¿FUMAS? ¡Así te destruyes!

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Fumar es malo. A estas alturas, nadie lo duda ya. Sin embargo, muchas de sus “maldades” son desconocidas para los amantes del pitillo. La siguiente lista que elaboramos con motivo del Día Mundial sin Tabaco que se celebra el 31 de mayo, te dará las razones definitivas para abandonar este hábito y mantenerte firme en tu decisión.

El tabaquismo se ha convertido en un problema de Salud Pública de primer orden. Sólo en España provoca 50.000 muertes anuales, la cuarta parte de ellas antes de los 65 años. Esta adicción está detrás del 30% de los fallecimientos por cáncer, del 20% de los decesos por enfermedades cardiovasculares y del 80% de las muertes por EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica).

Afortunadamente, dejar de fumar reduce el riesgo de muerte por todas las causas y los beneficios se notan desde los 20 minutos siguientes de fumarse el último cigarrillo. Ahora bien, el 97% de los fumadores que tratan de dejarlo sin ayuda fracasan en su intento. Fuerza de voluntad, apoyo psicológico y terapia farmacológica son las claves del éxito de cualquier tratamiento de deshabituación.

Los letreros que nunca queremos leer

  1. El tabaco aumenta la incidencia de enfermedades respiratorias como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) una patología grave, irreversible y muy invalidante, asociada al tabaquismo, que provoca dolencias pulmonares crónicas y que limita el flujo de aire en los pulmones. Según la doctora María José Ferreiro, jefa del Servicio de Neumología de HM Universitario Montepríncipe y HM Universitario Torrelodones, “sin tabaco esta patología prácticamente no existiría”, y recalca que no todos los fumadores desarrollan la enfermedad y que ésta se detiene cuando se deja de fumar. A pesar de todo, una pequeña parte de la población puede padecer EPOC sin ser fumador debido a determinadas profesiones en las que se inhalan tóxicos, o por alguna enfermedad hereditaria.
  2. El tabaquismo es el responsable del 71% de las muertes por cáncer de pulmón o bronquios, que afecta tanto a fumadores activos como pasivos.
  3. La Neumonía Adquirida en la comunidad (NAC), es decir, aquella que se adquiere fuera del entorno hospitalario, es la enfermedad infecciosa causada por la bacteria Streptococcus pneumoniae, también conocida como neumococo y que con mayor frecuencia causa ingresos hospitalarios. El tabaquismo es un factor de riesgo para que esta enfermedad se manifieste de forma severa y también uno de los principales factores de riesgo independiente para el desarrollo de la enfermedad neumocócica invasiva. Sin embargo, a los cinco años de dejar de fumar la probabilidad de padecer Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC) se reduce al menos un 50%.
  4. Aumenta la incidencia de las apneas del sueño.
  5. El tabaco causa el 95% de los cánceres de cabeza y cuello. Los cánceres de cabeza y cuello (fosas nasales, orofaringe, rinofaringe, hipofaringe, laringe, tiroides, glándulas salivales y senos paranasales) ocupan el cuarto puesto en prevalencia entre los varones y el quinto entre las mujeres, con una incidencia anual de 50 casos por 100.000 habitantes en España. De ellos, más del 95% de los casos se deben al consumo habitual de tabaco. “Incluso al dejar de fumar, los exfumadores no eliminan su predisposición al cáncer de cabeza y cuello de forma significativa hasta pasados seis años y no van a equiparar su riesgo al de un no fumador hasta 12 años después”, explica el doctor Eduardo Raboso, jefe del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello de MD Anderson Cancer Center de Madrid. Si al hábito tabáquico se suma el alcohol, las probabilidades de padecerlo se multiplican.
  6. Fumar provoca peor calidad ovocitaria, lo que a su vez redunda en peor calidad embrionaria y, por tanto, disminuye la fertilidad femenina. El efecto que causa el tabaco sobre las mujeres fumadoras es comparable a tener diez años más. Otros factores ligados al estilo de vida, como el consumo excesivo de alcohol, cafeína o los disruptores endocrinos, pueden ser causa de infertilidad.
  7. El tabaco afecta también a la fertilidad masculina, ya que provoca alteraciones en los niveles hormonales afectando a la calidad y la cantidad del esperma, la movilidad y las variaciones en su morfología.
  8. En las mujeres, fumar adelanta la edad de la menopausia en cuatro o cinco años y motiva la disminución de estrógenos, lo que también provoca atrofia genital. Así lo explica el doctor José Luis Neyro, experto ginecólogo del Hospital de Cruces de Bilbao. “El hábito tabáquico provoca arterosclerosis, lo que conlleva una disminución del flujo sanguíneo, que en la mujer aumenta el riesgo de sequedad vaginal y atrofia genital”, apunta el doctor Neyro.
