Home artículo Manuel Pérez Fernández: «La Junta de Andalucía debería darse cuenta de que las subastas han sido una medida incorrecta y suprimirlas”

Manuel Pérez Fernández: «La Junta de Andalucía debería darse cuenta de que las subastas han sido una medida incorrecta y suprimirlas”

por Redacción Consejos

El pasado Día Mundial del Farmacéutico el colegio abrió sus puertas al público en un circuito saludable, con el fin de dar a conocer estos servicios que a menudo están, pero nadie conoce. ¿En qué medida cree que iniciativas como esta son necesarias para ponerlos en valor?
Son fundamentales porque si el ciudadano no conoce estas iniciativas, no las va a demandar. Es como el que cree en ese dicho tan español de “el buen paño en el arca se vende”. Yo lo que digo es que los farmacéuticos podemos vender unos servicios fantásticos, pero si el ciudadano nos los conoce no habrán servido para nada. Hay que darlos a conocer poco a poco, y para ello es fundamental la profesionalización del farmacéutico y de la farmacia estando todos enfocados en lo mismo: la farmacia asistencial de cara al futuro.

Usted preside la Unión Profesional Sanitaria de Sevilla, formada por los colegios de médicos, dentistas, veterinarios, enfermeros, fisioterapeutas, podólogos y ópticos. Cree que estamos lejos de conseguir esa “sanidad integrada”, en la que cada profesional aporte soluciones en el ámbito de sus competencias, cooperando y colaborando. ¿Alguna vez terminará el debate del intrusismo?
Yo creo que sí, lo que pasa es que periódicamente surgen voces que entorpecen esa colaboración. Ahora tenemos encima de la mesa la polémica con enfermería, que se están creando enemigos en el colectivo médico y farmacéutico. Yo siempre digo que esto es una guerra de generales, una guerra de corbatas y no de batas. La tropa no está en esa guerra, sino en la de colaborar. Por ejemplo, el viernes 9 de noviembre se celebró en Sevilla el Congreso de la Sociedad Andaluza de Hipertensión Arterial y Riesgo Cardiovascular, dentro del cual se celebraron unas jornadas de farmacéuticos y unas jornadas de enfermería. Es decir, que fue un congreso multidisciplinar en el que participaron médicos, enfermeros y farmacéuticos, la “tropa” que ha colaborado codo con codo. Otra cosa es que, a nivel de directivos y de dirigentes, se empeñen en otra guerra que entorpece esa colaboración. Y al final, no nos equivoquemos, el perjudicado va a ser el paciente.

De esta colaboración con el colegio de médicos ha surgido la primera experiencia de receta electrónica privada en España, gracias a la cual los usuarios de la medicina privada podrán retirar la medicación prescrita en las farmacias sevillanas utilizando simplemente su DNI. ¿Podría hablarnos de ella y de las ventajas que tiene para el eje médico-farmacéutico-paciente? ¿Cómo ha acogido esta iniciativa el público? ¿Y el sector farmacéutico de toda España?
En España tenemos un problema y es que a menudo, las normas no se cumplen adecuadamente y la norma de receta médica privada es una de las que no se cumplen, por muchas circunstancias. Por lo tanto, hay que buscar soluciones, y una de ellas es esta que hemos puesto en marcha con la colaboración del Colegio de Médicos. Después de trabajar en la receta en papel privada y normalizada llegamos a la conclusión de que la única manera de conseguir su cumplimento normativo era con la receta electrónica médica privada. Es un proyecto muy ilusionante, y en estos momentos puedo decir que se está llevando a cabo la última fase de una prueba piloto, con el fin de que podamos instalarla en todas las farmacias y consultas médicas de Sevilla. En estos momentos tenemos más de 400 farmacias preparadas para dispensarla, (prácticamente el 50%), y en un par de meses o tres creo que ya se podrán dispensar medicamentos prescritos mediante receta privada electrónica en el 100% de estos establecimientos.

