¿Por qué nos cuesta adelgazar?

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¿Por qué hay tantas personas que, a pesar de que les gustaría, no consiguen sostener una dieta saludable? ¿Qué les ha sucedido a tantos pacientes con sobrepeso u obesidad que, pese a haber conseguido perder muchos kilos, en pocos meses vuelven a recuperarlos? En la pérdida de peso, ¿es la voluntad el factor más importante o intervienen otras motivaciones ocultas que ni siquiera sospechamos? El libro “Doctor, por qué no puedo adelgazar”, analiza y desmenuza toda la problemática y complejidad emocional que hay en torno a la comida para mostrar a los lectores que, efectivamente, en las ollas se cuece mucho más de lo que parece.

El libro, publicado por Ediciones i, ha sido coordinado por las doctoras Alejandra Menassa, responsable del Departamento de Salud Mental de la Clínica Medicina Integrativa, y Pilar Rojas, responsable del Departamento de Clínica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Está coescrito por nueve expertos en pérdida de peso, entre los que hay una médico internista, psicólogos, psicoanalistas y una nutricionista. A lo largo de 111 páginas se aborda el sobrepeso y la obesidad como una cuestión que sobrepasa los límites estrictamente fisiológicos, y donde tiene un papel esencial la vertiente psicológica de la persona. La Medicina Integrativa se acerca al paciente teniendo en cuenta no solamente la parte física del problema, la más visible y evidente, sino también sus aspectos mentales y emocionales.

Es fácil comprender que muchas veces se come para mitigar la angustia, el estrés o la depresión, ya que con estos estados anímicos se genera una falsa sensación de hambre que nos lleva a comer de manera impulsiva alimentos que por regla general están muy lejos de ser saludables, o una necesidad de recompensa inmediata ante una situación de malestar emocional.

Si lo anterior puede ser evidente porque en mayor o menor medida todo el mundo ha vivido situaciones así, mucho más complicado es darse cuenta uno mismo de que quizás detrás de la compulsión por la comida pueda haber pautas aprendidas en la infancia como que “un niño gordito es un niño sano”, o que “comerse todo pone muy contenta a mamá”, o que “es necesario tomar alimentos contundentes para tener energía”, puesto que es lo que hacía papá  antes de ir a trabajar, por ejemplo, en el campo. Creencias como éstas, que son únicas y diferentes en cada persona, van creando un mar de fondo inconsciente que, de manera silenciosa, impiden que los objetivos para adelgazar lleguen a buen puerto porque son pilares íntimos y profundos del ser.

Kilos que protegen

Este sistema de creencias es complejo, y según explican las doctoras Menassa y Rojas, en él juega un papel muy importante nuestra relación con los demás. Hay personas que se mantienen gordas porque es una manera de protegerse frente a los otros, o no adelgazan por no querer ser diferentes y sentirse excluidas (si pertenecen a una familia donde todos tienen sobrepeso, por ejemplo), o porque no quieren despertar envidias.

En todos los casos en los que hay conflicto emocional subyacente, en la mayoría de los casos inconsciente, los autores de este libro invitan a trabajar con profesionales las causas que se ocultan tras el problema de la obesidad, porque, una vez identificadas y revisadas, el proceso de adelgazamiento es mucho más rápido y, sobre todo, se podrá sostener a lo largo del tiempo.

Si la relación con los demás es importante, no lo es menos la relación que tenemos con nosotros mismos, la autoestima. Las doctoras Menassa y Rojas aseguran que hay quien no adelgaza porque “no tolera el éxito”; hay una creencia inconsciente de que no lo merece, y se sabotea las dietas. En otros casos el ideal que se fija es tan perfecto e inalcanzable que la persona desiste porque “total, no lo voy a conseguir…”.

Incapacidad para el placer

En el libro se pone de manifiesto que también puede haber conflictos de índole sexual ligada  a la comida. No son pocas las menciones que hacen los autores a que bajo los atracones de comida muchas veces hay insatisfacciones o problemas sexuales o de pareja no resueltos. Se sustituye el placer sexual o la satisfacción afectiva por el placer de comer. En otros casos hay una incapacidad de las personas por encontrar el placer en diferentes actividades, y anteponen el placer de comer a cualquier otro.

Es posible que las personas de cierta edad que han escuchado o vivido historias de mucha precariedad tengan la fantasía de que “pueden morir de hambre”, o que asocian la delgadez a la enfermedad o a la escasez de recursos económicos.

Los resortes pueden ser múltiples y aunque cada caso particular es diferente, el libro recoge los obstáculos y dificultades más comunes. Los autores van haciendo un recorrido por la problemática más usual ilustrándola con casos prácticos en los que el lector puede reconocerse, o al menos caer en la cuenta de que hay hilos invisibles que le llevan una y otra vez al fracaso.

Pautas prácticas

De manera paralela se van ofreciendo objetivos, con soluciones y pautas para construir una estructura diferente en el manejo de la ansiedad, en la percepción de nosotros mismos, la autoestima, la manera en que nos fijamos las metas y nos comprometemos con ellas, la actitud que hay que tener si uno falla y rompe la dieta…

Además, hay un extenso capítulo escrito por la responsable del Departamento de Nutrición de la Clínica Medicina Integrativa, Elisa Blázquez, en el que da indicaciones y claves para comer de manera saludable, cómo escoger los alimentos según su valor nutricional, cómo cocinarlos para que no pierdan propiedades y no engorden, etc.

El libro Doctor, por qué no puedo adelgazar supone, en definitiva, un texto imprescindible para las personas que encadenan sin éxito dietas de adelgazamiento, y para todas las que se quieran embarcar en la tarea con garantía de resultados, evitando de antemano los autosabotajes y ayudando a una mejor comprensión e interiorización del proceso de pérdida de peso.

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