“Las personas con alzheimer tienen derecho a saber que tienen esa enfermedad”

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La doctora Marta Ochoa ofreció la charla “Los cuidados del paciente con demencia o Alzheimer”.

Con motivo del décimo aniversario de HM Universitario Torrelodones, el centro ofrece charlas dentro del ciclo ‘Escuela de Salud’ con el objetivo de fomentar hábitos de vida saludables y promover la educación sanitaria.

En la 3ª sesión, la Dra. Marta Ochoa, jefa del servicio de Neurología de HM Hospitales, habló sobre “Los cuidados del paciente con demencia o Alzheimer”, un tema que tuvo una gran acogida por parte de los asistentes, que fueron informados de las pautas que hay que seguir cuando un familiar padece alguna de estas enfermedades.

Durante su exposición, la Dra. Ochoa explicó que la demencia puede aparecer con el envejecimiento y su síntoma principal son los fallos de memoria, pero no siempre es una demencia, a veces son fallos sólo subjetivos de la memoria y otros casos un deterioro cognitivo leve.

En cuanto al Alzheimer, la especialista destacó que “es una enfermedad que no tiene una causa conocida, que no se puede prevenir y tampoco diagnosticar de forma precoz antes de que aparezcan los síntomas” y que solo algunos fármacos producen pequeñas mejorías en trastornos comportamentales y cognitivos de ciertos pacientes. Asimismo, insistió en que “las personas con Alzheimer tienen derecho a saber que tienen esa enfermedad y no se les puede ocultar”.

Así, la Dra. Ochoa incidió en la importancia que tiene la rehabilitación neuropsicológica y la terapia ocupacional en pacientes con Alzheimer, “ya que mejoran su funcionalidad, prolongan la fase de independencia y además, ayudan al cuidador principal del enfermo”. En este sentido, la experta dio 15 puntos clave para que tanto el paciente como sus familiares y cuidadores puedan llevar esta enfermedad lo mejor posible:

  1. Seguir una rutina diaria. Asegurarse de que haya muchos objetos familiares a su alrededor.
  2. Mantenerse al tanto de dónde está el paciente y de su seguridad. Un método que algunas familias usan para prevenir que el paciente se extravíe es ponerle campanas a todas las puertas que den al exterior.
  3. Asegurar que el paciente coma bien y beba abundancia de líquidos.
  4. Ayudar al paciente a que se mantenga los más independiente posible por el mayor tiempo posible.
  5. Proporcionar oportunidades para que el paciente haga ejercicios regularmente y no se olvide de la recreación.
  6. Seguir relacionándose con los amigos y la familia.
  7. Emplear ayudas escritas para la memoria como calendarios y grandes relojes, listas de las tareas diarias, recordatorios acerca de las rutinas o medidas de seguridad e identificando las etiquetas en los objetos que pueden olvidarse.
  8. Asegurarse que el paciente se haga chequeos regulares.
  9. Planificar necesidades futuras como la atención en Centros de Día y el ingreso en una Residencia.
  10. Dar mucho apoyo emocional al paciente y a todos los prestadores de asistencia.
  11. Asegurarse de que el paciente tome los medicamentos regularmente, si se prescriben.
  12. Asociarse a un grupo de apoyo para los miembros de la familia.
  13. Pedir ayuda con las finanzas, arreglos legales, asesoramiento diario, temas emocionales, atención de reposo o arreglos del hogar par convalecientes cuando se necesite.
  14. Revisar el hogar en cuestiones de medidas de seguridad, como barras en la pared del baño, luces nocturnas en los pasillos y en las escaleras, alfombras no resbaladizas, etc.
  15. Asegurarse de que todos los profesionales sanitarios tengan una lista completa de todas las recetas y todos los medicamentos sin receta del paciente.

La importancia de la rutina
Cuando una persona sufre Alzheimer hay ciertas normas o costumbres que se niega a cumplir. Para evitarlo, en la medida de lo posible, hay que seguir una rutina para todo. Uno de los aspectos que más descuidan estos enfermos es la higiene. “Hay que asegurarse de que se duchan. Para facilitar esta acción tienen que hacerlo siempre a la misma hora y en el mismo lugar, sin meterles prisa y dando órdenes breves, ordenadas y tranquilas. Pero es muy importante que no dejen de asearse, sobre todo porque muchos tienen pérdidas de orina y el mal olor causa rechazo en la sociedad, y eso no lo podemos permitir”, afirmó la Dra. Ochoa. También hay que mantener su buen aspecto, a los hombres ayudándoles a afeitarse (es aconsejable una maquinilla eléctrica) y a las mujeres guiándoles a la hora de maquillarse y de peinarse (es preferible que lleven el pelo corto para que no tengan que usar el secador).

“Vestirse es una de las cosas que les resulta más difícil”, aseguró la Dra. Ochoa. Es recomendable organizarles el armario solo con ropa de temporada, que “combine” y ordenarles las prendas según haya que ponérselas. La alimentación también puede volverse complicada para los enfermos de Alzheimer, ya que unos comen mucho y otros no quieren. “La hora de comer tiene que ser siempre la misma y sentados con la familia en un ambiente tranquilo. La mesa tiene que ser sencilla, la comida casera y partida en trozos pequeños para estimular la lengua y la garganta. Hay que intentar que coman solos para que sean independientes el máximo tiempo posible, aunque tarden más”, señaló la Dra. Ochoa.

Qué hacer en el día a día
Si el paciente mantiene habilidades hay que dejar que las siga desarrollando, al igual que sus aficiones, pero no hay que agobiarle. De nuevo es importante la rutina y que tenga un listado de tareas, pero sin presionarle. Hay que intentar que participe en nuestras actividades y recordarle lo válida que es su ayuda, pero también dejarle episodios de descanso y soledad, porque todos lo necesitamos. Es beneficioso que salgan a la calle y que hagan ejercicio físico. “A la hora de comunicarse con enfermos de Alzheimer hay que tener mucha paciencia, hablarles de cerca y manteniendo contacto físico, sin anticipar información ni hacerles varias preguntas a la vez. Tenemos que captar sus ideas y confirmar sus mensajes, usar un lenguaje sencillo y no forzarles a mantener un diálogo”, aconseja la Dra. Ochoa.

La experta concluyó resumiendo el cuidado del paciente con Alzheimer en “paciencia, cariño, respeto y elogios” e insistiendo en la importancia de pedir ayuda a profesionales para poder atenderles.

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