AMPARO LARRAÑAGA: “Si me gusta la farmacia es porque sé que ese mundo está controlado”

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Guapa, mentalmente ágil, simpática y muy profesional, la Amparo Larrañaga actual nos trae el éxito de la temporada teatral francesa de 2010, la comedia “El Nombre”, original de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, para quedarse al menos durante un año entero, con gira incluida.

Hija, nieta y bisnieta de actores, tanto ella como sus otros hermanos Luis y Pedro, viven del teatro y del mundo del espectáculo. Pedro Larrañaga, el hermano productor, es también marido de Maribel Verdú, e hijo del recientemente desaparecido Carlos Larrañaga y de la también actriz María Luisa Merlo (Aquí no hay quien viva). A estos nombres bien conocidos en los carteles de todos los teatros del país, habría que sumar el de la gran actriz Amparo Rivelles, hermana por parte de madre de Carlos Larrañaga, ambos hijos de María Fernanda Ladrón de Guevara, una de las grandes actrices del pasado siglo XX. En definitiva, una saga que se completa con otros grandes nombres de la profesión actoral, un oficio que, podríamos decir, Amparo Larrañaga lleva en las venas aunque no tiene ningún inconveniente en reconocer que si no hay relevo generacional, tampoco será un drama para su familia.
En esta entrevista, Amparo Larrañaga nos habla claramente de la grave situación que vive el mundo de la cultura en estos años complicados para todos y nos descubre algunos pormenores de su oficio.

¿Podrías hacernos un breve resumen de las cuestiones que plantea esta función, “El Nombre”, que estáis representando en Madrid, en el Teatro Maravillas, en versión de Jordi Galcerán?
“El Nombre” trata de la amistad, sobre todo y fundamentalmente, de esas amistades con solera, amigos de la infancia que luego se casan unos con otros y se convierten en amigos-familia, que ya no puedes elegir. Trata también de la mezquindad y de la hipocresía, de las apariencias, de gente que se conoce de toda la vida y si no hubiera un nexo en común, que puede ser el personaje mío, que les reúne o les junta, ya no serían amigos. De eso trata, tampoco tiene tanto más detrás. No es una obra con grandes mensajes ni grandes planteamientos, es una comedia.

En la anterior comedia, “Hermanas”, tu personaje tenía ciertas coincidencias con la realidad puesto que el padre de la protagonista acababa de morir, al igual que te ocurrió a ti con tu propio padre en esos momentos…
Desgraciadamente se ha acabado. “Hermanas” ha sido uno de los papeles y de las experiencias más hermosas de mi vida. Si, coincidió que cuando ya estábamos a punto de comenzar los ensayos, murió mi padre y justamente la obra iba sobre la muerte, sobre la muerte en general, una vida entre dos muertes, una muerte anunciada y otra inesperada. En un principio, el sufrimiento era incomprensible, “¿cómo puede estar haciendo esto?” se decían algunos, pero luego, rodeada de los mejores compañeros del mundo, aquello se convierte en una experiencia hermosísima, en un homenaje diario, por eso terminar ha sido uno de los grandes disgustos de mi vida. Hubiera podido estar haciendo Hermanas dos o tres años más.

De momento estaréis en Madrid con “El Nombre”, pero también habrá una gira, creo…
Si, estaremos aquí unos seis meses, hasta noviembre más o menos, y luego ya tenemos una gira hasta junio del año que viene.

¿Qué tiene que tener un texto teatral para que Amparo Larrañaga decida llevarlo a escena?
Para mí fundamental, fundamentalísimo, es que sea comedia. Me encanta. Que haya elementos trágicos dentro de la obra, como en “Hermanas”, no me importa, pero me gusta la comedia. Es un género que me parece muy difícil y creo que al espectador es lo que más le gusta también, lo agradece mucho y le encanta. Y después está el reparto, que es absolutamente fundamental, el tiempo me ha enseñado que no puede cojear, si cojea una pata, cojea el espectáculo entero.

¿Temes que se acabe vuestra saga profesional algún día?
No me importa nada, absolutamente. Esa cosa generacional me parece incluso como antiguo. Entiendo que los padres empresarios quieran que sus hijos aprendan chino para irse a hacer negocios en China, pero yo quiero que mis hijos sean felices y hagan lo que les dé la gana. Eso de romper las sagas y las tradiciones es estupendo, y además, ya verás como saldrá algún sobrino, nieto, o algo raro, que acabará haciendo esto, y si no, está bien, ya hemos aportado bastante, ya están agotados de nosotros, de hecho.

Para conservarte tan espléndida ¿haces algún tipo de terapia, ejercicio o dieta especial?
Cuando puedo y tengo tiempo hago algo de ejercicio. Dieta, sencillamente, no hago ninguna. Como bien, pero es verdad que no soy una tarada que hace disparates. Cuidarse no está tanto en hacer cosas como en no hacer, y es verdad que como de forma sana, pero no sigo una dieta específica.