  9. Además, el riesgo de padecer menopausia precoz aumenta a su vez el riesgo de padecer osteoporosis.
  10. El hábito tabáquico incrementa un 2,5% el riesgo de padecer cáncer de cérvix y es uno de los factores responsables de que las mujeres estén padeciendo enfermedades tradicionalmente masculinas, como el cáncer de pulmón o los eventos cardiosvasculares. Sin embargo, la falta de conciencia de riesgo unido al miedo a subir de peso y el convencimiento de que los cigarrillos “light” son menos dañinos son algunos de los motivos que mantienen a la mujer en el hábito y dificulta su abandono.
  11. Fumar dispara igualmente el riesgo de lesionar la retina. Según la Fundación IMO, el tabaco multiplica por cinco el riesgo de padecer DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad), principal causa de pérdida severa de visión entre los mayores en el mundo occidental. El efecto oxidante del tabaco “ahoga” la retina, al reducir el aporte de oxígeno que necesita este tejido, altamente vascularizado, explica el doctor Rafael Navarro, especialista en retina del IMO. El oftalmólogo recuerda que “fumar potencia todas las patologías cuya causa primaria es la mala circulación”, por lo que recomienda llevar una vida sana que ayude a prevenir enfermedades generales como diabetes, hipertensión o cardiopatía, que acaban afectando a la retina, donde se producen las afecciones oculares más graves.
  12. Los pediatras de Atención Primaria señalan que entre un 30 y un 50% de la población infantil está expuesta al tabaco en casa. Entre las consecuencias de la exposición al humo en la edad pediátrica están el aumento de la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante, infecciones respiratorias, tos, asma, función pulmonar reducida y patología de oído medio en niños. Se estima que la exposición al humo del tabaco causa 603.000 muertes anuales prematuras en el mundo, de las que el 28% se dan en niños.
  13. Entre el 20 y 30% de las embarazadas españolas fuma durante la gestación, lo cual puede ocasionar rotura prematura de membrana, placenta previa, desprendimiento de placenta y bajo peso del bebé al nacer.Las embarazadas que fuman durante el embarazo, aumento del riesgo de preeclampsia, prematuridad, retraso de crecimiento intrauterino y bajo peso.
  14. Según datos del último Informe Anual del Observatorio Español de la Droga y la Toxicomanía, el tabaco es después del alcohol, la droga más consumida por los estudiantes de Secundaria en España. Recientes estudios concluyen que la adicción a la nicotina en adolescentes se produce con un menor consumo de cigarrillos que en adultos”.
  15. El tabaco, junto con el alcohol es la causa principal de pancreatitis crónica en España, una inflamación crónica del páncreas que conlleva la pérdida de función del órgano, dando lugar básicamente al desarrollo de diabetes mellitus y de insuficiencia pancreática exocrina, la cual impide realizar adecuademante la digestión de los alimentos. Su síntoma más habitual es el dolor localizado en la zona del estómago, lo que la confunde con otras enfermedades más frecuentes como la gastritis, la úlcera gástrica o la dispepsia.
  16. El tabaco, el estreñimiento, la obesidad son los tres factores de riesgo principales de padecer en el futuro una incontinencia urinaria, una patología que es padecida en España por el 24% de las mujeres (unas 5 millones) y por el 7% de los hombres (aproximadamente 1,5 millones), según el doctor Gregorio Escribano, jefe de sección de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y homologo en el cargo en el Instituto de Urología y Suelo Pélvico del Hospital de la Beata María Ana de Madrid.

Sin tabaco, boca sana
El tabaco es la primera causa de cáncer oral, una patología que cuesta la vida a 5 millones de personas al año en el mundo. La presencia de una herida en la boca (úlcera, bulto o mancha roja y/o blanca) durante más de dos semanas debe hacernos acudir inmediatamente al dentista, que es el profesional que debe valorar este tipo de lesiones. En ocasiones esas lesiones pasan inadvertidas porque no duelen, lo que provoca en muchos casos el retraso en la detección de la enfermedad. Por ello, el Colegio de Odontólogos de Madrid (COEM) ha puesto en marcha la III Campaña de la Salud Bucodental y Hábitos Saludables. Semana de la Higiene Oral, una iniciativa del COEM que celebra este año su tercera edición y que pretende concienciar tanto a los profesionales como a los estudiantes de Odontología de la importancia que tienen como agentes de prevención ante los riesgos del tabaco. Para prevenir el cáncer oral el COEM recomienda evitar el tabaco, moderar el alcohol, mantener una buena dieta e higiene oral, evitar la exposición excesiva al sol y utilizar cremas protectoras (para el caso del cáncer labial) y acudir al dentista para una revisión cada 6 meses.

