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Almudena Cid: «La hidratación que me han recomendado en la farmacia se ha convertido en un pequeño ritual que valoro muchísimo”

Hablamos con la que fuera estrella de la gimnasia rítmica española para contarnos sus proyectos y cuidados de salud.

por Redacción Consejos

En el universo de la gimnasia rítmica, pocas figuras han brillado con la constancia y la elegancia de Almudena Cid. Su nombre está ligado a un hito histórico: es la única gimnasta rítmica española que ha competido en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos, un viaje que inició con apenas 16 años en Atlanta 1996 y culminó en Pekín 2008, donde se convirtió en la gimnasta más veterana de su especialidad. Su carrera estuvo marcada por una combinación única de creatividad, técnica y resiliencia, elementos que la llevaron a desarrollar movimientos propios que hoy se recuerdan como su sello personal.

Tras despedirse del tapiz, Almudena no se detuvo. Transformó su disciplina deportiva en una nueva forma de expresión: la artística. Ha construido una sólida trayectoria como actriz en teatro, televisión y cine, y ha llevado su pasión por el movimiento y la imaginación al papel con Olympia, una serie de libros infantiles que mueven a las nuevas generaciones a entender el deporte como un camino de autoconocimiento.

Hoy, Almudena Cid combina su faceta creativa con proyectos centrados en el bienestar integral, la superación personal y la autenticidad, tres pilares que atraviesan su historia y que definen su forma de mirar la vida. Más que una exdeportista, se ha convertido en una voz referente en el arte de saber cultivar la salud mental y emocional desde la disciplina, la sensibilidad y el amor por el propio cuerpo.

Como deportista de élite, ¿qué papel ha jugado el cuidado de los pies y la pisada en la prevención de lesiones y en el rendimiento a lo largo de tu carrera?

A lo largo de mi carrera deportiva competí descalza. No contaba con la protección que ofrece un calzado deportivo, así que siempre miré con cierta envidia las disciplinas con zapatillas. Pero soy una persona que prefiere avanzar día a día y adaptarse a las circunstancias. Por ejemplo, no podía llevar tacones: necesitaba un calzado cómodo para asegurar que mi cuerpo llegara bien al lunes y pudiera seguir entrenando. Ahora, ya retirada, soy fiel a las zapatillas. Disfruto de la comodidad y libertad que ofrecen. Me encanta, además, que la moda actual combine trajes de chaqueta con deportivas.

Muchas personas no son conscientes de cómo un mal calzado afecta a la postura, la espalda o las articulaciones. ¿Qué señales cree que deberíamos atender para saber que nuestros pies necesitan más cuidado?

Con calzado como el que se presenta hoy (Almudena es embajadora de la nueva colección Comfeet de Merkal) percibes realmente la importancia de la tecnología aplicada al bienestar del pie. Elementos como la absorción de impacto marcan una diferencia enorme en el día a día. Además, estas propuestas prácticamente no pesan. Durante años existió la idea de que un calzado más pesado era sinónimo de mayor calidad, y hoy sabemos que no es así. No tomas conciencia de ello hasta que pruebas la ligereza y el soporte adecuados. Al mismo tiempo, el barefoot está ganando terreno: cada vez hay más interés por recuperar la sensación natural del movimiento del pie, siempre con una transición responsable y adaptada a cada persona.

Hablando de ir descalzo… publicó también el libro Caminar sin punteras… También Monstruos de minuto y medio, ¿cómo se encuentra en el rol de escritora?

Tengo en mente un libro infantil ilustrado; la idea ya está ahí, solo necesito aterrizarla. Me atrae mucho este formato porque permite transmitir mensajes muy potentes en muy poco espacio. También tengo planeada una novela: he creado el esquema y sé cómo me gustaría construirla, aunque todavía tardará un tiempo en hacerse realidad. Reconozco que me da un poco de vértigo, porque es la primera vez que me adentro en un proyecto literario de este tipo, pero también me ilusiona enormemente.

“Aunque las cosas se pongan del revés no por eso pierdes el equilibrio”

Ahora que su práctica deportiva es diferente a la de su etapa olímpica, ¿cómo ha cambiado su rutina de autocuidado y qué importancia tiene hoy para usted la salud?

Con el tiempo tienes que aprender a convivir con la idea de que ya no eres la misma de antes. Ahora mi entrenamiento es funcional: se trata de trabajar todos los grupos musculares para proteger mis huesos y sostener mi bienestar a largo plazo. Y, por supuesto, mantener una vida activa, que es la base de todo.

¿Algo imprescindible en su rutina?

Necesito un pequeño momento de pausa cada día. Algo tan sencillo como tomarme un café con tranquilidad, centrarme en la respiración… y moverme, ejercitarme en la medida en que mi cuerpo me lo permite. Esos instantes marcan una gran diferencia en mi equilibrio diario.

Cada vez más hablamos de salud global…

Sí, es cierto: todo empieza por los pies. Si caminar no es cómodo, ya arrancas el día con un obstáculo. Y hablo tanto del calzado como de la ropa; la comodidad es una base esencial para poder movernos con libertad. También es fundamental tener claro el lugar en el que queremos estar. A veces no podemos elegirlo, pero sí cómo enfrentarlo.

