El presidente del COFIB comenta que “la derivación por parte del farmacéutico al médico de Atención Primaria permite establecer el diagnóstico y gravedad en la mayoría de estos pacientes. Además, es importante que el farmacéutico, ante la sospecha de complicaciones como son presencia de sintomatología de moderada a severa o la no mejoría de la sintomatología durante el tratamiento, pueda derivar al urólogo”.
“Por nuestra proximidad con el ciudadano y gracias a la magnífica red asistencial que conforman las farmacias, los farmacéuticos podemos incidir muy positivamente en la salud y la educación sanitaria de los pacientes. En este sentido, el farmacéutico puede ser una pieza clave en la detección precoz de los pacientes con Hiperplasia Benigna de Próstata, para proceder a su derivación al médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados, además de ofrecerles consejos que ayuden a mejorar su calidad de vida”, indica Antoni Real Ramis.
De hecho, a partir de los 50 años, es importante que los varones se informen y acudan a su médico ante posibles síntomas de HBP. Micciones frecuentes durante el día, necesidad de orinar por la noche, sensación de vaciado incompleto y/o goteo terminal al orinar, incontinencia urinaria, son algunos de los síntomas que pueden aparecer en esta patología.
Consejos acerca de la HBP
Con la edad, la próstata puede experimentar un crecimiento progresivo de carácter benigno. El resultado es que la uretra queda comprimida, lo que provoca alteraciones al orinar. Aunque en principio puede no sentir molestias, con el tiempo pueden aparecer síntomas frecuentes y surgir dificultades derivadas de la HBP, alteraciones del funcionamiento de la vejiga, infecciones urinarias, retención aguda de orina y cirugía relacionada con la HBP. De ahí que sea recomendable que todos los varones con síntomas del tracto urinario inferior acudan a su médico para revisar dicha sintomatología.
En este sentido, es recomendable que la población que se ve afectada por esta enfermedad siga unas pautas de estilo de vida que pueden mejorar su calidad de vida significativamente. Así, se recomienda no beber más de dos litros de agua al día y, sobre todo, antes de acostarse; moderar el consumo de alcohol, bebidas con cafeína, comidas picantes o ricas en grasa; ingesta de verduras para evitar el estreñimiento; y realizar ejercicio de manera habitual para mantenerse en un peso óptimo. Además, es importante consultar a los profesionales sanitarios para evitar la ingesta de fármacos desaconsejados y recibir tratamiento farmacológico específico si es necesario.
