Lesiones no intencionadas mortales
Aunque sean las más frecuentes, las caídas no suelen ser las lesiones no intencionadas más graves que se atienden en urgencias en cuanto a que habitualmente no requieren ingresos, intervenciones quirúrgicas o Cuidados Intensivos, si bien generan un gasto sanitario importante debido a «la realización de radiografías en un porcentaje muy alto. La mayoría de los traumatismos son de extremidades, tanto superiores, como inferiores, o traumatismo craneoencefálico», concreta Rafael Marañón.
Los accidentes de tráfico, los ahogamientos, las quemaduras, las caídas y las intoxicaciones son, por este orden, las lesiones no intencionadas que provocan mayor mortalidad en la edad infantil. «En los últimos años ha disminuido la mortalidad por accidentes de tráfico, gracias en parte a la obligatoriedad del uso de sistemas de retención infantil homologados, aunque no podemos bajar la guardia», añade la doctora Yagüe.
Además esta experta ha advertido que se ha observado un aumento «en el número de intoxicaciones infantiles por las medicaciones que usan los adultos que cuidan de los niños (especialmente psicofármacos). En los entornos donde hay niños, las medicinas deben estar fuera de su alcance». Igualmente, llama la atención sobre los productos del hogar, el segundo motivo de envenenamiento infantil, y aconseja «ponerlos en muebles altos, usar siempre el tapón de seguridad y no cambiar nunca el envase original para evitar confusiones».
Respecto a los ahogamientos, el profesor Antonio Jurado, presidente del Comité Científico de Congresos de la AEP, recuerda que en España «son la segunda causa de mortalidad accidental en menores de 14 años, y por desgracia cada año tenemos que lamentar varias muertes». Por ello, y ante la llegada del calor, llama a la prudencia y a la vigilancia de los niños no solo en la playa sino en las piscinas, «donde se producen el mayor número de ahogamientos en menores de 5 años». Añade también que para los niños más pequeños «un cubo, una bañera, una piscina portátil o cualquier recipiente con 2 cm de agua puede ser una trampa mortal».
Extremar las precauciones: educación y supervisión
Antes estos datos, los pediatras insisten en que aunque lo más importante es la supervisión continua, es preciso hacer uso de las medidas de prevención, llevándolas incluso al extremo. Con el objetivo de ayudar a los padres y cuidadores de los niños a prevenir estos accidentes, recientemente el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no Intencionadas de la Infancia ha publicado la «Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil» . En esta guía se ofrecen recomendaciones necesarias según los diferentes entornos y edades.
«La prevención de estas lesiones es un papel de toda la sociedad, de las familias, de los padres, de los educadores…, pero también de las autoridades y de los legisladores», señala esta experta de la AEP. A pesar de que en España disponemos de bastantes medidas de prevención, estas no solo son insuficientes, sino que siguen sin cumplirse. «Un dato que nos ha llamado la atención del estudio es que, en el caso de los accidentes de bicicleta, el 68% de los niños no llevaban casco, un porcentaje que ha disminuido muy poco a pesar de la introducción de la norma. Y es que un estudio de 2014, anterior a esta norma, situaba en un 77% el porcentaje de niños que no usaba casco», concluye el doctor Rafael Marañón.