En mi caso, había días con ocho horas de entrenamiento y dolor en los pies. Podía quedarme en “me duele, que lo haga otra persona, me retiro”. O podía pensar: “me duele, pero voy a permanecer y ver qué puedo sacar de aquí”. Esa capacidad de reconocer lo positivo cambia la luz. 

A lo largo de su trayectoria como gimnasta olímpica, ¿qué papel tuvieron los profesionales de la salud (incluyendo fisioterapeutas, médicos deportivos y farmacéuticos) en su rendimiento y en la prevención de lesiones?

Toda. Yo tuve la suerte de que mi entrenadora venía de INEF, así que trabajaba con una metodología sólida, algo que muchas veces falta cuando no se cuenta con formación específica. Desde pequeña tuve una base muy buena, y eso es lo que me ha permitido sostenerme a largo plazo. Además, contar con fisioterapeutas y médicos a mi lado ha sido clave: son profesionales que ayudan a prevenir lesiones y que, cuando aparecen, permiten que con ejercicios específicos se toleren mejor y evolucionen de forma positiva.

Después de tantos años en la alta competición, ¿qué ha aprendido sobre la importancia de escuchar al cuerpo que le gustaría compartir con los lectores?

La mente es muy poderosa: puede situarse por encima del dolor físico, pero no es una estrategia sostenible en el tiempo. Puntualmente, la fortaleza mental te ayuda a sostener situaciones imprevistas, pero si no cuidas tu cuerpo y tu salud emocional, si no te escuchas, tarde o temprano te pasa factura. Cuando haces un sobreesfuerzo por mantener una situación difícil, es importante ser consciente de que estás haciendo un sacrificio, un “extra”, que más adelante tendrás que atender. Y si aprendes a identificarlo a tiempo, muchas veces ese desgaste ni siquiera llega a producirse, porque ya lo has trabajado previamente. Incluso el simple hecho de ponerle palabras, de compartir lo que sientes, hace que cuando vuelvas a enfrentarlo todo, sea un poco más llevadero. Sabes que ya no estás tirando de tantas reservas. Es lo que significa, en definitiva, estar conectada contigo misma.

¿Y cómo cree que la sociedad afronta la importancia del deporte en la actualidad?

Hoy se necesita más deporte que nunca, especialmente en edades jóvenes. El contacto físico, la convivencia y la comunidad que se genera en un equipo (sea de natación, gimnasia o cualquier otra disciplina), no tienen comparación. El deporte ofrece cimientos sólidos y herramientas que, aprendidas a edades tempranas, resuenan toda la vida. La puntualidad, por ejemplo, implica tener en cuenta al otro. El compromiso es fundamental tanto para el trabajo como para la vida. El respeto, la capacidad de entender que siempre puedes volver a intentarlo (de otra manera, en otro momento o en otro lugar), es clave. En definitiva, se trata de buscar siempre la oportunidad y mantenerse en movimiento. El deporte también te muestra tus límites.

Las farmacias se han convertido en espacios de asesoramiento muy accesibles. ¿Hay algún hábito, producto o recomendación que descubriera gracias a ellas y que sigas aplicando en su día a día?

Uy, la crema hidratante. Durante mi carrera deportiva no podía usarla porque, si me la aplicaba en las rodillas o en los pies, me resbalaba en los aparatos. Así que, cuando me retiré, fue una auténtica revelación. Ahora no puede faltar en mi rutina: después de tantos años de trabajo, tenía la piel muy castigada, y la hidratación que me recomiendan en la farmacia se ha convertido en un pequeño ritual de cuidado que valoro muchísimo.

¿Tiene alguna farmacia de referencia?

Donde vivo ahora afortunadamente no he tenido que ir mucho. 

¿Cree que, igual que el deporte de élite necesita un equipo multidisciplinar, la población general podría beneficiarse de acudir más a especialistas como los farmacéuticos para resolver dudas sobre dolor, inflamación, cuidado postural o movimiento?

Totalmente, sí. Parece que la sociedad nos empuja a tener que saber de todo, y por eso es tan importante rodearse de buenos profesionales. Es algo que trabajo constantemente conmigo misma. Creo firmemente que cualquier trabajador, sin importar su sector, debe cuidarse. La base es el deporte, adaptado de manera personalizada según las patologías, el estilo de vida y el caso concreto de cada persona. De lo contrario, las bajas laborales se vuelven constantes. Además, la alimentación es fundamental: comer de la manera más sana posible refuerza nuestro bienestar y nuestra capacidad para afrontar el día a día. 

PARA CONOCERLA MEJOR:

¿Qué es la felicidad?  Momentos.

¿Un libro de cabecera?  El curioso incidente de un perro a medianoche.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que le han dado?  Las cosas no llegan cuando uno quiere sino cuando tienen que llegar.

¿Viajaría al pasado o futuro? Al pasado no. Me quedo en el presente siempre (risas). Aunque las cosas se pongan del revés no por eso pierdes el equilibrio.

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