Andalucía fue precursora en la implantación de la receta electrónica. Hoy puede decirse que la interoperabilidad de la receta electrónica en España ya es casi una realidad, que pretende completarse con Madrid antes de que finalice el año. Qué puede contarnos de esos comienzos.
Las primeras pruebas empezaron en Sevilla en el año 2003-2004. En ese momento, y posteriormente en muchos congresos y jornadas, muchos de mis compañeros y yo personalmente insistimos en la idea de que la receta electrónica debía nacer compatible, ya que tenemos un país muy complicado desde el punto de vista administrativo y temíamos encontrarnos con 17 modelos de receta electrónica, como de hecho así ha ocurrido. Y lo que no nació compatible, hemos tenido que compatibilizarlo después, con el dinero, el tiempo y el esfuerzo que todo ello ha supuesto. De hecho, hemos tardado demasiado tiempo en compatibilizar todo esto y aún a día de hoy, los ciudadanos de Madrid que viajen al resto de España y los ciudadanos de otras comunidades que viajen a Madrid, no podrán tener acceso a sus medicamentos en cualquier farmacia, como marca la normativa, aunque es cierto que la interoperabilidad está prevista que se complete a finales de este año. Pero hay que intentar que todo esto nos sirva de experincia para que lo que salga nuevo, sea compatible desde el minuto uno.

De la primera subasta de medicamentos en el año 2011 a la ya decimocuarta convocada el pasado 20 de septiembre ha habido mucha polémica y muchas desavenencias con la Administración Central, con Farmaindustria y con las patronales de farmacia. Acabamos de saber que Afaran acaba de solicitar en el Parlamento Europeo la reapertura del expediente de su petición en contra de estas subastas, y CEOFA ha interpuesto un recurso de alzada por considerar que no se ajusta a la Ley de Contratos. ¿Algún día ganarán la batalla?
Vamos a ver, yo creo que este momento ya, la batalla hay que ganarla en los despachos. La subasta fue una mala medida, fundamentalmente porque el ciudadano no tiene acceso a los mismos medicamentos que el resto de los españoles. O sea, que ahí hay una discriminación y una inequidad que hay que intentar resolver. ¿Qué ocurre? Pues que en un primer momento se decide implantar esa subasta, que nunca debió salir de la Consejería, porque las consecuencias han sido mucho desabastecimiento, muchos cambios constantes en la medicación del paciente por culpa de esos desabastecimientos y una gran pérdida de la calidad asistencial. Esa pérdida supera con creces los beneficios económicos que pueda tener esa medida para la Junta de Andalucía. Yo entiendo que la Junta debe reconducir su política sanitaria y darse cuenta de que esta medida es perniciosa para los pacientes. Debe darse cuenta de que pesan más los inconvenientes que los beneficios y deberían recapacitar. Respecto a los recursos que se han presentado, no soy ni pesimista ni optimista. Los tribunales, una vez que sale una sentencia en la que se considera que las subastas se ajustan a la ley, es complicado que vayan a cambiar esa tendencia. Es como ocurre con las hipotecas y el pago de los actos jurídicos documentados, que hasta ahora pagaban los ciudadanos, y ahora ha salido una sentencia que dice que debe pagarlos el banco y  hay un follón con el que ni el Tribunal Supremo se aclara. Con esto quiero decir que cuando los tribunales toman una línea es complicado que se vuelvan atrás por las consecuencias que tiene. Pero yo creo que, en un acto de nobleza, la Junta debe darse cuenta de que las subastas han sido una medida incorrecta y deberían suprimirlas.

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1 comentario

Antonio Fuentes 20 de diciembre de 2018 - 11:52

Las subastas han sido una lacra desde su implantación. Y las principales víctimas, los pacientes, a quienes se ha mareado (por decirlo suavemente) con cambios constantes de laboratorios, envases, aspectos del medicamento a utilizar, etc. Esto ha llevado, entre otras molestias, a una enorme incidencia (que, por cierto, no ha sido convenientemente estudiada ni evaluada) en casos de alteraciones en la correcta adherencia a los tratamientos, sobre todo en personas mayores y crónicos. Con esta medida (las subastas) se ha evidenciado una falta de respeto y de cuidado hacia esta parte de la población enferma, sin comparación en sitio alguno del ámbito del SNS.

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