Cirugía de AEDA Almería, “la cirugía permite reparar la estructura de la pared abdominal, pero no actúa sobre la función muscular, que debe recuperarse posteriormente con fisioterapia”. Existen diferentes técnicas según las características del paciente: la abdominoplastia suele indicarse cuando existe un exceso importante de piel y flacidez abdominal, mientras que la técnica REPA, realizada por vía endoscópica, se centra en reparar la pared abdominal en pacientes con buena calidad de tejidos y sin exceso cutáneo.
