Jornada sobre dermofarmacia organizada por el COF de Madrid

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La exposición solar es el factor causante del 80 por ciento del envejecimiento cutáneo. No es un dato nuevo; de hecho, está tan presente que desde la oficina de farmacia se advierte constantemente al usuario de la importancia de utilizar protección solar con un SPF alto, para evitar sus consecuencias. El daño celular, la aparición del melanoma u otros tipos de cáncer cutáneo, el aumento de los niveles de óxido nítrico y el estrés oxidativo son tan solo algunas de ellas. Sin embargo, el sol, en dosis adecuadas y con protección, también es necesario y beneficioso para el organismo. Es más, evitarlo podría aumentar hasta el cincuenta por ciento la mortalidad, según un estudio publicado en el Journal of Internal Medicine (JIM).

¿Cuál es el papel del farmacéutico, entonces? ¿Debe aconsejarlo o desaconsejarlo al usuario? Ana María Molina Ruiz, dematóloga en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, abordó esta cuestión durante su ponencia Fotoprotección: no solo en verano, en el marco de la primera jornada sobre dermofarmacia, organizada por el COF de Madrid en el Hotel Ritz. La intervención de la dermatóloga puso sobre la mesa un abordaje diferente para las campañas de prevención de los efectos del sol, que se hacen desde la farmacia comunitaria y de si sería conveniente educar a la población sobre el efecto perjudicial de una exposición solar, tanto excesiva como insuficiente.

Uno de los datos más interesantes, que recordó Molina, se encuentra en un estudio realizado en 29.000 mujeres suecas en el que se observó que el grupo de las no fumadoras que evitaba el sol tenía una esperanza de vida similar al del grupo de fumadoras que más se exponía al sol, por lo que concluyeron que evitar la exposición solar era un factor que aumentaba el riesgo de mortalidad en la misma medida que fumar.

Por otra parte, durante su intervención, Mercedes Abarquero, responsable del Departamento de Formación y responsable científica de Vichy España, advirtió de que la protección solar y la necesidad de exposición depende del fototipo de piel individual y del índice de oscurecimiento pigmentario persistente (PPD). “Para elegir bien una crema, también debemos fijarnos en que el PPD sea alto (entre 8 y 14), ya que es el que indica la protección contra los rayos UVA, causantes del fotoenvejecimiento de la piel”, recordó. La experta explicó que para que un protector solar sea equilibrado, la relación entre el índice PPD y SPF debe ser menor a tres: para calcularlo hay que dividir el SPF entre el PPD, aunque éste no siempre se indica.



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