La depresión duplica el riesgo de infarto

0
965

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) ha hecho un llamamiento a la realización de ejercicio físico y el abandono del tabaco para mejorar la depresión tras el infarto agudo de miocardio (IAM), según informa la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP). La depresión es casi tres veces más frecuente en personas que han tenido un infarto que entre aquellos que no lo han sufrido, dice Manuela Abreu, psiquiatra de la Universidad de Lisboa, en Portugal. “La rehabilitación cardiaca con ejercicio aeróbico puede ayudar a reducir los síntomas depresivos y a mejorar la forma física cardiovascular”.

Los pacientes deprimidos tras un infarto tienen un riesgo incrementado de volver a sufrirlo, el doble que el de las personas que no tienen depresión”, añadía David
Nanchen, de la Universidad de Lausana
(Suiza). Un trabajo firmado por Nanchen
muestra que el ejercicio físico y el abandono
del tabaco tras un infarto pueden mejorar la
depresión en dichas circunstancias. En ese
estudio se incluyó a 1.164 pacientes que formaban parte de la cohorte Síndrome Coronario Agudo (ACS), un estudio multicéntrico prospectivo de pacientes con ACS reclutados en Suiza entre 2009 y 2013. La depresión se evaluó en el momento de comenzar el estudio y al cabo de un año.

Los autores indagaron sobre el impacto de una serie de factores en la mejora de la depresión tras el infarto. Entre ellos se incluyeron el manejo del colesterol, el control de la presión arterial, el abandono del tabaco, la reducción del consumo de alcohol para aquellos que consumían más de 14 bebidas semanales, la intensificación de la actividad física y el cumplimiento de la terapia farmacológica prescrita.

En el estudio se vio que, al cabo de un año, el 27% de los pacientes con infarto tenían depresión persistente o depresión de nuevo diagnóstico y que el 11% de los casos de depresión habían mejorado. Los pacientes con depresión eran solteros en su mayoría, tenían diabetes en mayor proporción y eran fumadores también con mayor frecuencia que los pacientes libres de depresión.

Un año después de dejar el tabaco, el abandono del hábito tenía una asociación especialmente fuerte con la mejoría de la depresión, con un 2,3% más de probabilidades de mejorar entre quienes habían dejado de fumar que entre quienes seguían haciéndolo. Los pacientes deprimidos con mayores niveles de actividad física al comienzo del estudio también fueron más propensos a mejorar.

“Los pacientes que han sufrido un infarto y padecen depresión son más propensos a mejorar en términos de depresión si dejan el tabaco”, asegura Nanchen. A esto añadía: “Si bien nuestro estudio observacional no pudo encontrar un impacto del ejercicio tras el infarto y los síntomas de depresión, sí se observó que los pacientes que ya eran activos antes fueron más capaces de mejorar la depresión. Creemos que los beneficios de la actividad física tras el infarto podrían verse en un estudio aleatorio, pero dicho estudio es difícil de llevar a cabo por motivos éticos”.

“Más de la cuarta parte de los pacientes de nuestro estudio informaron de síntomas de depresión tras el infarto, lo cual muestra que es un asunto de relevancia”, añadía. “Algunos padecían depresión crónica que había sido diagnosticada antes del infarto mientras que otros casos se presentaron como una reacción aguda a la hospitalización y al episodio cardiovascular”.

Los síntomas de depresión en pacientes cardiacos suelen ser diferentes a los de los pacientes de psiquiatría. “Frecuentemente, no declaran sentirse tristes pero sí reportan insomnio, fatiga o dolor”, explica Abreu. “Las diferentes presentaciones clínicas contribuyen al infradiagnóstico de la depresión en los pacientes cardiacos”, añadía. Además, para esta especialista, la depresión tras el infarto de miocardio puede conducir al incumplimiento terapéutico, las faltas injustificadas en la consulta, el tabaquismo, el sedentarismo, la dieta poco saludable, el aislamiento social y la autoestima baja.

Los cambios en la conducta asociados con la depresión pueden ser en parte el motivo de los peores resultados en pacientes cardiacos deprimidos. Los mecanismos biológicos, incluyendo los cambios en el sistema nervioso autónomo y los factores inflamatorios, así como el descenso en la variabilidad de la tasa cardiaca, también podrían desempeñar un papel en este escenario.

Nanchen aconseja a los pacientes cardiacos que hablen de dejar el tabaco con su médico y que sean físicamente activos. “Hacer ejercicio aeróbico de intensidad moderada durante 30 minutos al menos tres veces por semana estaría dentro de los niveles recomendados. Este nivel de actividad es bueno para su salud mental y física”, concluía.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here