La hidratación es esencial para la nutrición

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La función más esencial del agua y los líquidos es ayudar a hidratar. En concreto, el agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de la vida y la regulación de la temperatura corporal. Además, constituye la base estructural de los seres vivos, es el medio para el transporte de materiales de nuestro cuerpo, sirve para eliminar las sustancias de deshecho, etc. Estos son algunos de los principales aspectos abordados en el transcurso de la sesión “Hidratación y Nutrición Saludable, un reto o una obligación”, que tiene lugar hoy durante el transcurso del  XIV Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (SAMEM), que se está celebrando estos días en Madrid.

“Se estima que  1.000 ml de agua transpirada mediante el sudor equivalen a una pérdida de 580 kilocalorías y se asocia además a una elevada pérdida de minerales”, afirma la doctora Gómez Candela, Jefe de la Unidad Clínica y Dietética del  Hospital Universitario La Paz. “Simplemente la ausencia de ingesta de líquidos durante 24 horas condiciona un descenso en las habilidades mentales y psicomotoras”, indica la experta.

El agua supone entre el 50 y 60% del peso corporal total del ser humano, y aproximadamente entre un 5% y un 10% es eliminada cada día a través de pérdidas obligatorias (respiración, sudoración, diuresis y por heces). Se trata de un nutriente esencial para la vida y para el buen funcionamiento de numerosas funciones de nuestro organismo.

El agua es un nutriente esencial para la homeostasis celular y el mantenimiento de la vida:

Foto doctora Gómez Candela

  1. Actúa como disolvente para las reacciones químicas.
  2. Es el medio para el transporte de materiales.
  3. Tiene la característica física única de absorber calor metabólico.
  4. Resulta esencial para mantener el volumen vascular.
  5. Sirve para aportar nutrientes a los tejidos.
  6. Sirve para eliminar sustancias de deshecho del organismo.
  7. Ingesta y pérdidas de líquido durante la actividad y el ejercicio físico.

El agua  a su vez es esencial en la regulación de la temperatura corporal, que cuando hacemos ejercicio físico es mantenida a través del sudor. Según la doctora Carmen Gómez-Candela, “se estima que 1.000 ml de agua transpirada mediante el sudor equivalen a una pérdida de 580 kilocalorías y se asocia además a una elevada pérdida de minerales. Por eso, se deben tomar agua y líquidos que contengan minerales dos horas antes de realizar ejercicio físico, así como durante el mismo si este se prolonga”. Según  esta especialista, las pérdidas por sudor dependerán también de la actividad física, de la temperatura exterior y de la temperatura corporal.

Necesidades de agua y líquidos

Las necesidades de agua  y líquidos son muy diversas y variarán en función de la edad, sexo, tipo de alimentación, clima, ejercicio, vestimenta, etc. La European Food Safety Authority (EFSA) ha publicado recientemente los valores de referencia de ingesta adecuada de líquidos por grupos de edad, estableciendo 1.600 ml/día  para niños de entre 4 y 8 años, frente a los 1.900 ml/día recomendados para niños y 2.100 ml/día para niñas, de entre 9 y 13 años. En el caso de adolescentes y adultos, establece una ingesta de 2 litros para las mujeres y 2,5 litros para los hombres, siendo esta recomendación similar para los ancianos, ya que en ellos se deteriora la capacidad para conservar el agua en el organismo, y se pierde la sensación de sed.

La EFSA recomienda, asimismo, que las mujeres embarazadas aumenten su ingesta de líquidos en función al aumento en el consumo de energía que realicen, y para las mujeres en periodo de lactancia, que este incremento de líquidos sea de 700 ml/día, en relación a las mujeres no lactantes de la misma edad.

Tipos de deshidratación

La función más esencial del agua y los líquidos es ayudar a hidratar. A este respecto, la deshidratación puede aparecer debido a un aumento de necesidades (calor excesivo) o de pérdidas (diarrea, por ejemplo). Así, se han definido distintas gravedades y tipos de deshidratación en función de la cantidad de líquido perdido, la rapidez de la pérdida, y la pérdida paralela de solutos/ electrolitos. El tipo de deshidratación dependerá del porcentaje de la pérdida de peso. Se considera leve cuando se trata de un descenso del peso corporal del 1% al 3%, y severa,  cuando la pérdida es mayor del 5%.

Existen diversos tipos de deshidratación

  • Deshidratación isotónica: la pérdida de agua es similar a la de solutos. Hay una disminución de volumen, pero sin cambios de composición.
  • Deshidratación hipertónica: La pérdida de agua libre es mayor que la de solutos.
  • Deshidratación hipotónica: En la que se pierde más sodio que agua.

Según la Dra. Gómez-Candela, “diversos estudios han constatado un incremento en la fatiga, una dificultad de discriminación y pérdida de memoria cuando se sufre una deshidratación moderada (2,8% de pérdida de peso). Y de hecho, las alteraciones del sistema nervioso central aparecen en asociación con un volumen celular cerebral disminuido e incluyen alteración del estado mental, debilidad, excitabilidad neuromuscular y déficits neurológicos. Simplemente la ausencia de ingesta de líquidos durante 24 horas condiciona un descenso en las habilidades mentales y psicomotoras, a partir de las 9 horas y se han constatado descensos en el rendimiento que comienzan a ser estadísticamente significativos”.

En la actualidad se han definido unos grupos de especial riesgo de sufrir deshidratación: niños, ancianos, embarazadas o en periodo de lactancia, deportistas, y en general aquellas personas que trabajan en ambientes cálidos y realizan un trabajo físico intenso (construcción, minería, bomberos, etc).

Fuentes principales de hidratación

Alrededor del 80% de la ingesta diaria de agua se obtiene de las bebidas y el 20% de los alimentos, especialmente las verduras y frutas. Según la doctora Gómez-Candela, de forma general y junto a una alimentación o dieta variada, moderada y equilibrada, con alto contenido en frutas y verduras, un adulto podría consumir cada día las siguientes bebidas (considerando un vaso como ración estándar):“Agua e infusiones acalóricas, lácteos, bebidas dulces acalóricas/refrescos light o zero, zumos de frutas y bebidas sin alcohol: zumos y refrescos con azúcar o calóricos, todo ello dependiendo del grado de actividad física, condiciones ambientales y de la ingesta calórica que debe tener en cuenta el consumidor”.

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