Apenas en el 10-15% de los ictus se reacciona a tiempo

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‘Código Ictus’ es un protocolo que incluye a los servicios de emergencias, urgencias hospitalarias y servicios de neurología destinado a minimizar los efectos devastadores de esta enfermedad

“Actuar con rapidez cuando se sufre un ictus es vital”, así de tajante se muestra Mikel Grau, experto en el código ictus y vocal del área de Urgencias del del 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que se celebra en Oviedo de del 22 al 25 de mayo. 

El ictus es una de las primeras causas de muerte en España. De hecho, se estima que 120.000 personas al año sufren un ictus en el país. Es una interrupción brusca de flujo sanguíneo a una parte del cerebro de las cuales el 75% sufren los llamados infartos isquémicos, cuando una arteria cerebral se obstruye, y el 25% son causados por hemorragias intracraneales, cuando la arteria se rompe.

Los avances para su tratamiento son cada vez mayores, “desde que en 2003 se aprobó un tratamiento fibrinolítico en forma de ensayo que en la actualidad está extendido de forma rutinaria en todos los principales hospitales nacionales”, explica el doctor.

Este tratamiento, destinado a aquellos pacientes con una arteria cerebral obstruida, consiste en la aplicación de un fármaco fibrinolítico que deshace el trombo causante. Tal y como señala el doctor Grau, “existen varios tipos de tratamiento, el más extendido y probado es el fibrinolítico intravenoso con el que tenemos un margen de 4 horas y media durante el cual se puede recuperar todo o parte del tejido cerebral en peligro de infartarse. En el otro se usan técnicas de fibrinolisis intraarterial, en este caso el margen de maniobra aumenta hasta las 6 horas”.

Gracias a este tratamiento, “se disminuyen de modo significativo las secuelas invalidantes que siguen a un ictus, con un apreciable porcentaje de pacientes asintomáticos al alta y mas importante aún elevando el número de pacientes que podrán llevar una vida autónoma después de un ictus”, afirma.

Sin embargo, se estima que sólo un 10-15 % de los ictus son tratados de este modo. En algunos casos por contraindicaciones médicas, pero en la mayor parte por retraso al acudir al Hospital. Por eso, Mikel Grau insiste en la importancia de actuar con rapidez. “En cuanto se noten los síntomas hay que llamar al 112 para que la ambulancia acuda lo antes posible”. El doctor advierte de que los síntomas ante los que hay que estar alerta son, “la parálisis o debilidad súbita de alguna extremidad, parálisis de media cara, alteración repentina en el habla, pérdida repentina de visión en un ojo y vértigos y mareo acompañando a alguno de estos síntomas”. Además, todo esto ocurre sin sufrir ningún dolor, “si se sufre un dolor de cabeza súbito e intenso puede tratarse de una hemorragia cerebral”, explica.

Una vez que llegue la ambulancia ésta se dirigirá al hospital más cercano en el que practiquen este método. “Al llegar al hospital el paciente será evaluado con un TAC craneal que nos dirá si se trata de un infarto, de una hemorragia o de una enfermedad que imita los ictus”. Existen además técnicas radiológicas avanzadas que dan información sobre dónde está obstruida una arteria, si el tejido cerebral afectado está infartado o si se trata de tejido cerebral recuperable, y por tanto, si el paciente se beneficiará o no del tratamiento”, explica.

Esta conferencia se enmarca en el 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que se celebra en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la Ciudad de Oviedo acogerá del 22 al 25 de mayo.

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