Los hombres jóvenes no consultan sus problemas de salud sexual por vergüenza

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El tiempo medio que tardan los hombres en asistir a la consulta es de 21 meses por curvatura de pene y de 41 por disfunción eréctil

Los hombres jóvenes no consultan sus problemas de salud sexual por vergüenza lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades, según un informe del Instituto de Medicina Sexual (IMS), con motivo de la celebración del Día Europeo de la Salud Sexual de este viernes. El IMS ha elaborado el Decálogo de la Salud Sexual y ofrecerá durante una semana (del 14 al 21 de febrero) la posibilidad de solicitar consultas telefónicas, online y presenciales gratuitas. Este evento, creado en 2003, tiene como objetivo concienciar a la sociedad de que los problemas sexuales deben ser comunicados, conversados y solucionados.

Uno de los primeros obstáculos “que impiden que las patologías de salud sexual del hombre lleguen a la consulta es la vergüenza a contarlos”, asegura el doctor Mariano Rosselló Barbará, director del IMS. De hecho, según datos de este centro, el tiempo medio que tardan en acudir a la consulta desde que empiezan a notar los síntomas es de 21 meses por problemas de curvatura de pene y de 41 por disfunción eréctil. Un estudio estadounidense publicado en el último número de la revista Journal of Sex & Marital Therapy ha permitido concluir como “la negación, el miedo, la vergüenza y la percepción de que no se considera viril pedir ayuda”, son las principales barreras de acceso a la atención para tratar, entre otros, problemas de salud sexual en jóvenes de entre 18 y 28 años.

Entre los falsos mitos “que rodean a la salud sexual están que las patologías van ligadas al envejecimiento del hombre y esto es un error puesto que los jóvenes también pueden sufrir trastornos como la impotencia o la eyaculación precoz”, explica el doctor Rosselló. Otra investigación realizada por la Universidad George Washington y publicada en enero en la revista Urologia Internationalis comprobó cómo un 8% de los hombres menores de 40 años sufre eyaculación precoz y, de ellos, uno de cada cinco padece disfunción eréctil.

Crecen las teleconsultas
El Decálogo de la Salud Sexual advierte también de la importancia de contar el problema. “En primer lugar, debe compartirse con la pareja, si se tiene, pues siempre será la mejor confidente y, en ocasiones, participará en el tratamiento”, comenta el doctor Rosselló. Lo siguiente es buscar solución y acudir al especialista, “el ginecólogo para las mujeres y el andrólogo para los hombres”, indica. Para superar el miedo y la vergüenza y respetar el anonimato, existe la opción de realizar la consulta a través del teléfono o vía telemática, aunque siempre se aconseja tener al menos una visita presencial. La teleconsulta, asegura, “está aumentando de manera considerable, lo que atribuimos a la facilidad con que se puede conectar con el médico a través de un teléfono, una tablet o un portátil sin que el entorno lo sepa”.

La disfunción eréctil es el principal motivo de consulta, según datos recopilados por el IMS. En el caso del teléfono, representa un 26%, seguida del chequeo uro-andrológico. Por su parte, supone más del 40% de los casos de visitas al médico, seguida de la eyaculación precoz y la curvatura de pene. En cuanto a las consultas online, la más frecuente es la eyaculación precoz (un tercio de ellas), seguida de las enfermedades de transmisión sexual, la disfunción eréctil y el tamaño del pene. “Los jóvenes son los que más utilizan las consultas online y eso determina el tipo de demandas de información”, afirma el doctor Rosselló. En cualquier caso, ante la posibilidad de buscar información a través de Internet, el Decálogo aconseja “acudir a páginas acreditadas en medicina y salud sexual”.

Tratamiento adaptado
Otro obstáculo para acceder al tratamiento de las distintas patologías, es el desconocimiento sobre las mismas. “De ahí la importancia de que ante la mínima anomalía o indicio, el paciente se ponga en manos de expertos que puedan indicarle cual será el procedimiento a seguir”, señala el doctor Rosselló.

Las opciones de tratamiento, ya sea farmacológico, terapéutico-psicológico o quirúrgico, dependerán de las causas que acompañen a la enfermedad diagnosticada. “Las patologías de salud sexual pueden deberse a otras relacionadas con la salud cardiovascular por ejemplo, o a problemas psicológicos o por la toma de determinados medicamentos”, concluye.

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