¿Cuál es vuestro plato favorito en casa?
Lo que más nos gusta en mi casa es la verdura, somos casi vegetarianos, no hay una comida en la que no se coma verdura o una ensalada, o ensaladas con frutas, pero porque nos gustan. Mi hijo de pequeño me pedía verdura cuando solamente tenía 8 años y se comía crudo el pimiento, el pepino, pero con la mano, hasta la cebolla. Es la suerte de tener un hijo como el mío, que es un gourmet que no te puedes imaginar. Me dice, de pronto, oye mamá, ¿tú me puedes conseguir sal de trufa? y yo claro, me quedo muerta, o me suelta “quiero miel de manuka”, que vale 30 euros, no te creas. Le encanta cocinar desde pequeño. Así que tengo la suerte de tener buenos comensales en casa que me ayudan mucho. Nos gusta la comida muy sana pero no una dieta específica.

¿Eres clienta asidua de las farmacias o te lo tomas con moderación?
Muy poquito voy, no mucho, no necesito si quiera pastillas para dormir. Si me gusta la farmacia es porque sé que ese mundo está controlado. No somos muy de medicamentos, en general, sí hacemos uso de la farmacia para cosas muy específicas, si nos duele la cabeza pues tienes tu paracetamol, pero no somos de frecuentar la farmacia, como formando parte de lo cotidiano. Me enseñaron, y además es verdad, que las vitaminas están en los alimentos y así es. Si pruebas con la vitamina D, por ejemplo, yo me tomaba unas ampollas y a los cuatro días de dejarlas ya no tenía vitamina, así que probé con la comida y no he vuelto a tener problemas con la vitamina D, porque perdura en la sangre.

La situación de paro entre los actores actual, ¿es achacable al aumento del IVA, a la crisis en general, a la falta de ayudas?
Hay muchos factores. Crisis hay en todas partes, y el teatro además es una profesión complicada porque se hace muy poco de todo, hay muchos actores para muy pocas producciones. En nuestro caso, no podemos producir más; solíamos producir ocho o diez compañías, a veces seis, cinco… ahora no podemos producir más que tres. Esto conlleva que haya más paro, no podemos contratar a tanta gente ni hacer compañías en las que podrías hacer a ocho o diez personajes, cada vez resulta más difícil. Los teatros privados no reciben ningún tipo de subvención y vives de los beneficios que te deja la obra anterior, con eso montas la siguiente.

Muchos profesionales del cine y el teatro hablan del modelo cultural que Francia ha instaurado desde hace años… ¿crees que sería beneficioso para nuestro país copiarlo?
Francia defiende mucho su cultura, cuidan más lo suyo. Admiramos de Francia, por ejemplo, que en París sacan las butacas de los laterales de la pared para que haya más gente en el teatro, los impuestos son más reducidos… Si nos roban el trabajo, como ocurre con la piratería, llegará el momento en que a nadie le compense escribir un libro o hacer una canción… Afortunadamente el teatro no se puede piratear, es la única ventaja que tenemos, que es algo directo y en vivo, pero aún así tenemos muchas desventajas porque hay mucho menos respeto por la profesión de actor.

¿Ves un problema educacional también, de mala percepción por parte de la sociedad?
Es un problema de educación y de cómo los medios gestionan nuestro trabajo, de cómo lo presentan. Te puedo hablar del caso de Gerard Depardieu, que de pronto se hace ruso porque suben los impuestos y sin embargo el presidente francés dice que tiene todo el derecho y no le quita ni un ápice de grandeza como actor, a la vista de lo que ha realizado en Francia. Eso es un señor, mientras que aquí nos insultan y nos vilipendian. Ni siquiera podemos hablar, pero oiga, estamos en una democracia, faltaría más que no pudiéramos dar nuestra opinión y en ese momento nos castigan…En fin, es un desastre monumental lo que está sucediendo.

¿Volverás a hacer televisión pronto?
Lo tengo ahí, es decir, la televisión no depende de ti, te llaman para un proyecto, en principio, y luego sale o no sale, no es algo seguro al 100%. El teatro es diferente, tienes independencia, no necesitas que suene el teléfono para trabajar. Nosotros montamos, hacemos las obras y haces lo que te gusta con ciertas servidumbres, como todas las empresas. Hay obras que a lo mejor piensas que en un momento dado no harías pero las haces, ya me encargaré yo de que se rodee de lo que se tiene que rodear para hacerla. En este momento la felicidad más grande de mi vida es el teatro, me gusta el directo, me apasiona, me lo paso como una enana haciéndolo, y trabajo lo suficiente, no porque no me guste trabajar, sino porque me deja tiempo para mí. Vengo aquí a las siete de la tarde, hago mi función y me voy, y tengo el día para mi vida, mi familia y las cosas que me gusta hacer, sea lo que sea.

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