Investigadores alemanes acaban de constatar un fenómeno extraño, publicado en la edición de noviembre de la prestigiosa revista British Medical Journal: los órganos que proceden de las mujeres son rechazados con mayor frecuencia por el organismo del receptor (hasta un 15% más que los procedentes de los hombres), y más aún si quien lo recibe es un hombre (en cuyo caso la cifra aumenta a un 22 % de rechazo suplementario). El hecho se hace aún más factible si el órgano donado es un riñón. Esta línea de investigación ya había sido abierta hace algunos años, mediante estudios realizados a raíz de trasplantes hepáticos en los que se demostró que los hígados femeninos parecían ser globalmente menos compatibles. Los científicos no encuentran explicación, si bien algunos estudios apuntan tímidamente a una cuestión de tamaño: mientras más grande es un órgano, menos posibilidades tiene de ser rechazado, y los órganos de las mujeres son, de manera general, más pequeños. Ello explicaría por qué por ejemplo existen más posibilidades de que un riñón adulto trasplantado a un niño tenga más oportunidades de salir con éxito que el procedente de otro niño.
