El reto del diagnóstico
“A nivel global, el principal desafío al que se enfrentan los especialistas en VIH es el acceso de casi 20 millones de personas al tratamiento antirretroviral y la necesidad de una vacuna profiláctica”, asegura el doctor José Ramón Arribas. “Respecto a España, estamos aún lejos de diagnosticar a todas las personas infectadas y a diferencia de los países de nuestro entorno no tenemos acceso a la profilaxis pre-exposición”.
En este punto cabe recordar que entre los objetivos marcados por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) para el año 2020 se encuentra el llamado 90-90-90 : 90% de diagnosticados, 90% en tratamiento antirretroviral y 90% con carga viral indetectable. Sin embargo, en España existen entre 140.000 y 145.000 personas infectadas con VIH, de los que aproximadamente el 18% están todavía sin diagnosticar. Además, de los nuevos diagnósticos que se registran cada año, alrededor del 46% son diagnósticos tardíos.
Por todo ello, el doctor Gatell explica que es “muy importante identificar a las personas que están infectadas y no lo saben, y empezar a tratarlas inmediatamente porque éstas contribuyen de una manera desproporcionada a la transmisión del virus y a la generación de nuevos casos. De este modo, diagnosticar a estas personas no solo supone un beneficio para su propia salud sino también para la Salud Pública”. Es ahí donde radica la necesidad de normalizar la realización de la prueba diagnóstica del VIH, algo a lo que los especialistas confían que contribuya la llegada a las farmacias españolas de la prueba para el autodiagnóstico del VIH sin necesidad de prescripción médica.
Expectativas en el tratamiento antirretroviral
Entre los hitos producidos en los últimos años en el ámbito de los tratamientos antirretrovirales, destaca la simplificación de las pautas terapéuticas, administrándose la mayoría de las veces una vez al día y con un reducido número de comprimidos o un solo comprimido. Por ello, la posología ya no supone un problema para el cumplimiento terapéutico de estos pacientes, permitiendo un mejor control de la infección y una mejor calidad de vida del enfermo.
No obstante, el Dr. Arribas afirma que aún hay recorrido en el campo de la investigación para conseguir mejorar los tratamientos. “Existe investigación en la administración de fármacos de liberación retardada que se puedan administrar cada dos meses o incluso a intervalos más espaciados. Las pautas con menos de tres fármacos representan también un área de interés”, concluye el especialista.
