Hasta un 30% de la población en España tiene nódulos en el tiroides

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Nueve de cada 10 neoplasias malignas que tienen su origen en órganos endocrinos son tumores de tiroides, que representan entre el 1 y el 2% del total de cánceres. La prevalencia, no obstante, va en aumento, y en nuestro país ya se diagnostican al año 2,1 casos por cada 100.000 habitantes al año, mientras que la cifra en mujeres se triplica (6 casos por 100.000 habitantes/año).

“Se estima que hasta el 30% de la población en España presenta nódulos en el tiroides que hasta el 4% de ellos puede ser maligno”, explica el doctor Manel Puig, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “Pese al aumento de la incidencia, la tasa de mortalidad asociada ha disminuido en los últimos años, debido a un diagnóstico más precoz y preciso, a los avances terapéuticos conseguidos en el tratamiento del cáncer de tiroides avanzado que no responde al radioyodo y al diagnóstico molecular, que nos está permitiendo personalizar al máximo el tratamiento para cada paciente”.

A este respecto, tal y como se ha puesto de manifiesto en el Simposio Avances en el Diagnóstico y Tratamiento de la Enfermedad Tiroidea, organizado por la SEEN en el marco del 38º Congreso Europeo de Tiroides, que se ha celebrado recientemente en Santiago de Compostela, el estudio molecular de esta enfermedad está cambiando el abordaje diagnóstico y clínico de la misma, de forma que “ya que la mayoría de los nódulos indeterminados son benignos, la consecuencia directa de aplicar estos nuevos marcadores moleculares es la no necesidad de hacer tiroidectomías en muchos de estos pacientes, con lo que supone de beneficio en la morbilidad asociada a la cirugía tiroidea así como el ahorro en el gasto sanitario”, explica el doctor Juan Carlos Galofré, responsable del Grupo de Trabajo de Cáncer de Tiroides de la SEEN.

El estudio citológico convencional diagnostica de forma precisa la mayoría de los nódulos tiroideos que se someten a un estudio de Punción Aspiración con Aguja Fina (PAF). Sin embargo, se estima que aproximadamente en un 20 % de los casos el estudio citológico convencional es incapaz de discernir entre un nódulo maligno o benigno (citología indeterminada). La mayoría de los nódulos con citología indeterminada son benignos, pero los pacientes tienen que ser sometidos a una cirugía (tiroidectomía) para poder diagnosticarlos. Según el doctor Galofré, “es en estos casos donde los marcadores moleculares pueden jugar un papel importante  y establecer qué pacientes deben ser operados y cuáles no”.

En relación al pronóstico del cáncer de tiroides varía según el tipo del que se trate. Existen cuatro tipos de cáncer de tiroides, de mejor a peor pronóstico: papilar, folicular de tiroides, carcinoma medular de tiroides y anaplásico. Cada uno de estos tipos tiene una evolución clínica y un pronóstico diferente, y afectan a un amplio espectro de la población, desde la infancia hasta edades adultas. En general, este tipo de neoplasia es más frecuente en mujeres, unas tres veces más que en los hombres, y su prevalencia se incrementa con la edad hasta alcanzar el máximo pico en torno a los 45-64 años en mujeres y entre 50 y 64 años en varones. Sin embargo, “los casos de mal pronóstico y mayor malignidad se dan en mayor medida en hombres, sobre todo en edades por debajo de los 15 años o por encima de los 75”.

La exposición a radiaciones ionizantes en la infancia (causados, por ejemplo por tratamientos con radioterapia o por sucesos o accidentes industriales o nucleares, como las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki o el accidente de Chernobyl), es el factor de riesgo que más claramente está en relación con el desarrollo de cáncer de tiroides, aunque también intervienen otros aspectos como el déficit de yodo. Asimismo, el componente genético es clave en el desarrollo de algunos de estos tumores.

“En algunos cánceres del subtipo medular los antecedentes familiares indican que existe un 50% de predisposición de presentar la misma enfermedad”, explica el doctor Galofré. “Para estos casos, el desarrollo del estudio genético ha posibilitado detectar la mutación familiar y estudiar a los familiares de primer grado. Este estudio se lleva a cabo en toda la familia y permite realizar tratamientos profilácticos que evitan el desarrollo del cáncer. En algunos casos se llega a recomendar extirpar el tiroides de modo precoz incluso en los niños menores de 5 años.

Avances en el tratamiento del cáncer de tiroides

Debido al buen pronóstico y el lento crecimiento del cáncer papilar y folicular de tiroides, los tratamientos para este tipo de neoplasia difieren en gran medida de los tratamientos de otros tumores. La quimioterapia, que ataca a las células tumorales que crecen rápidamente, apenas tiene eficacia en el cáncer de tiroides. Según el doctor Galofré, “tras la extirpación quirúrgica del tiroides se administra yodo radioactivo, cuya dosificación cada vez se ajusta más a las necesidades de cada persona. Mientras que esto es suficiente para algunos pacientes, en los casos en los que no hay respuesta a la terapia con radioyodo existen otras opciones terapéuticas novedosas”.

A este respecto, el presidente de la SEEN hace hincapié, nuevamente, en el avance terapéutico que ha supuesto el estudio molecular de estos tumores, con el fin de detectar cuáles son las anomalías que ponen en marcha el desarrollo y crecimiento de los mismos y determinar un distinto comportamiento clínico y una respuesta distinta al tratamiento. “Esto ha conllevado la posibilidad de desarrollar tratamientos diana o moleculares para el cáncer de tiroides, como los inhibidores de la tirosina quinasa, por ejemplo, el sorafenib, que han demostrado un aumento de la supervivencia libre de enfermedad en aquellos pacientes que no responden al radioyodo”, explica este experto. “En la actualidad, existen más de 15 compuestos en investigación, pero en estos casos el tiempo de realización de los estudios para la aprobación de los medicamentos se alarga bastante, fundamentalmente porque el número de pacientes con carcinomas de tiroides de mal pronóstico, como el medular, es bajo”, destaca el doctor Puig.

Investigación en España

Durante el Simposio Avances en el Diagnóstico y Tratamiento de la Enfermedad Tiroidea se han presentado las novedades más importantes en cáncer de tiroides, de mano de expertos de reconocido prestigio mundial, tanto de España como de otros países. A este respecto, es destacable y fundamental el papel que en España está llevando a cabo el Grupo de Trabajo de Cáncer de Tiroides de la SEEN, que desempeña su labor en torno a cuatro áreas de trabajo: epidemiología, asistencia, investigación y docencia.

En la actualidad, este Grupo de Trabajo está elaborando un registro de la mayoría de pacientes con cáncer de tiroides que se diagnostican en España y, desde el punto de vista asistencial, está investigando sobre las unidades de cáncer de tiroides que existente en nuestro país, con el fin de estudiar cómo llevan a cabo el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad y poder trabajar en pro de una asistencia de calidad y equitativa desde el punto de vista territorial. “Por ejemplo, todas las unidades de cáncer de tiroides deben estar formadas por un equipo multidisciplinar que incluyan diversas disciplinas, como Endocrinología, Cirugía, Medicina Nuclear, Oncología, Radioterapia, etcétera”, explica el doctor Galofré.

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