Revisado por el equipo editorial farmacéutico en colaboración con las recomendaciones de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). Última actualización: 13 de agosto de 2026.
La diarrea es una de las alteraciones digestivas más frecuentes. Se define por la presencia de heces blandas o líquidas con un aumento en la frecuencia (tres o más deposiciones en 24 horas) o en el volumen habitual.
Para abordar su tratamiento y prevenir complicaciones graves como la deshidratación, es imprescindible diferenciar la diarrea aguda (de origen infeccioso o puntual) de la diarrea crónica.
1. Clasificación clínica: diarrea aguda vs. diarrea crónica
Entender la duración y el origen del trastorno digestivo es fundamental para evitar la automedicación incorrecta y valorar la visita al especialista.
+------------------+--------------------------+------------------------------------+
| Criterio | Diarrea Aguda | Diarrea Crónica |
+------------------+--------------------------+------------------------------------+
| Duración | Inferior a 2 semanas | Superior a 4 semanas |
+------------------+--------------------------+------------------------------------+
| Causa Principal | Infección (virus/bacteria)| Trastornos funcionales, SII, |
| | o toxina alimentaria | medicamentos o intolerancias |
+------------------+--------------------------+------------------------------------+
| Tratamiento | Rehidratación y dieta; | Requiere diagnóstico médico |
| | antidiarreicos puntuales | específico; evitar antidiarreicos |
+------------------+--------------------------+------------------------------------+
La alerta de la FEAD: ¡No la normalices!
La Dra. Carolina Malagelada, especialista del Hospital Vall d’Hebron y experta de la FEAD, advierte: «Cuando la diarrea se prolonga más de 4 semanas es conveniente consultar y no normalizarla. Aunque la mayoría de las causas de diarrea crónica no son graves, es importante diagnosticarlas para iniciar cuanto antes el tratamiento más adecuado.»
2. Banderas de alarma: ¿Cuándo acudir al médico de urgencia?
La presencia de ciertos síntomas asociados exige una evaluación médica inmediata:
- Sangre visible, moco o pus en las heces.
- Síntomas nocturnos: Necesidad persistente de despertarse por la noche para depositar.
- Fiebre alta, escalofríos o sudoración profusa.
- Pérdida de peso involuntaria o dolor abdominal severo y progresivo.
- Signos de deshidratación: Sequedad extrema de boca y piel, sed intensa, orina muy oscura y escasa, o ausencia de lágrimas en niños.
- Criterios de riesgo especial: Personas mayores de 50 años con cambios repentinos del ritmo intestinal o pacientes con antecedentes familiares de cáncer de colon, enfermedad inflamatoria intestinal (EII) o celiaquía.
3. Diarrea del viajero: causas y destinos de riesgo
La llamada «diarrea del turista» es un cuadro de gastroenteritis aguda que afecta al 20%-50% de las personas que viajan a países en desarrollo.
Destinos con mayor incidencia
- Riesgo Alto: África, Sudeste Asiático, América Central y del Sur.
- Riesgo Moderado: El Caribe y Europa del Este (especialmente durante los meses de verano).
Agentes patógenos más comunes
- Bacterias (80%-90% de los casos): Escherichia coli enterotoxigénica, Salmonella, Campylobacter y Shigella.
- Virus: Rotavirus y Norovirus.
- Parásitos: Giardia lamblia y Cryptosporidium.
Vías de transmisión
La infección se adquiere por vía oral al ingerir agua o alimentos contaminados por heces, consumo de alimentos en puestos ambulantes, pescados o mariscos crudos, verduras sin pelar o hielo preparado con agua no tratada.

4. Medidas de prevención e higiene en viajes
Aplica la regla de oro internacional: «Cuécelo, pélalo, hiérvelo o dalo por perdido».
- Lavado de manos: Uso frecuente de agua y jabón antes de comer y tras ir al baño.
- Agua segura: Consume únicamente agua embotellada y precintada. No consumas hielo en bebidas.
- Potabilización: Si no hay agua embotellada, hiérvela durante al menos 10 minutos o desinféctala con productos liberadores de cloro o sales de plata/yodo.
- Higiene de frutas y verduras: Lávalas con agua clorada (3 gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida por litro) y pélalas tú mismo.
5. Abordaje farmacéutico y tratamiento
El tratamiento debe graduarse según la duración y gravedad del cuadro.
A. Rehidratación oral (eje fundamental)
El objetivo prioritario es evitar la pérdida de agua y electrolitos:
- Utiliza Sales de Rehidratación Oral (SRO) formuladas según la OMS.
- Posología pediátrica: En menores de 2 años, administrar 50-100 ml tras cada deposición; en niños de 2 a 10 años, 100-200 ml.
B. Uso ajustado de antidiarreicos
Antimotilíticos (Loperamida): Útiles en diarreas agudas leves o moderadas sin fiebre.
⚠️ Contraindicación YMYL: Están totalmente desaconsejados si hay presencia de sangre en heces o fiebre alta, y en casos de diarrea crónica, ya que pueden enmascarar patologías subyacentes o empeorar la infección.
C. Antimicrobianos
El uso de antibióticos (como las fluoroquinolonas, rifaximina o azitromicina) debe ser prescrito exclusivamente por un médico en casos de diarrea moderada-severa para prevenir resistencias antimicrobianas.
D. Pautas dietéticas y microorganismos probióticos
- Dieta de transición: Prioriza arroz hervido, tostadas, manzana cocida, zanahoria y pollo a la plancha.
- Evita desencadenantes: Elimina temporalmente el alcohol, el café, los edulcorantes artificiales (sorbitol, eritritol) y las comidas grasas o picantes. En diarreas crónicas, el médico puede valorar una dieta baja en FODMAP.
- Probióticos: Ayudan a reequilibrar la microbiota intestinal, especialmente en cuadros asociados al uso de antibióticos.