Otros efectos del tabaco en la salud bucal son los problemas de encías, la alteración del color del esmalte, pérdida de soporte óseo de los dientes, retraso en la cicatrización de las heridas en la boca, mal aliento, dolor tras las extracciones dentales, pérdida de implantes dentales, fracaso de tratamientos periodontales y disminución de los sabores, que se produce por atrofia de las papilas gustativas (esto aumenta el umbral de percepción de la sal y puede provocar hipertensión al tener que añadir más sal a las comidas).

Dejarlo: una carrera de fondo
Según la psicóloga Amaya Terrón, fundadora del gabinete Psicología Amaya Terrón, “abandonar el tabaco es una carrera de fondo, los exfumadores serán exfumadores siempre y por ello deberán estar atentos y seguir las indicaciones de su médico o terapeuta. Los fumadores saben lo perjudicial que es el tabaco, y sin embargo siguen fumando. ¿Por qué? No es porque sean poco inteligentes, o no sean conscientes que se la “están jugando”, sino porque los mecanismos que hacen que seamos adictos no son sensibles a la racionalización”, añade. Una persona que quiere dejar de fumar debe acudir a su médico de cabecera para que le informe de los tratamientos disponibles farmacológicos si los necesita, además de pedir consejo o consulta con un especialista para que le oriente y le informe que cómo sobrellevar la situación de la mejor manera posible y si es necesario realizar técnicas de relajación para compensar desequilibrios ansiosos que puedan derivar. Las terapias que ofrece la psicología actual abarcan un espectro desde tratamientos de relajación, reestructuración cognitiva, refuerzo de la autoestima, capacidad para controlar impulsos, psicoinformación, terapia de grupo e hipnosis. Pero, sin la voluntad y el esfuerzo de la persona, ninguna técnica asegura el éxito terapeútico. “Conseguirlo es cuestión de tiempo y de técnica. El tiempo, la motivación y la fuerza la ponen los pacientes y la técnica podemos ayudar los psicólogos y profesionales de la salud”, asegura la psicóloga.

Es más fácil si…
Por el Hospital Nisa Pardo de Aravaca

  • Te preparas. Antes de empezar con tu propósito crea un ambiente favorable. Lava la ropa, cortinas y todas las prendas que huelan a tabaco, ventila bien la casa y el coche, revisa todos los huecos donde sueles tener tabaco y deshazte de todos los cigarrillos. Hazte una limpieza dental y fuera ceniceros.
  • Fijas la fecha. No necesitas ninguna excusa ni ningún motivo especial, pero el día escogido debe ser el definitivo.
  • Buscas apoyo. Informa a tus allegados de tus planes para dejar de fumar y pídeles que no te ofrezcan tabaco o que se abstengan de fumar en tu presencia. Incluso puedes animar a otros fumadores cercanos a que te acompañen en tu viaje. El beneficio se multiplicará. Pide ayuda a tu médico para que refuerce tu voluntad con medicación y terapia psicológica. No creas que esto te hace más débil.
  • Te pones a prueba. La tensión arterial y la frecuencia cardiaca mejoran a los 20 minutos de haberse fumado el último cigarrillo, así que pronto comenzarás a sentirte mejor. Sube escaleras, date un paseo a buen paso, corre a coger el autobús… verás que no te falta el aire, que no toses… esto servirá para ayudarte a seguir.
  • Evitas el peligro. Evita las situaciones que sabes que te incitan a fumar y sustitúyelas por un hábito saludable (tomar un tentempié saludable, darte una caminata, beber agua, haz ejercicio, emplea técnicas de relajación…).
  • Piensas en positivo. Acuérdate (incluso puedes ponerte notitas en lugares estratégicos) que te recuerden todo lo que estás ahorrando, lo bien que te encuentras, la vida que estás ganando y lo bien que sienta recuperar el sabor de la comida y el olor de las cosas.

