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Expertos debaten sobre tratamientos de depuración extracorpórea

por Redacción Consejos

Más de medio centenar de profesionales sanitarios de diferentes ámbitos (anestesistas, nefrólogos, cardiólogos e intensivistas) analizan los últimos avances relacionados con las Terapias Continuas de Depuración Extracorpórea (TCDE) en el marco del XVII Curso práctico sobre Tratamientos de Depuración Extracorpórea que estos días se celebra en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres Jesús Usón y patrocinada por Fresenius Medical Care. Tal y como ha apuntado uno de los directores del curso, el doctor Javier Maynar, del Hospital Universitario de Araba (Álava), “se trata de un encuentro dirigido a aportar conocimientos a aquellos profesionales interesados en el manejo de estas técnicas en pacientes críticos con fallo renal agudo. El contenido se aborda desde un punto de vista global, a través del que tratamos no solo mecanismos de actuación, sino gestión clínica de procesos, implementación de estrategias de seguridad, etc”.

El carácter del curso, eminentemente práctico, tendrá lugar en las instalaciones del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón de Cáceres que para este curso habilita cuatro de sus quirófanos en los que los alumnos podrán poner en práctica las técnicas de depuración extracorpórea en animales de experimentación ubicados en un entorno que reproduce fielmente un box de UCI con toda la tecnología habitual. Estos quirófanos, donde grupos de ocho alumnos podrán practicar más de la mitad del tiempo que dura el curso, se encuentran comunicados entre sí por sistemas audiovisuales interactivos, a la vez que están conectados con la sala de conferencias.

¿Diálisis continua o intermitente?
El riñón es uno de los órganos clave en el proceso de eliminación de toxinas y el más importante a la hora de hacer un balance hidroelectrolítico adecuado. Cuando el riñón deja de funcionar no puede gestionar bien el agua del cuerpo ni la composición de la misma. Según explica el doctor Maynar, “gracias a los tratamientos continuos de depuración extracorpórea podemos controlar el balance hidroelectrolítico y la composición del agua de una manera eficaz y fisiológica. Estas máquinas están destinadas fundamentalmente al tratamiento de pacientes con fallo renal”.

Sin embargo, es importante distinguir las técnicas de depuración continuas y las intermitentes. La diálisis intermitente fue diseñada para garantizar al paciente renal crónico una calidad de vida que le permitiese pasar el mayor tiempo posible fuera del hospital. Por eso se hace de forma rápida y con una periodicidad de 3 o más sesiones semanales, lo que le permite hacer una vida normal. En el caso de una diálisis continua en un paciente crítico, donde el objetivo es salir del proceso grave que le hace permanecer en una sala de críticos, el tratamiento continuo se parece más al trabajo real del riñón, que está activo durante 24 horas eliminando tres litros de agua al día. Mientras que la diálisis intermitente eliminaría esa misma cantidad en solo cuatro horas. “La diálisis continua se intenta adaptar a un organismo que está críticamente enfermo, dándole una opción de eliminación de agua y solutos que se parece más a lo que haría el riñón”, comenta el experto. No obstante, esto no significa que, en algunas fases de la enfermedad en las que el paciente está más cerca de un problema crónico que de uno agudo, se plantee la opción de la diálisis intermitente. “Digamos –añade- que ambas opciones no son incompatibles, sino que debemos ponerlas en escenarios clínicos distintos”, añade Maynar.


Nuevos sistemas de anticoagulación y filtros EMIC2
Durante los tres días que dura el curso se incidirá en las novedades en relación a la depuración extracorpórea, entre las que destacan los nuevos sistemas de anticoagulación regional. En este sentido, es importante tener en cuenta que para el correcto funcionamiento de las terapias de depuración es necesario garantizar que los circuitos del sistema extracorpóreo estén continuamente funcionando, sin obstrucción y sin que se produzca coagulación. “El nuevo sistema de anticoagulación con citrato”, señala el doctor Maynar, “va a tener un papel cada vez más protagonista gracias a la disminución de las complicaciones relacionadas con la coagulación de los sistemas, ya que permite anticoagular únicamente el circuito extracorpóreo: la sangre entra en el circuito e inmediatamente es anticoagulada y antes de volver al paciente se convierte en sangre normal. Lo que aumenta significativamente la supervivencia de los filtros y sin que el paciente manifieste ningún tipo de evento debido a una anticoagulación sistémica. Esto nos permite jugar con mucha ventaja en el mantenimiento del sistema y en la disminución de la morbilidad”.

El uso de la membrana EMIC2 constituye otra de las novedades en la aplicación de estas terapias. Se trata de una membrana de alto punto de corte, lo que significa que los poros que la conforman son de un tamaño mayor, y esto facilita una capacidad de transferencia de masas superior a otras membranas. En este marco, el reto pasa por utilizar estas membranas para el tratamiento de infecciones en la sangre –sepsis- donde el fallo renal se ve incluido. Tal y como afirma el doctor Maynar, “el fallo renal de manera aislada es poco frecuente en las salas de pacientes críticos, pero el fallo renal dentro de la sepsis es más habitual. Si ese fallo renal lo tratamos con una membrana que, además de sustituir parcialmente al riñón puede ayudar a tratar otros aspectos relacionados con la sepsis, estamos tratando al paciente con una técnica en dos frentes de su enfermedad. Estamos ante una línea de trabajo muy prometedora que el futuro pondrá en su sitio como es el caso del EMIC2”.

En cuanto a los tratamientos dirigidos a otros entornos clínicos fuera del fallo renal, actualmente se cuenta con el soporte respiratorio, hepático, hemodinámico, etc. Lo realmente interesante, tal y como manifiesta el doctor Maynar, “es que modificando mínimamente lo que ya hacíamos antes hemos conseguido técnicas más fiables, más versátiles, más económicas y con mejores resultados clínicos. Los equipos han evolucionado y hemos recuperado componentes antiguos, recordando que el objetivo terapéutico fundamental sigue siendo sustituir parcialmente la función del riñón y esto cada vez lo hacemos mejor”.

 

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