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Home artículo Personas mayores, las que más tardan en llamar a emergencias ante un infarto

Personas mayores, las que más tardan en llamar a emergencias ante un infarto

por María José Merino

Mejorar la comunicación con nuestros familiares puede marcar la diferencia

Como apunta el Dr. López Palop, “una de las causas, que podría propiciar este retraso que hemos detectado, es que el paciente anciano intenta no molestar a la familia y, por ello, tolera el dolor pensando que se trata de algo pasajero, evitando así su traslado a un centro hospitalario con todo lo que ello conlleva. Tristemente, también a veces se le resta importancia cuando una persona mayor se queja de un dolor por hacerlo a menudo. Es solo una hipótesis, pero este factor social podría ser un condicionante bastante influyente a la hora de reaccionar ante un infarto en casa”.

Y es que uno de los principales problemas que ocurren con este tipo de pacientes es que no reconocen fácilmente los síntomas de infarto, ya que, por su naturaleza, pueden dar lugar a confusión. En este sentido, el doctor explica: “la gente suele estar familiarizada con el patrón típico del infarto, como un dolor tipo presión situado en el pecho y que se irradia a las extremidades acompañado de una sudoración fría inexplicable. Pero resulta que estos síntomas varían ligeramente en pacientes ancianos. En ellos es más frecuente la sensación de ahogo o disnea y el dolor se suele localizar más en la zona del estómago en vez de en el pecho. Por ello, la tolerancia al dolor es mayor dado que no se asocia con temas cardiacos. Si a esto sumamos lo que hemos comentado anteriormente, todo ello hace que no se active el sistema con la celeridad que debería.”

La solución a este problema pasaría por impulsar campañas divulgativas dirigidas a la población con el fin de mejorar el manejo de pacientes ancianos con infarto agudo de miocardio. “La clave está en promover campañas educativas dirigidas a la población general sobre cómo reaccionar ante los síntomas que puedan indicar que estamos ante un infarto. En este ámbito, la actuación de los centros de salud de atención primaria es importante porque, a veces, se trata de segundos infartos o se presentan en pacientes que ya han tenido enfermedad coronaria. Mediante estas herramientas educacionales, el fin es que el paciente anciano y sus familiares sepan, primero, reconocer sus síntomas, y segundo, saber lo que tienen que hacer cuando estos aparecen, que es contactar con los servicios de emergencias lo antes posible, lo que se ha demostrado como lo más eficaz. Lo que sí sabemos es que cuanto antes tratemos el infarto menos consecuencias tiene, por lo que si el paciente y su entorno están correctamente informados se les da la valiosa posibilidad de identificar y reaccionar a tiempo. Y ante la sospecha de que un dolor no sea normal o pueda ser grave, la clave es no esperar”, concluye el Dr. López Palop.



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