La farmacia te ayuda
1. En la farmacia puedes encontrar productos que abarcan la llamada terapia sustitutiva con nicotina: son los parches, chicles, pastillas, etc…, que administrarnnicotina a los fumadores que quieren dejar de fumar por una vía diferente a la del consumo de tabaco. Según explica la Guía para Dejar de Fumar, elaborada por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), la nicotina se administra en cantidad suficiente para disminuir el síndrome de abstinencia, pero lo suficientemente baja como para no producir dependencia. Cuando una persona fuma, la nicotina se absorbe inmediatamente en la mucosa oral (boca) y pulmones, pasa al aparato circulatorio y en unos 7-10 segundos llega al cerebro, donde actúa en los denominados “receptores nicotínicos” y desaparecen las ganas de fumar. La terapia sustitutiva con nicotina actúa de forma similar a cuando se fuma. Es decir, la nicotina de los chicles, parches, pastillas, etc… llega a través del aparato circulatorio a los receptores nicotínicos del cerebro, disminuyendo significativamente las ganas de fumar, así como los síntomas del síndrome de abstinencia. La diferencia radica en que no se produce adicción ni dependencia a la nicotina porque su concentración en sangre es menor que en el caso de los cigarrillos. Tras la indicación del médico de iniciar un tratamiento con terapia sustitutiva y después de valorar cuál es el producto más adecuado para cada caso, se iniciaría el tratamiento, que viene a tener una duración de aproximadamente 12 semanas (3 meses). Durante este tiempo el médico va ajustando la dosis según la evolución y controlando los síntomas del síndrome de abstinencia. Aunque estos fármacos son muy seguros y pueden comprarse sin receta, es aconsejable que sea un médico o farmacéutico quien lo recomiende y supervise su utilización ya que pueden aparecer efectos adversos que, aunque leves (generalmente no precisan el abandono del tratamiento) y de corta duración, deben ser controlados. Igualmente existen una serie de contraindicaciones que impiden su uso, como es el caso de las personas que han sufrido un infarto de miocardio reciente, personas con arritmias cardíacas severas, personas con angina de pecho inestable, mujeres embarazadas y lactantes, así como personas con úlcera gastroduodenal activa.
2. El principio activo bupropion es el primer medicamento que, sin estar compuesto por nicotina, ha demostrado su eficacia en el tratamiento del tabaquismo. Se trata de un antidepresivo que actúa sobre las estructuras cerebrales donde se produce la adicción a la nicotina (receptores nicotínicos), consiguiendo reducir los síntomas del síndrome de abstinencia y las ganas de fumar. Se presenta en forma de comprimidos de 150 mg. y la duración del tratamiento suele oscilar entre las 9 y 12 semanas. Aunque es un fármaco de primera elección en el tratamiento del tabaquismo, también presenta efectos adversos y contraindicados de diferente grado de intensidad y localización, que siempre deben ser controlados por un médico. El bupropion es un medicamento que sólo ha de utilizarse bajo prescripción médica.

Ayudas desde el hospital
A pesar de que la inmensa mayoría de los fumadores es consciente de que es conveniente dejar de fumar, lo cierto es que casi todos lo intentan y casi ninguno lo consigue por sí mismo. Por ello, muchos hospitales como el Hospital Nisa Pardo de Aravaca, han diseñado y puesto en marcha programas de deshabituación tabáquica basada en tres pilares fundamentales: la visita médica, el apoyo psicológico y el tratamiento farmacológico. Según el doctor villasanteCarlos Villasante, jefe de sección de Neumología del Hospital Universitario La Paz en Madrid y uno de los neumólogos implicados en el programa de deshabituación tabáquica del hospital Nisa de Aravaca, “dejar de fumar no es sencillo porque acarrea un malestar físico, pero también emocional que no podemos obviar. Es necesario motivar, animar y estimular al paciente para que tenga presente en todo momento lo importante que es dejar los cigarrillos para siempre; por él mismo y por los que tiene alrededor.

Además, en la vida cotidiana se nos presentan muchas oportunidades que propician volver a fumar, de manera que lo que hay que hacer es ayudar al paciente a convivir con estas circunstancias sin que le hagan recaer en su hábito”. Asimismo, se le proporciona ayuda farmacológica; material de apoyo y recursos para que el proceso sea más llevadero y para que cuando el paciente reciba el alta sea capaz de controlar las situaciones que pueden incrementar sus probabilidades de volver a fumar. Una de las ventajas más destacadas de este programa es la implicación de diferentes áreas hospitalarias en la atención a un mismo usuario (Cardiología, Medicina Interna, Neumología, Psiquiatría…), lo que proporciona un seguimiento más estrecho y,por lo tanto, incrementa la tasa de éxito. En este sentido, los especialistas implicados en este proyecto destacan la rapidez con la que los efectos positivos empiezan a notarse, aunque advierten de que este factor puede convertirse en un arma de doble filo. “Por la experiencia que hemos ido acumulando, a veces el paciente se encuentra bien y cree que el peligro ha pasado, pero no es así. Por este motivo es fundamental completar el programa hasta el final”, defiende el doctor Villasante.

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